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Raymond Bernard - La Tierra Hueca

Versión Web de:
"RaymondBernard-LaTierraHueca.doc"


* actualizada: 15 marzo 2024 *

Raymond Bernard - La Tierra Hueca


¡REVELACIÓN!

Fue descubierto un mundo subterráneo de superhombres debajo del Polo Norte.

¿PUEDE USTED EXPLICAR LO QUE SIGUE?

¿Por qué se encuentran semillas, plantas y árboles tropicales flotando en el agua fresca del interior de los icebergs?

¿Por qué miles de pájaros y animales tropicales emigran al norte durante el invierno?

Si la Tierra en los Polos no es hueca ni calurosa, ¿cómo es que el polen colorea vastos territorios?

¿Por qué hace más calor en los Polos que a 1500 kilómetros de distancia de ellos?

¿Por qué el viento norte del Ártico se vuelve más caluroso a medida que uno traspone los 70 grados de latitud?


RAYMOND BERNARD

La tierra hueca

El mayor descubrimiento geográfico de la historia

PLANETA

Diseño de cubierta: Mario Blanco
Diseño de interiores: Alejandro Ulloa

Título del original en inglés:
The Hollow Earth

© 1969, University Books Inc.
Publicado mediante acuerdo con:
Carol Publishing Group
ISBN del original en inglés: 0-8065-0546-X

Derechos exclusivos de edición en castellano
reservados para América Latina: © 1992,
Editorial Planeta Argentina SAIC
Viamonte 1451, Buenos Aires ©
1992, Grupo Editorial Planeta

ISBN 950-742-278-1

Hecho el depósito que prevé la ley 11.723
 Impreso en la Argentina


ÍNDICE

Prefacio. 03

Los OVNIs y los secretos gubernamentales. 04

Acontecimientos importantes. 07

Lo que este libro quiere probar. 09

Prefacio (propósito de este libro). 09

I. El descubrimiento del almirante Byrd que marcó una época. 11

II. La Tierra hueca. 21

III. El libro de William Reed, The Phantom ojthe Poles. 38

IV. El libro de Marshall B. Gardner: A Journey to íhe Earth's Interior or Have the Poles Reaüy Been Discovered? 50

V. ¿Realmente se ha descubierto el Polo norte? 68

VI. El origen de los esquimales. 73

VII El origen subterráneo de los Platillos voladores. 77

VIII. Descripción de una expedición aérea teórica a la abertura polar que conduce al interior hueco de la tierra. 91

IX. Agharta, el mundo subterráneo. 94

X. Conclusión. 107

XI. OVNIs o platillos voladores en épocas antiguas. 108

XII. Platillos voladores, propulsión y relatividad. 111

 

DEDICADO

A los futuros exploradores del Nuevo Mundo que  existe más allá de los Polos norte y sur en el interior hueco de la Tierra. A los que repetirán los vuelos históricos del Almirante Byrd y su expedición, 2741 kilómetros más allá del Polo Norte y más de 3709 kilómetros más allá del Polo Sur, quienes penetraron nuevos territorios desconocidos que no aparecen en ningún mapa; los que cubren un área inmensa de tierra cuyo tamaño, mayor que el de América del Norte, abarca bosques, montañas, lagos, vegetación y vida animal. El nombre del primer aviador que alcance este Nuevo Territorio, ignorado hasta que lo descubrió el Almirante Byrd, quedará registrado en la historia como un nuevo Cristóbal Colón. Será más importante aún, pues mientras aquél descubrió un nuevo continente, éste descubrirá un Nuevo Mundo.

El planeta Saturno es un mundo dentro de otro, y tal vez más que eso. El mundo interno es aplanado en los polos y tiene un diámetro de 120.967 kilómetros. Si fuera hueco, la Tierra podría rotar dentro del mismo sin estar siquiera a 32.258 kilómetros de sus paredes.
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PREFACIO

Lo que se expone en la presente publicación es una enumeración de descubrimientos y datos científicos, hechos conocidos de fisiología y referencias a los escritos antiguos tal como se encontraron.

Hay muchas autoridades que han reconocido la existencia de platillos voladores y otros fenómenos extraños, que los científicos niegan o temen admitir. Pocas personas en los Estados Unidos se animan a decir toda la verdad y nada más que la verdad sobre cualquier tema (aunque la conozcan). Esto es más cierto aún con respecto a los científicos "educados" y a los hombres poderosos e importantes. Los gobiernos podrían caer y el dinero y el crédito desvanecerse. Habría un caos absoluto e individuos de alto rango se verían social y económicamente arruinados.

La verdad es una cualidad tan rara, un elemento extraño tan infrecuente en esta civilización fraudulenta, que nunca se recibe en forma gratuita, sino que debe luchar por un lugar en el mundo. No existe una escuela pública que enseñe la verdad sobre religión, salud, el sistema del dinero, la política de cómo comprar y vender, etcétera.

No asumimos la responsabilidad de las opiniones expresadas —o implicadas— por el autor. No tenemos autoridad para comentar al respecto. Los libros y los folios se venden para ser aceptados o rechazados, y el propósito de este trabajo es disipar la oscuridad y activar las mentes de la gente. Quienes se interesen pueden leer, hay miles de libros más enriquecedores que las noticias facilistas de las páginas diarias de escándalos.

En noviembre de 1957, un médico y científico conocido en todo el mundo murió en una penitenciaría federal de los Estados Unidos, donde estuvo encarcelado por resistirse a una ilegítima orden judicial destinada a prohibir sus vitales investigaciones, robar sus descubrimientos y matar  al descubridor. Se trataba del doctor Wilhelm Reich. Esta fue la culminación de más de diez años de acoso y persecución en manos de conspiradores cuidadosamente ocultos, que utilizaron agencias federales y cortes del país para defraudar a la gente e impedirle conocer y utilizar descubrimientos cruciales en física, medicina y sociología, que podrían ayudar a traer la felicidad y la paz de toda la humanidad, tan buscada por los hombres y las mujeres de buena voluntad.

El "aparato" mencionado (en la orden judicial) era un "acumulador de energía orgónica", un invento de Reich, que luego fue aclamado por el difunto doctor en medicina Theodore P. Wolfe, como "el descubrimiento más importante de la historia de la medicina". La Administración de alimentos y drogas evadió, evitó y prohibió por completo —también la quemó— la verificación documentada publicada por muchos científicos o médicos de reputación en todo el mundo, que duplicaron, verificaron y publicaron la corroboración de los descubrimientos de Wilhelm Reich. Estos libros no ofrecían remedios. La Administración de alimentos y drogas dijo que constituían marcas fraudulentas. Sus descubrimientos experimentales conocidos eran revolucionarios; amenazaban los intereses comerciales existentes, en especial los de la industria farmacéutica, las compañías eléctricas, etcétera. Se impuso la decisión de destruir ese descubrimiento, como se había hecho con el Krebiozen y otras curas del cáncer.

Por lo tanto, no entraré en discusiones con respecto a este libro o su autor. Aceptarlo o rechazarlo es privilegio del lector. A nadie le importa. Si le despierta una cuerda sensible, existen otros libros a los que puede recurrir en busca de conocimientos nuevos, que no se enseñan en las escuelas o a través de los medios públicos.

Robert Fieldcrest

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Los Ovnis y los secretos gubernamentales

El difunto Frank Edwards, comentarista televisivo de valiente franqueza, dijo: "Las órdenes de mantener secretos en relación con los OVNIs vienen de 'arriba'. La Fuerza aérea es sólo el chivo expiatorio". Edwards fue un pionero destacado en el campo de estudio de los OVNIs y realizó una esforzada cruzada para desenmascarar la censura oficial e informar al público del ocultamiento de información por parte del gobierno. Como su amigo de muchos años, estoy seguro de que sabía de qué hablaba y concuerdo con esa opinión.

Revelaciones recientes, de diferentes fuentes, confirman sus conclusiones. Es con este pensamiento en mente que se realizó la presente recopilación de hechos para la información y consideración del lector.

Por años, muchos investigadores de OVNIs presintieron que la Fuerza aérea conocía hechos relacionados con el tema, que retenía por razones de su exclusivo conocimiento. En los últimos años, se han escrito y publicado varias opiniones que concuerdan con esto. A continuación se citan algunas de las más autorizadas.

En 1958, Bulkley Griffin, de la oficina de Washington del Standard-Ttmes de New Bedford, Massachusetts, escribió una serie de artículos excelentes para ese periódico. Uno de ellos se llamó: "La censura del Pentágono sobre los OVNIs es efectiva". En ese artículo se dice:

"Uno se pregunta qué derecho tiene una organización militar para monopolizar el control de la situación de los OVNIs e interferir con el cono- cimiento público al respecto.

"La Fuerza aérea tiene una respuesta propia. La regulación 200-2 comienza así: 'la investigación y el análisis de la Fuerza aérea de los OVNIs sobre los Estados Unidos se relaciona en forma directa con la responsabilidad que tiene sobre la seguridad del país'. Más tarde, en la regulación 200-2 se clasifica a los OVNIs como una posible amenaza para la seguridad nacional.

"¿A qué se debe el amplio y persistente secreto de la Fuerza aérea sobre los OVNIs? Esta pregunta carece de respuesta definida. La CÍA, en una proporción desconocida, y el FBI, en casos individuales, se han interesado por la situación. Ninguna de las dos organizaciones se destaca por dar información al público. El Consejo de seguridad nacional opera en forma similar.

"El personal del Subcomité permanente del Senado también realizó estudios sobre el tema y decidió no investigar o realizar audiencias abiertas o cerradas sobre el tema. Ello implica una victoria para la Fuerza aérea, que lucha con discreción y energía contra la intervención del Congreso."

En la última parte de 1958 otra serie de artículos de igual calidad, escritos por John Lester, apareció en el Newark Star Ledger. Lo siguiente es un pasaje pertinente:

"Ayer, se aclamó como 'uno de los más importantes sucesos en el problema de los platillos voladores' una nota donde se revela que el personal del gobierno rastrea objetos misteriosos."

El Mayor Donald E. Keyhoe, Director del Comité nacional de investigaciones sobre los fenómenos aéreos, dijo: "Las revelaciones de este periódico confirmaron en público lo que nuestro Comité de investigaciones ya sabía, es decir, que muchos observadores calificados saben que los platillos voladores son una realidad y están controlados por inteligencia".

Keyhoe, un oficial retirado de la Marina, agregó que "esta revelación del Star Beacon debería ayudar a derrotar la censura oficial, que oculta la verdad al público".

Secretamente la Fuerza aérea y la Agencia central de inteligencia están escondiendo información hasta decidir qué decirle a la población de los Estados Unidos.

La conclusión de un agente de alto rango de inteligencia de la Fuerza aérea es que los objetos voladores no identificados son vehículos interplanetarios.

- Un trabajo titulado "Manejo de noticias" apareció en la edición de enero-febrero de 1963 de UFO Investigator (Investigador de OVNIs) de Keyhoe. Hacía referencia a un comentario del congresal John E. Moss, Director del Subcomité sobre información gubernamental, aparecido en el Washington-World, donde Moss decía:

"Controles cada vez más estrictos se usan en la manipulación de información a nivel del Departamento de defensa... Los oficiales de información de los diversos Servicios tal vez queden reducidos a la función del muñeco del ventrílocuo. El público no tiene que probar su derecho a enterarse."

El congresal Moss dijo al NICAP que su comité está autorizado a examinar evidencia que demuestra la ocultación de informes o documentos específicos sobre OVNIs, aunque no tiene la autoridad para investigar el tema general de la censura.

Por otra parte, el Mayor Keyhoe adhirió a la creencia de que los platillos voladores existen, antes y después de su primer artículo sobre el tema, que se publicó en la edición de enero de 1950 de la revista True.

Ya me referí al papel clave que la CÍA desempeña en los secretos sobre OVNIs; más evidencia se encuentra en un párrafo del libro Inside Saucer Post 3-0 Blue (Dentro del Platillo Puesto 3-0 Azul) de Leonard H. Stringfield, un investigador conocido de OVNIs, de Cincinatti, Ohio. En la página 42 del libro, Stringfield dice: "La declaración misma fue hecha por el señor A. D. de una de las más importantes agencias en Washington: 'Sí, yo tenía un caso para la Corte federal'. Sin embargo, dijo que usaría una orden judicial, si fuera necesario, para impedir que cualquiera testificara en la Corte con respecto a este libro, porque la máxima seguridad se aplica al tema de los OVNIs. Por lo tanto, mi abogado sugirió que abandonáramos el caso...

"Se demuestra que los archivos de la Fuerza aérea sobre platillos voladores están bajo llave de 'máxima seguridad'".

Varios años después de la publicación de este libro, Stringfield confirmó que el señor A. D. al que se había referido era Alien Dulles, director anterior de la CÍA. La experiencia de Stringfield sirvió para ilustrar el serio interés que esta agencia tiene en el tema de los OVNIs. En una época, mi opinión era que la Fuerza aérea retenía información certera sobre los OVNIs, al igual que sobre otros temas; sin embargo, a raíz de sucesos posteriores, ya no adhiero a esta convicción. Uno de los factores principales para cambiar de parecer fue una conversación con el difunto Wilbert B. Smith, alrededor de dos años antes de su fallecimiento. Le pregunté si era la Fuerza aérea u otro departamento el que ocultaba la información al público. Él respondió que no era ese organismo, sino "un pequeño grupo de muy alto rango en el gobierno". Al insistir sobre el tema, se negó a identificar el grupo al que se refería y de inmediato desvió la conversación por otro canal.

Hubo que esperar la publicación del libro The Invisible Government (El gobierno invisible), en mayo de 1964, para develar la clave de este misterio. El libro dice: "El grupo especial fue creado en los primeros años de la administración de Eisenhower, bajo la orden secreta 54/12. Se conocía como 'el grupo 54/12' por los pocos enterados, y aún se llama igual... Hace una década que funciona como el centro oculto de poder del gobierno invisible. El grupo especial siempre operó en una atmósfera de reserva que excede la de cualquier otra rama del gobierno de los Estados Unidos... Los hombres de la CÍA por lo general piensan en el grupo especial cuando afirman que la agencia nunca fijó la política, sino que sólo actúa bajo la orden de una autoridad más alta".

Newsweek del 22 de junio de 1964 publicaba una crítica de El gobierno invisible, que decía: "Una de sus más importantes revelaciones es la existencia del grupo especial '54/12', hasta ahora un agregado clasificado del Consejo de seguridad nacional, que el Presidente designa para decidir sobre operaciones especiales. En términos prácticos, no hay figuras de nivel más alto imaginables que aquellas que componen el '54/12'". Siguen los nombres de los miembros del grupo.

¿Era el "grupo 54/12" el "pequeño grupo de tan alto rango en el gobierno" al cual se refería Wilbert Smith? Ante los hechos mencionados, parecería lógico que sí, y si esto fuera cierto, explicaría por qué todos los intentos de obtener audiencias abiertas sobre temas de OVNIs hasta la fecha han fracasado.

Sólo podemos esperar que el público termine por darse cuenta de su derecho inalienable a conocer la verdad sobre el tema. ¿Podrá un "grupo especial" de alto rango frustrar sus esfuerzos?

¡Sólo el tiempo lo dirá!.

BIBLIOGRAFÍA:

WISE, David, y ROSS, Thomas B., El gobierno in- visible. Random House.

McCONAUGHY, John, ¿Quién dirige a los Estados Unidos? Longmans, Green & Co. BEATY, John, La cortina de hierro sobre los Estados L/nídos.Wilkinson Pub. Co. WIGGINS, James R., Libertad o secretos. Oxford University Press.

COOPER, Kent, El derecho a enterarse. Parrar, Straus & Cudahy.

BALDWIN, Hanson W., "Noticias manipuladas", Atlantic Magazine, abril, 1964. BAGDIKIAN, Ben H., "Manejo de Noticias en Washington", Saturday Evening Post, 20 de abril de 1963.

ALSOP, Stewart, "CÍA: la batalla por el poder secreto", Saturday Evening Post, 3 de agosto de 1963.

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ACONTECIMIENTOS  IMPORTANTES
En la historia del gran descubrimiento geográfico del Contraalmirante Richard E. Byrd: las áreas nuevas de tierra dentro de las concavidades polares y más allá de los polos norte y sur.

Diciembre de 1929: "El memorable descubrimiento del 12 de diciembre de la tierra, hasta el momento desconocido, más allá del Polo Sur, realizado por el Capitán Sir George Hubert Wilkins, exige que la ciencia modifique el concepto que ha tenido durante los últimos cuatrocientos años sobre el contorno del sur de la Tierra".
—Dumbrova, explorador ruso.

Febrero de 1947: "Me gustaría ver esa tierra más allá del Polo (Norte), esa área es el centro del Gran Desconocido".
—Contraalmirante Richard E. Byrd, de la Armada de los Estados Unidos, antes  de su vuelo de siete horas y 2.740 kilómetros más allá del Polo Norte.
(Nota delautor:El Almirante Byrd no cruzó el Polo Norte a lo largo de 2.740 kilómetros hasta el otro lado de la Tierra, un lugar lleno de hielo, como la otra región de donde venía, sino que voló más allá del Polo: entró por la abertura polar hasta el interior hueco de la Tierra y atravesó una región sin hielo, de montañas, lagos, ríos, vegetación y vida animal.)

Noviembre de 1955: "Esta es la expedición más importante en la historia del mundo".
—Contraalmirante Richard E. Byrd, antes de partir para explorar la tierra más allá del Polo Sur.

Enero de 1956: "El 13 de enero, los miembros de la expedición de los Estados Unidos lograron volar 4.350 kilómetros desde la base de McCurdo Sound, que se encuentra a 645 kilómetros al oeste del Polo Sur, y penetraron en una extensión de tierra de 3.700 kilómetros más allá del Polo".
—Anuncio radial de la expedición antártica de Byrd, confirmada por la prensa  de los Estados Unidos el 5 de febrero de 1956.

Marzo de 1956: "La presente expedición ha abierto un vasto territorio nuevo".
—Contraalmirante Byrd, el 13 de marzo de 1956 cuando volvió de su expedición al Polo Sur.

"...¡aquel continente encantado en el cielo, tierra del misterio eterno!".
—Contraalmirante Byrd antes de su muerte.
(Nota del autor: Byrd se refiere en forma enigmática a la nueva tierra desconocida que descubrió más allá de los Polos Norte y Sur, dentro de las aberturas polares, las que, por el conocido fenómeno polar del "reflejo del cielo" —por el que las tierras de abajo se reflejan en el cielo como en un espejo—, alude a las nuevas áreas más allá de ambos Polos, Norte y Sur, como "un continente encantado en el cielo".)
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LO QUE ESTE LIBRO QUIERE PROBAR

1- Que la Tierra es hueca y no una sólida esfera como se suele suponer, y que su interior hueco se comunica con la superficie a través de dos aberturas polares.

2- Que las observaciones y los descubrimientos del Contraalmirante Richard E. Byrd de la Armada de los Estados Unidos, el primero en entrar por las aberturas polares —lo que realizó por un trayecto total de 6.450 kilómetros en el Ártico y Antártico— confirman la veracidad de nuestra teoría revolucionaria de la estructura de la Tierra, así como lo comprueban las observaciones de otros exploradores del Ártico.

3- Que, en concordancia con nuestra teoría geográfica de la concavidad de la Tierra en los polos —que se abren al interior hueco— nadie ha podido llegar a los Polos Norte y Sur, porque no existen.

4- Que la exploración del Nuevo Mundo desconocido, del interior de la Tierra, es mucho más importante que la del espacio; y que las expediciones aéreas del Almirante Byrd muestran que tales exploraciones son factibles.

5- Que la nación cuyos exploradores alcancen primero este Nuevo Mundo en el interior hueco de la tierra, se convertirá en la principal nación del mundo, pues el interior tiene una extensión mayor que la superficie terrestre. Esto se puede llevar a cabo si se recorre el mismo camino que el de los vuelos del almirante Byrd, más allá de los hipotéticos Polos Norte y Sur, y hacia adentro de las aberturas ártica y antártica.

6- Que no hay razón alguna por la cual el interior hueco de la Tierra, con un clima más cálido que la superficie, no fuera el hogar de la vida de toda flora y fauna, inclusive del hombre. De ser así, es muy posible que los misteriosos platillos voladores provengan de una avanzada civilización dentro de la Tierra.

7- Que, en el caso de una guerra nuclear, el interior hueco de la tierra permitiría la continuidad de la vida humana después de que la radioactividad extermine toda la vida en la superficie de la Tierra; también proporcionaría un refugio ideal para la evacuación de sobrevivientes de la catástrofe, con el fin de que la raza humana no se extinguiera por completo.

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PREFACIO (propósito de este libro)

El propósito de este libro es presentar evidencia científica para probar que la Tierra no es una esfera sólida con un centro inflamado de metal fundido, como se suele suponer, sino que es hueca, con aberturas en los polos. Además, en su interior hueco existe una civilización avanzada, que es la creadora de los platillos voladores.

La teoría de la Tierra hueca surgió de los escritos de William Reed en 1906; la amplió otro norteamericano, Marshall B. Gardner en 1920. En 1959, F. Amadeo Giannini escribió el primer libro sobre el tema después del de Gardner. En el mismo año, Ray Palmer, editor de la revista Platillos Voladores, aplicó la teoría para encontrar una explicación lógica a la cuestión del origen de los platillos voladores.

Las teorías de Reed y Gardner hallaron confirmación en las expediciones al Ártico y Antártico del Contraalmirante Richard E. Byrd, en 1947 y 1965, respectivamente, que penetraron 2.740. Llegó a la Unión Soviética, o ésta sabe al respecto, pero adoptó la misma política de silencio y reserva.

Si la Unión Soviética supiera, enviaría tropas de submarinos con potencia atómica, aviones y rompehielos a este territorio desconocido, para ser los primeros en explorarlo y reclamarlo como propio. Es probable que la razón de que los Estados Unidos callaron y ocultaron este descubrimiento, fue impedir todo esto. Sin embargo, ya que el secreto fue revelado y radiodifundido por Giannini, Palmer y otros, y es de público conocimiento, ya no puede considerarse secreto.

Esperamos que se realice una expedición seria de parte de una nación neutral que desee la paz, como Brasil, para explorar el Nuevo Mundo más allá de los polos y establecer contacto con la civilización avanzada que existe allí, y cuyos platillos voladores son evidencia de su superioridad con respecto a nosotros en cuanto a desarrollo científico. Tal vez esta raza más antigua y sabia nos salve de nuestra destrucción e impida una futura guerra nuclear, y nos permita establecer una Nueva Era en la tierra. Una era de paz permanente, con un gobierno mundial que prohíba todas las armas nucleares y represente a todos los pueblos de la tierra.

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Capítulo I
EL DESCUBRIMIENTO DEL ALMIRANTE BYRD QUE MARCÓ UNA ÉPOCA.

El mayor descubrimiento geográfico en la historia de la humanidad.
"Ese Continente encantado en el Cielo. ¡Tierra del Misterio Eterno!"
"Me gustaría ver esta tierra más allá del Polo (Norte).
¡Esa área más allá del Polo es el centro del Gran Desconocido!"
Contraalmirante Richard E. Byrd.

LAS DOS CITAS anteriores son del más importante explorador de los tiempos modernos, el Contraalmirante Richard E. Byrd, de la Armada de los Estados Unidos. No se les puede encontrar sentido ni comprender de acuerdo a las viejas teorías geográficas de que la tierra es una esfera sólida con un centro inflamado, en la que los dos polos son puntos fijos. Si este fuera el caso, y si el Almirante Byrd voló respectivamente 2.740 y 3.710 kilómetros a través de los Polos Norte y Sur a las tierras de hielo y nieve del otro lado —cuya geografía se conoce—, resultaría incomprensible que él mencionara en su comentario este territorio como "el Gran Desconocido".

Además, no habría razón para que empleara un término como "tierra del misterio eterno". Byrd no era poeta, y lo que describió fue lo que observó desde el avión. Durante el vuelo ártico de 2.740 kilómetros más allá del Polo Norte, informó por radio que debajo de él no había hielo y nieve, sino áreas de montañas, bosques, vegetación, lagos, ríos y que veía animales extraños parecidos a los mamutes congelados encontrados en hielo ártico. Resulta evidente que había entrado en una región más cálida que el territorio de hielo que se extiende desde el Polo a Siberia. Si Byrd se hubiera referido a esta región, no tendría razón para llamarla "el Gran Desconocido", ya que se puede alcanzar con sólo atravesar el Polo de un lado de la región ártica al otro.

La única forma de comprender las frases enigmáticas de Byrd es descartar la concepción tradicional de la formación del planeta y considerar una, completamente nueva, que sostiene que las extremidades ártica y antártica no son convexas sino cóncavas. Por lo tanto, al ir más allá de los polos, Byrd entró en las concavidades polares. Es decir, que no cruzó los polos hacia el otro lado, sino que entró a la depresión polar, que, como veremos más adelante, se abre al interior hueco de la tierra. Tiene un clima tropical y es el hogar de plantas, animales y humanos. Este es el "Gran Desconocido" al que se refería Byrd, no el área de nieve y hielo del otro lado del Polo Norte, que se extiende al norte de Siberia.

La nueva teoría geográfica, presentada por primera vez en este libro, explica las frases enigmáticas de Byrd y muestra que no fue un soñador, como puede parecerles a aquellos que se aferran a teorías geográficas antiguas. Había entrado a un territorio nuevo, "desconocido" porque no estaba en ningún mapa, porque todos los mapas fueron hechos sobre la base de la creencia de que la tierra es esférica y sólida. Ya que casi todas las tierras en esa esfera sólida fueron exploradas y registradas por los exploradores polares, no había lugar para el territorio descubierto por el Almirante Byrd: ¡un área tan grande como América del Norte!, que él llamó el Gran Desconocido.

Este misterio sólo se puede resolver si aceptamos el concepto básico de la formación de la tierra presentado en este libro y apoyado por las observaciones de los exploradores árticos, que se citarán en este trabajo. De acuerdo a este concepto revolucionario, la tierra no es una esfera sólida, sino que es hueca, con aberturas en los polos. El Almirante Byrd entró por ellas por una distancia de 6.450 kilómetros durante sus expediciones ártica y antártica de 1947 y 1956. El "Gran Desconocido" al que se refería Byrd era la extensión sin hielo dentro de las concavidades polares, abiertas al interior hueco de la tierra. Si este concepto es acertado, como trataremos de probar, los Polos Norte y Sur no existen, ya que estarían ubicados en el aire, en el centro de las aberturas polares, y no en la superficie terrestre.

Esta visión se presentó por primera vez en un libro llamado Phantom ofthe Potes (Fantasma de los Polos), de William Reed, publicado en 1906, poco tiempo después de que el Almirante Peary afirmó descubrir el Polo Norte y luego lo negó. En 1920, se publicó otro libro, escrito por Marshall Gardner, llamado A Journey to the Earth's Interior or Have the Poles Really Been Discovered? (Un viaje al interior de la Tierra o ¿los polos de veras fueron descubiertos?), que reclamaba la autoría de la misma teoría. Resulta curioso que Gardner no tuviera conocimiento alguno del libro de Reed y llegara a sus conclusiones en forma independiente. Ambos decían que la Tierra es hueca, con aberturas en los polos y que, en su interior, vive una vasta población de millones de habitantes, que conforman una civilización avanzada. Es probable que este sea el "Gran Desconocido" al que hacía referencia Byrd.

Una vez más, aclararé que Byrd no pudo tener en mente ninguna parte de la superficie conocida de la tierra cuando dijo estas palabras, sino que habló de una área de tierra desconocida, libre de hielo y nieve, con vegetación, bosques y vida animal, que no existe en ningún lado en la superficie terrestre, sino dentro de la depresión polar, y que recibe el calor del interior hueco, donde hay temperaturas más altas que en la superficie con la que está comunicada. Sólo en base a este concepto, entenderemos los comentarios de Byrd.

En enero de 1956, el Almirante dirigió otra expedición al Antártico, donde penetró 3.700 kilómetros más allá del Polo Sur. El anuncio por radio de ese momento (13 de enero de 1956) fue: "El 13 de enero, miembros de la expedición de los Estados Unidos penetraron en una extensión de 3.700 kilómetros más allá del Polo. El aviador era el Contraalmirante George Dufek de la Unidad Aeronaval de los Estados Unidos.

La palabra "más allá" es muy significativa y resultará incomprensible para aquellos que creen en la antigua concepción de que la tierra es sólida. Para ellos, significaría la región del otro lado del continente antártico y el océano que queda más allá, no un "vasto territorio nuevo" —que no está en ningún mapa— ni sería "la más importante expedición de la historia del mundo".

La geografía de la Antártida es bastante conocida, y el Almirante Byrd no agregó nada significativo al conocimiento sobre este continente. Si este fuera el caso, ¿por qué hizo comentarios tan descabellados y faltos de pruebas, en especial si tomamos en cuenta su posición como contraalmirante de la Armada de los Estados Unidos y su reputación de gran explorador? Este enigma se resuelve cuando comprendemos la nueva teoría de la Tierra Hueca, que es la única manera de encontrar sentido en las palabras del Almirante Byrd y no considerarlo un visionario que vio espejismos en las regiones polares o los imaginó.

Después de volver de la expedición antártica el 13 de marzo de 1956, Byrd comentó: "La presente expedición ha abierto una vasta tierra nueva". La palabra "tierra" es significativa. No se pudo referir a alguna parte del continente antártico, ya que ninguna consiste en "tierra", sino hielo. Además, la geografía es conocida, y Byrd no hizo ningún aporte, como otros exploradores que dejaron sus nombres como recuerdos en la geografía de esta región. Si Byrd hubiera descubierto una vasta área nueva en la Antártida, la habría reclamado para el gobierno de los Estados Unidos, y la región llevaría su nombre, como lo habría llevado el territorio que habría cubierto con el vuelo de 2.740 kilómetros entre el Polo y Siberia, si éste hubiera estado en la superficie terrestre.

Sin embargo, no se acredita tal logro al gran explorador y su nombre no quedó en la geografía ártica o antártica como podía presumirse de sus palabras sobre el descubrimiento de una vasta nueva tierra. Si su expedición antártica hubiera abierto una nueva e inmensa región en este continente congelado, no sería apropiado emplear la palabra "tierra", que significa una región sin hielo similar a la que Byrd sobrevoló por 2.740 kilómetros más allá del Polo Norte, provista de vegetación, bosques y vida animal. Por lo tanto, podemos deducir que su expedición de 1956 de más de 3.700 kilómetros más allá del Polo Sur fue en territorio sin hielo, no registrado en ningún mapa, y tampoco sobre alguna parte del continente antártico.

"Los dos vuelos del Almirante Byrd por encima de los dos polos prueban que hay algo raro en la forma de la tierra en ambas áreas. Byrd voló al Polo Norte, pero no se detuvo allí para dar la vuelta, sino que siguió 2.740 kilómetros más allá y luego siguió el mismo camino de vuelta a la base ártica (debido a la poca gasolina restante). A medida que hacía progresos más allá del punto del Polo, se veía tierra sin hielo, lagos, montañas cubiertas de árboles e, inclusive, se vio un animal monstruoso, parecido al mamut de la antigüedad, que se movía entre la vegetación. Los tripulantes del avión informaron todo esto por radio. El avión sobrevoló tierra, montañas, árboles, lagos y ríos por casi la totalidad de los 2.740 kilómetros.

La única respuesta racional a este misterio es que, después del anuncio breve en la prensa de los Estados Unidos, basado en el informe radial de Byrd, el gobierno evitó más publicidad. Byrd trabajaba para el Gobierno, que tenía razones políticas para no dar a conocer al mundo este nuevo descubrimiento histórico; pues el Almirante había descubierto dos áreas desconocidas de tierra, que medían un total de 6.450 kilómetros de ancho y probablemente era tan grande como América del Norte y del Sur juntas, ya que el avión de Byrd dio la vuelta sin llegar al final del territorio. Resulta evidente que el gobierno de los Estados Unidos temía que otro gobierno se enterara del descubrimiento y condujera vuelos similares hasta mucho más allá de donde llegó Byrd, y que tal vez reclamara este territorio como propio.

Con respecto a la declaración de Byrd en 1957, poco antes de su muerte, en la que llamó al nuevo territorio "aquel continente encantado en el cielo" y "la tierra del misterio eterno", Palmer dice lo siguiente:

"Si tomamos en cuenta todo esto, ¿resulta sorprendente que todas las naciones del mundo de repente hayan tomado tan intenso interés por la región polar sur —en especial— y la norte y que hayan enviado tantas exploraciones? Palmer concluye que esta nueva tierra descubierta por Byrd, que no figura en ningún mapa, existe en el interior —y no en el exterior— de la tierra, ya que la geografía de la parte externa es conocida, mientras que la interna —dentro de las depresiones polares— es "desconocida". Por esa razón, Byrd la llamó "el Gran Desconocido".

Después de discutir la importancia de que Byrd usara el término "más allá" del polo, en vez de "cruzando" el Polo al otro lado del Ártico o Antártida, Palmer concluye que Byrd se referia a un área de tierra desconocida, dentro de la concavidad polar y que se continuaba con el interior de la tierra, una zona más cálida donde hay vegetación y vida animal. Es "desconocida" porque no está en la superficie externa y, por lo tanto, no está registrada en ningún mapa.

"¿Qué tierra era? Revise su mapa; calcule la distancia desde todos los territorios que mencionamos antes: Siberia, Spitzbergen, Alaska, Canadá, Finlandia, Noruega, Groenlandia e Islandia. Muchos de ellos están dentro de los 2.740 kilómetros de distancia, pero ninguno dentro de los 320 kilómetros del polo. Byrd sobrevoló un territorio desconocido. Él mismo lo llamó 'el gran desconocido'; ¡y de veras es grande! Pues después de 2.740 kilómetros de vuelo, tuvo que regresar porque le faltaba gasolina y ¡aún no había llegado al final! Debió llegar a la 'civilización', y no lo hizo; debió ver sólo el océano cubierto de hielo, o algunas porciones de océano descubierto cuando mucho. Sin embargo, ¡vio montañas cubiertas de bosques!

"¡Bosques! ¡Increíble! El límite más septentrional de la presencia de vegetación arbórea es el sur de Alaska, Canadá y Siberia. ¡Al norte de esa línea no crece ningún árbol! No hay árboles dentro de un radio de 2.740 kilómetros del polo.

"¿Qué conclusión sacamos? El autenticado vuelo del Almirante Richard E. Byrd a una tierra más allá del Polo que tanto quería ver, porque era el centro del gran desconocido, el centro del misterio. Por lo visto, su deseo se cumplió; sin embargo, en la actualidad, esta tierra misteriosa no se menciona en ninguna parte. ¿Por qué? ¿Aquel vuelo de 1947 fue una ficción? ¿Mintieron todos los periódicos? ¿La radio del avión de Byrd mintió?

"No, el Almirante Byrd sí voló más allá del polo.

Un descubrimiento tan importante, que Byrd calificó como el más importante de la historia del mundo, debió darse a conocer a todos, si el Gobierno no hubiera retenido toda información al respecto, a punto tal, que casi cayó en el olvido absoluto hasta que Giannini lo mencionó en su libro Worlds Beyond the Poles (Mundos más allá de los polos), publicado en Nueva York en 1959. Asimismo, el libro, por alguna extraña razón, no fue publicitado por el editor y no fue conocido. Al final del mismo año 1959, Ray Palmer, editor de la revista Flying Saucers, leyó una copia del libro de Giannini y dio publicidad al descubrimiento del Almirante Byrd. Muy impresionado por el libro, en diciembre de ese año publicó la información en su revista, que se vendía en los kioscos de periódicos en todo el territorio de los Estados Unidos. Luego sucedieron una serie de incidentes extraños, que indicaban que fuerzas secretas intentaban impedir que saliera la información contenida en la edición de diciembre de la revista. ¿Quiénes son estas fuerzas secretas, que tienen una razón especial para ocultar la información sobre el gran descubrimiento del Almirante Byrd? Resulta obvio que son las mismas que impidieron la salida de información después de que Byrd realizó tal descubrimiento —excepto por un breve anuncio radial— y antes de que Giannini publicara la primera información al respecto en 1959, doce años después del descubrimiento.

El anuncio de Palmer sobre los descubrimientos de Byrd en el Ártico y la Antártida fue la mera publicidad en gran escala desde que se dio un breve anuncio en el momento del vuelo, y fue mucho más significativa que las citas y los comentarios en el libro de Giannini, que no tuvo publicidad adecuada y terminó con escasas ventas. Por esta razón, poco después de que la edición de diciembre de Flying Saucers saliera a los kioscos y estuviera preparada para enviar a los suscriptores, desapareció de circulación en forma misteriosa. Es obvio que fue obra de las mismas fuerzas que impedían la publicación de esta información desde 1947. Cuando el camión llegó para entregar al editor las revistas que venían de imprenta, ¡no había revistas en el camión! El editor (el señor Palmer) llamó por teléfono al impresor y descubrió que no había recibo de que se hubiera hecho un envío. Como había pagado las revistas, el editor pidió al impresor nuevas copias, pero las matrices no estaban disponibles y aparecían tan dañadas, que no fue posible hacerlo. ¿Dónde estaban las miles de revistas? ¿Por qué no había recibo de envío? Si se hubieran perdido o enviado a una dirección errónea, tendrían que haber aparecido, pero no fue así.

Como resultado, 5000 suscriptores no recibieron la revista. Un distribuidor que recibió 750 copias para vender en su kiosco, desapareció junto con las revistas. Las había recibido con el encargo de devolver las que no se vendieran, pero nunca se recuperaron. Ya que la revista desapareció por completo, se volvió a publicar y se envió a los suscriptores varios meses más tarde.

¿Qué contenía esta revista para que fuerzas secretas e invisibles la censurarán de tal manera? Un informe sobre el vuelo del Almirante Byrd más allá del Polo Norte en 1947 y conocimientos que se habían suprimido, excepto por la mención en el libro de Giannini. Evidentemente, las fuerzas secretas consideraron peligrosa la edición de diciembre de 1959. Tenían una razón especial para retener la información y mantenerla en secreto. Esta edición de la revista Flying Saucers contenía las siguientes citas del libro de Giannini:

"Desde el 12 de diciembre de 1929, las expediciones polares de la Armada de los Estados Unidos han determinado la existencia de una extensión de tierra incalculable más allá de los puntos polares.

"El 13 de enero de 1956, durante la preparación de este libro, una unidad aérea de los Estados Unidos penetró una extensión de 3.700 kilómetros más allá del presunto final de la tierra, el Polo Sur. Tal vuelo se realizó en todo momento, sobre tierra y agua y hielo. Por razones sustanciales, el memorable vuelo recibió una cobertura de prensa negligente.

"Los Estados Unidos y más de treinta naciones más prepararon expediciones polares sin precedentes para el bienio 1957 y 1958, con el fin de penetrar en la extensión que ahora se ha probado, continúa más allá de los puntos polares. Mi revelación original de 1926 a 1928, de la tierra entonces desconocida, fue calificada por la prensa, como 'más atrevida que cualquier concepción de Julio Verne'." Luego Giannini citó las siguientes declaraciones del Almirante Byrd, que transcribirnos antes:

«Febrero de 1947: 'Me gustaría ver aquella tierra más allá del polo. Es el centro del Gran Desconocido'. Contraalmirante Byrd, Armada de los Estados Unidos, antes de su vuelo de siete horas sobre el territorio más allá del Polo Norte.

El mundo científico no prestó atención al libro de Giannini. La extraña y revolucionaria teoría que presentaba fue ignorada, por excéntrica en vez de científica. Sin embargo, las afirmaciones del Almirante Byrd sólo cobran sentido si se acepta la concepción de la existencia de la tierra más allá de los polos, como hizo Giannini. El escribe:

"No hay un final físico de las extremidades norte y sur de la tierra. Esta no se puede circunnavegar en dirección norte o sur en el sentido real de la palabra. Sin embargo, algunos vuelos 'al rededor del mundo' han contribuido a esta concepción errónea.

"Es imposible pasar por sobre el Polo Norte hasta alcanzar las áreas septentrionales de temperatura templada sin dar la vuelta, pues no existe una extremidad norte de la tierra. Lo mismo es válido para el Polo Sur.

Palmer escribe los siguientes comentarios en su revista sobre las afirmaciones de Giannini con respecto a seguir de largo del Polo Norte y llegar al otro lado del mundo, que sería el caso si la Tierra fuera convexa, en vez de cóncava, en los polos:

"Muchos de los lectores dijeron que los vuelos comerciales cruzan el polo y vuelan al lado opuesto de la Tierra. Esto no es cierto. Aunque los oficiales de las líneas aéreas digan que sí, no es verdad. Realizan maniobras de navegación que eliminan en forma automática todo vuelo en línea recta más allá del polo. Pregunte a los pilotos sobre estos vuelos polares; o trate de nombrar un vuelo para el cual usted pueda comprar un pasaje que cruce el Polo Norte.

"Si examinamos la ruta de los vuelos que cruzan el área polar norte, encontraremos que todos van alrededor o a un costado, pero nunca lo cruzan en forma directa. Esto resulta extraño. ¿No es posible que si lo cruzaran en forma directa, en vez de aterrizar en el lado opuesto de la tierra, el avión entraría en la tierra más allá del polo, 'el centro del Gran Desconocido', como lo llamó el almirante Byrd?"

El comentario de más arriba, de Palmer, que sostiene que las líneas aéreas no sobrevuelan el Polo Norte, parece razonable al tener en cuenta nuevos descubrimientos soviéticos sobre el Polo Norte Magnético. Encontraron que no era un punto, sino una línea larga, se cree que una línea circular, que constituye el borde de la concavidad polar. Es decir, que se le puede decir Polo Norte Magnético a cualquier punto en este círculo porque, en ese lugar, la aguja de la brújula apunta hacia abajo. Si fuera así, resultaría imposible que los aviones cruzaran el Polo Norte —el centro de la depresión polar, no la superficie de la tierra— como indica la teoría de la tierra sólida y la formación convexa del polo. Cuando los pilotos creen llegar al Polo Norte por la lectura de la brújula, en realidad, están en el borde de la concavidad polar, donde está el verdadero Polo Norte Magnético.

En febrero de 1947, alrededor de la época en que el Almirante Byrd hizo su gran descubrimiento de la tierra más allá del Polo Norte, se realizó otro gran descubrimiento en el continente antártico: el "Oasis de Bunger". El descubrimiento fue del Teniente Comandante David Bunger, que estaba en los controles de los seis grandes aviones de transporte utilizados por el almirante Byrd para la "Operación salto alto" de la Armada de los Estados Unidos entre 1946 y 1947.

Bunger volaba hacia el interior desde Shackleton Ice Shelf cerca de la Costa Queen Mary de Wükes Land. Él y su equipo estaban a seis kilómetros de la costa donde empieza el mar abierto.

La tierra descubierta por Bunger no tenía hielo. Los lagos eran de muchos colores diferentes, por ejemplo el color del óxido, verde y azul profundo. Cada uno tenía más de cinco kilómetros de largo. Bunger "acuatizó" en uno de ellos y comprobó que el agua era más cálida que la del océano. Cada lago tenía una playa con una leve inclinación.

Alrededor de los cuatro límites del oasis, de forma aproximadamente cuadrada, vio nieve y hielo que seguían hasta el horizonte. Dos de los lados del oasis se elevaban casi 30 metros y consistían en grandes paredes de hielo. Los otros dos lados tenían una inclinación más gradual y suave.

La existencia de un oasis semejante en la Antártida lejana, una tierra de hielo perpetuo, indica condiciones más cálidas, que se darían si el oasis estuviera en la abertura del Polo Sur, que da al territorio interno, de condiciones más cálidas. Este era el caso del territorio cálido, de tierra y lagos, que descubrió Byrd más allá del Polo Norte. (Es probable que estuviera dentro de la abertura.) De otro modo, no se explicaría la existencia de un oasis de tierras no congeladas en el medio del continente de la Antártida, donde hay hielo con kilómetros de grosor. El oasis no puede resultar de la actividad volcánica debajo de la superficie terrestre porque el área de tierra que cubría el oasis era de 500 kilómetros cuadrados, demasiado grande para obtener su provisión de calor de un volcán. Las corrientes de vientos cálidos del interior de la tierra son una mejor explicación.

Por lo tanto, Byrd en el Ártico y Bunger en la Antártida hicieron descubrimientos similares de áreas de tierra más allá de los polos más o menos en el mismo momento, en la primera mitad de 1947. Pero no fueron los únicos que realizaron descubrimientos semejantes. Hace algún tiempo, un periódico de Toronto, Canadá, The Globe and Maü, publicó una fotografía de un valle verde. La foto fue tomada por un aviador en la región ártica, desde el aire y sin intentar aterrizar. Era un valle hermoso con colinas verdes. El aviador debió seguir más allá del Polo Norte hasta el mismo territorio cálido que visitó el Almirante Byrd, dentro de la abertura polar. La foto se publicó en 1960.

Encontramos más confirmación del descubrimiento de Byrd en los informes de los individuos que afirmaban haber entrado en la abertura del Polo Norte, pues muchos exploradores del Ártico, sin darse cuenta, penetraron en el mundo subterráneo en el interior hueco de la tierra. El doctor Nephi Cottom de Los Angeles dijo que uno de sus pacientes, un hombre de ascendencia nórdica, le contó la siguiente historia:

"Yo vivía cerca del Círculo Ártico en Noruega. Un verano, un amigo y yo nos decidimos a ir lo más lejos posible al territorio del norte. Colocamos provisiones para un mes en un pequeño bote de pesca y, con una vela y un buen motor, salimos al mar. Al final de un mes, habíamos penetrado bastante en el norte, más allá del polo, en una extraña y nueva región. Nos sorprendimos mucho porque el clima era cálido, a veces, demasiado para dormir. (Exploradores del Ártico que llegan muy al norte hacen racontos similares del clima: a veces tan cálido como para quitarse los abrigos. El autor.) Luego vimos algo tan extraño que quedamos anonadados. Más allá de un mar calido abierto veíamos que estábamos en una gran montaña. El océano parecía vaciarse en la montaña en un punto determinado. Sin poder creerlo, seguimos en la misma dirección y navegamos hasta entrar en un vasto cañón, que llevaba al interior de la Tierra. Continuamos y tuvimos una increíble visión: ¡un sol brillaba dentro de la Tierra!

"El océano que nos había llevado hasta el interior hueco de la Tierra se convirtió en un río. Este río recorría, como nos dimos cuenta después, todo el interior hueco de la tierra, de una punta a la otra, por la superficie interna. Si uno lo sigue, va desde el Polo Norte hasta el Sur. Vimos que la superficie interna de la tierra estaba dividida, así como la otra, en tierra y agua. Hay mucho sol y abunda tanto la vida animal como vegetal. Navegamos más y más dentro de esta tierra fantástica, la llamo así porque todo era de un tamaño inmenso en comparación con el exterior. Las plantas son grandes, los árboles gigante y, por último, llegamos a los gigantes. Vivían en casas y pueblos, así como lo hacemos en la superficie de la Tierra. Utilizaban una forma de vehículo eléctrico, como una carreta monorriel, para transportar a las personas. Corría por el borde del río, de un pueblo a otro.

"Algunos de estos habitantes detectaron nuestro bote y se sorprendieron. Eran muy amistosos; nos invitaron a comer con ellos en sus casas. Así, mi compañero y yo nos separamos: él se fue con un gigante a su casa y yo con otro.

"Mi amigo gigante me llevó a su casa a conocer a su familia. Yo estaba asombrado por el tamaño inmenso de los objetos en su casa. La mesa para comer era colosal. En mi plato, colocaron una cantidad tan abundante de comida, que me hubiera alimentado una semana. El gigante me ofreció un racimo de uvas, cada una era del tamaño de un durazno. Probé una y la hallé mucho más dulce que cualquiera que pudiera saborear en el 'exterior'. En el interior de la tierra, todas las frutas y verduras saben mucho mejor que las que tenemos en la superficie.

"Nos quedamos con ellos por un año. Disfrutamos tanto de su compañía, como ellos de conocernos a nosotros. Observamos muchos fenómenos extraños e inusuales durante nuestra visita a estas personas increíbles. Sus avances científicos e inventos no dejaban de asombrarnos. En todo ese tiempo, jamás fueron antipáticos con nosotros, y nos permitieron retornar a nuestro hogar de la misma manera que llegamos. Es más, nos ofrecieron protección si la hubiéramos necesitado para el viaje."

Es evidente que estos gigantes eran miembros de la raza antediluviana de la Atlántida, que se establecieron en el interior de la Tierra antes de la inundación histórica que sumergió su continente.

Otro noruego, llamado Olaf Jansen, registró una experiencia similar de una visita al interior de la tierra a través de las aberturas polares, pero totalmente independiente de la anterior, en un libro de un escritor americano, Willis George Emerson, The Smoky God. El libro se basa en un informe que Jansen le hizo al señor Emerson antes de morir, donde describe una experiencia verdadera de visitar el interior de la tierra y a sus habitantes.

El título The Smoky God (El dios ahumado) se refiere al sol central en el interior de la Tierra, que, al ser más pequeño y menos brillante que el nuestro, parece "ahumado". El libro cuenta la experiencia verdadera de un padre e hijo escandinavos que, en su pequeño bote de pesca e inmenso coraje, intentaron encontrar "la tierra más allá del viento del norte", ya que habían oído de su calidez y belleza. Una increíble tormenta de viento los llevó la mayor parte del camino a través de la abertura polar hasta el interior hueco de la tierra. Pasaron dos años allí y volvieron por la abertura polar sur. El padre perdió la vida cuando un iceberg se partió en dos y destruyó el bote.

El hijo fue rescatado. Pasó 24 años recluido por demencia, como resultado de contar la historia de su experiencia a gente incrédula. Cuando por fin le permitieron salir, no volvió a contar la historia a nadie. Después de 26 años como pescador, ahorró suficiente dinero para viajar a los Estados Unidos y establecerse en Illinois y, luego, en California. Cuando tenía más de noventa años, por coincidencia, Willis George Emerson se convirtió en su amigo y conoció la historia. Al morir, le cedió los mapas que había hecho del interior de la tierra, y el manuscrito que describía la experiencia. Se negó a mostrárselos a nadie mientras vivía, debido a que, en el pasado, nadie le había creído y lo habían considerado demente.

El libro, The Smoky God, que describe el extraordinario viaje de Olaf Jansen al interior de la Tierra, se publicó en 1908. Cuenta sobre las personas que viven dentro de la Tierra, que él y su padre conocieron durante su visita, y cuyo lenguaje aprendió. Él contó que vivían entre 400 y 800 años y que estaban muy adelantados en ciencia. Pueden transmitir los pensamientos de una persona a otra por medio de formas de radiación y tienen fuentes de mayor poder que la electricidad. Son creadores de los platillos voladores, que están operados por ese extraordinario poder, extraído del electromagnetismo de la atmósfera. Tienen una estatura de cuatro metros o más.

Es increíble la semejanza entre los relatos de esta visita y la otra, sin embargo las dos son independientes. Además, el tamaño gigante de los seres humanos que habitan en el interior de la Tierra concuerda con el de los animales que observó el Almirante Byrd (vio un animal semejante al antiguo mamut durante su viaje de 2.740 kilómetros más allá del Polo Norte).

Más adelante en el libro, presentaremos la teoría de Marshall Gardner, de  que los mamutes hallados en el hielo, en realidad no son Prehistóricos, sino animales inmensos del interior de la tierra que fueron llevados a la superficie por los ríos y luego congelados en el hielo formado por el agua que los transportó.

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Capítulo II
LA TIERRA HUECA

Antes de que Colón descubriera América, la existencia de un nuevo mundo cruzando el Atlántico, en la forma de un continente occidental, se consideraba el sueño de un loco. Lo mismo ocurre, en nuestra época, con la existencia de un mundo nuevo, un mundo subterráneo, en el interior hueco de la tierra; una tierra tan desconocida para la humanidad actual como  el  continente americano para los europeos antes del descubrimiento de Colón. Por lo tanto, no hay ninguna razón para que no pueda también ser descubierto y que se establezca su existencia como un hecho.

Amoldo de Azevedo, en su libro Physical Geography, escribió lo siguiente sobre el mundo misterioso debajo de nuestros pies, sobre el cual los científicos no conocen más que unos kilómetros de profundidad, y sólo consideran teorías, hipótesis y conjeturas para ocultar su ignorancia: "Tenemos, debajo de los pies, una inmensa región, cuyo radio es de 6.290 kilómetros, completamente desconocida, que desafía el egocentrismo y la competencia de los científicos".

Esta aseveración es verdadera. Hasta la fecha, los científicos sólo han penetrado unos kilómetros hacia el interior de la Tierra, y no saben nada sobre qué hay más abajo. Se aferran a conjeturas, adivinanzas y suposiciones. Muchas de las teorías y creencias de aceptación común sobre el interior de la tierra no se apoyan en una base científica, parecen originarse en la antigua idea eclesiástica del fuego del infierno en el centro de la tierra. La creencia científica de que el centro de la tierra es una masa de fuego y metal fundido no cuenta con mayor evidencia que la religiosa. Las dos son meras suposiciones sin un gramo de prueba.

Es probable que surgiera del hecho de que cuanto más se penetra en la tierra, mayor es la temperatura, pero es absurdo suponer que este aumento de temperatura continúa hasta el centro de la tierra. No hay evidencia que apoye esta teoría. Es más probable que el aumento de temperatura siga hasta llegar al nivel donde se originan la lava volcánica y los terremotos, probablemente debido a la presencia de muchas sustancias radioactivas en el lugar. Después de pasar esta capa de calor máximo, no hay nada que impida que la temperatura descienda cada vez más hasta el centro de la tierra.

La superficie total de la Tierra es de 317 millones de kilómetros cuadrados y el peso estimado es de 6.000.000.000.000.000.000.000 de toneladas. Si la tierra fuera una esfera sólida, el peso sería mucho mayor. Esta es una de las evidencias científicas de que el interior de la tierra es hueco. Este autor cree que la concepción más veraz de la estructura de la tierra se basa en la idea de que, cuando estaba en estado fundido durante su formación, una fuerza centrífuga hizo que las sustancias más pesadas fueran arrojadas hacia afuera, a la periferia, en forma de rocas y metales, para formar la corteza externa. El interior quedó hueco, con aberturas en los polos, donde la fuerza centrífuga era menor y donde había menor tendencia a arrojar materiales hacia afuera. Sin embargo, esta tendencia era mayor en el ecuador, lo cual explica que la tierra sobresalga en esta región. Se estima que, como consecuencia de la rotación de la tierra sobre su eje durante el estado de formación, se formaron depresiones polares y aberturas, que miden alrededor de 2.260 kilómetros de diámetro.

También presentaremos evidencia que indica que parte del fuego y materiales incandescentes originales permanecieron en el centro de la tierra, para formar un sol central, por supuesto mucho más pequeño que el nuestro, pero capaz de emitir luz y permitir el crecimiento de plantas. Además, veremos que la aurora boreal, o rayos de luz, que iluminan el cielo ártico por la noche provienen de este sol central cuyos haces pasan a través de la abertura polar. Por lo tanto, si la tierra fue una bola de fuego y metal fundido en su origen, parte de este fuego permaneció en el centro, mientras la fuerza centrífuga hizo que la materia sólida fuera arrojada hacia la superficie, a causa de la rotación sobre el eje. Esta materia formó una corteza sólida y el interior quedó hueco con una bola de fuego en el centro, que formó un sol central que proporciona iluminación para las plantas, los animales y los humanos.

La primera persona que presentó esta teoría de que la tierra fuera hueca con aberturas en los polos fue un pensador de los Estados Unidos, William Reed, autor del libro Phantom ofthe Poles, publicado en 1906. Aquí encontramos la primera recopilación de evidencia científica, basada en informes de exploradores árticos, que apoyan la teoría de que la tierra es hueca con aberturas en los polos. Reed calcula que la corteza de la tierra tiene un grosor de 1,300 kilómetros y que el interior hueco tiene un diámetro de 10.300 kilómetros. Reed resume su teoría revolucionaria de la siguiente manera:

"La tierra es hueca. Los polos, tan buscados, son fantasmas. Existen aberturas en las extremidades norte y sur. En el interior hay vastos continentes, océanos, montañas y ríos. La vida vegetal y animal es evidente en este nuevo mundo, y es probable que esté poblado por razas desconocidas para los habitantes de la superficie terrestre."

Reed señalaba que la tierra no es una verdadera esfera, sino que está achatada en los polos, o que comienza a achatarse cuando uno llega a los hipotéticos polos, que en realidad no existen porque allí están las aberturas que dan al interior hueco. Por lo tanto, los polos están en el aire, en el centro de las aberturas polares y no en la superficie. Reed afirma que no es posible descubrirlos porque la tierra es hueca en esos polos, que en realidad están en el medio del aire, debido a la existencia de las aberturas polares que dan al interior. Cuando los exploradores creían llegar al polo, era porque los confundía el comportamiento extraño de la brújula a latitudes tan altas, al norte y al sur. También dice que esto ocurrió en el caso de Peary y Cook, ninguno de los cuales de veras llegó al Polo Norte, como veremos más adelante.

Entre las latitudes de 70 y 75 grados al norte y al sur, la tierra comienza a hacer una curva hacia adentro. El polo es sólo el borde externo de un círculo magnético alrededor de la abertura polar. En el pasado reciente, los exploradores árticos soviéticos demostraron que el polo norte magnético, una vez creído un punto en el Archipiélago Ártico, es una línea de aproximadamente 1.600 kilómetros de largo. Sin embargo, como ya señalamos, es una línea circular, no recta, que constituye el borde de la abertura polar. Cuando un explorador arriba al borde, ha llegado al polo norte magnético; y aunque la brújula siempre apunta hacia allí al pasarlo, en realidad no es el polo Norte (a pesar de que uno cree que sí y que descubrió el polo). Al llegar a este círculo magnético (el borde de las aberturas polares), la aguja magnética de la brújula apunta hacia abajo. Muchos exploradores árticos han observado lo mismo después de alcanzar latitudes altas, cerca de 90 grados, y se sintieron confundidos por la acción inexplicable de la brújula y su tendencia a apuntar hacia arriba. (Se encontraban en las aberturas polares, y el compás apuntaba hacia el polo norte magnético, que estaba en el borde de la abertura.)

A medida que la Tierra gira sobre su eje, el movimiento es giroscópico, como el de un trompo. El polo giroscópico externo es el círculo magnético del borde de la abertura polar. Más allá del borde, la tierra se achata y se inclina en forma gradual hacia el interior hueco. El verdadero polo está en el centro de la abertura de los polos, que, por consecuencia, no existen. Aquellos que afirmaron descubrirlos no dijeron la verdad, aunque así lo hayan creído. Los confundió la acción irregular de la brújula en latitudes elevadas. Por esta razón, ni Cook, ni Peary, ni ningún otro explorador llegaron a los Polos Norte y Sur, y nunca  lo harán.

"» Apareció un artículo muy interesante sobre este tema en la edición de marzo de 1962 de Flying Saucers, escrito por su editor, Ray Palmer, quien cree que los platillos voladores provienen del interior de la Tierra y salen por las aberturas polares. El artículo se titula "The North Pole - Russian Style". Describe los increíbles descubrimientos de los exploradores árticos rusos, que confirman la teoría de la tierra hueca con aberturas polares, así como lo hacen las observaciones de los exploradores árticos a los que nos referiremos más adelante. El artículo tiene el siguiente subtítulo: "Más evidencia de tierras misteriosas en los polos. Doscientos años de exploración le han dado a los rusos un nuevo concepto del polo, que vuelve obsoleta toda geografía anterior. ¡Estos son los hechos irrefutables!".

Citaremos de este articulo: "Muchos lectores se acordarán de los artículos en que damos cuenta de nuestras teorías de que hay algo misterioso en el área polar de la tierra. Hemos sugerido que hay mucha más 'área' en los polos de lo que es posible representar en el mapa del globo. Hemos señalado los extraños vuelos del Almirante Byrd más allá del polo; también el caso de las montañas perdidas y el hecho de que un arma (militar) desestimara la habilidad cartográfica de otras ramas del mismo ejército. Inclusive hemos sugerido que la tierra es hueca y que existen aberturas gigantes de 3.400 kilómetros en los polos y hemos afirmado que hay abundante evidencia de estas aberturas. También hemos señalado que existe mucha reserva y ambigüedad sobre las áreas ártica y antártica. Asimismo, hemos sugerido que los platillos voladores tal vez provengan de esta área misteriosa o de adentro de la tierra.

"Una de nuestras afirmaciones más insistentes es que, hasta el momento, nadie llegó al Polo Norte; todas las afirmaciones de que se llega, son falsas, porque el polo no es un punto al cual se pueda 'llegar' en el sentido aceptado de la palabra. Hemos puesto en tela de juicio a aquellos pilotos que afirman volar sobre el Polo Norte todos los días. En el caso del aviador de los Estados Unidos, explicamos la maniobra estándar, que imposibilita que vuele más allá del polo porque lo cruza. (Es decir, cruza la abertura polar en lugar de entrar en ella. El autor.) Debido a dificultades de navegación que se originan en las brújulas de toda clase, un aviador 'perdido' (cuyo compás no funciona como es debido) recobra su ubicación al doblar en cualquier dirección, hasta que la brújula retoma su funcionamiento normal. Las aerolíneas comerciales, cuya publicidad se jacta de nuevo de navegar dos veces por día sobre el polo, exageran la realidad por 3.700 kilómetros. (Sólo cruzan el borde magnético de la abertura polar, donde la brújula registra el grado más alto del norte, pero no llegan al Polo Norte, que es el punto central de la abertura polar. El autor.)

AL POLO NORTE MAGNÉTICO, en algún momento, se lo consideró un punto en el Archipiélago Ártico. Investigaciones recientes demuestran que se extiende por la depresión polar hasta la Península Taimyr en Siberia. Las líneas representan meridianos magnéticos. (Concepción más reciente del polo norte magnético; basado en la investigación de científicos rusos.)

'Tenemos a nuestra disposición, en la forma de registros de varios cientos de años y en archivos rusos, la historia de la exploración ártica que prueba más allá de la duda, el punto más importante que queremos transmitir; que el polo norte magnético no es un punto, sino —según los rusos— una línea de aproximadamente 1.600 kilómetros. Antes de seguir adelante, queremos aclarar que nosotros creemos que esta deducción es errónea, y que la línea es en realidad un círculo. A raíz de la falta de espacio para situarla en el globo, los rusos se ven obligados a comprimir sus observaciones en un área de dos dimensiones: apretaron los dos costados del círculo y hacen una línea del círculo. Ahora, quisiéramos dar un resumen de ese punto de la exploración rusa, que en realidad cubre mucho más que sólo el geomagnetismo:

"'Los navegantes en latitudes altas siempre tuvieron problemas con el extraño comportamiento de las brújulas magnéticas, causado por las aparentes irregularidades y asimetrías en el campo magnético de la tierra. Los primeros mapas magnéticos fueron creados con esta premisa, basados en suposiciones esperanzadas, de que el polo norte magnético fuera un punto. Por ende, se esperaba que la aguja de la brújula, que baja cada vez más al acercarse al polo magnético, apuntara hacia abajo al llegar allí. Sin embargo, la información de muchas expediciones rusas y otras mostraban que la aguja apunta hacia abajo a lo largo de un gran trayecto que cruza el Océano Ártico, desde un punto en el noroeste de la Península Taimyr hasta otro en el Archipiélago Ártico. Este descubrimiento, en un principio, inspiró la hipótesis de que hay un segundo polo norte magnético, ubicado a los 86 grados longitud este. Observaciones más refinadas descartaron esta idea. El mapa del campo magnético, ahora, muestra los meridianos magnéticos que corren juntos en un grupo de líneas desde el norte del Archipiélago Ártico hasta Sibería. Se ha demostrado que el polo norte magnético, alguna vez considerado un punto en el Archipiélago Ártico, se extiende por la depresión polar hasta la Península Taimyr en Siberia.

"El 'polo', en términos de magnetismo, es un área muy extendida, que cruza la depresión polar de un continente al otro. Tiene una longitud de por lo menos 1.600 kilómetros y es probable que existan 1.600 kilómetros más como una línea difusa. (No es un punto en el norte lejano, sino el borde de la abertura polar, ya que después de pasarlo y entrar en la abertura que lleva al interior de la tierra, el Almirante Byrd dejó atrás el hielo y la nieve árticos y entró en un territorio más cálido. El autor.)

Por lo tanto, cuando el Almirante —o cualquier otro explorador ártico que tenga una brújula magnética— sostiene que llegó al polo, hace una afirmación muy vaga. Sólo puede decir que llegó a un punto, que puede estar en cualquier lado demostrable dentro de un área de 3.200 kilómetros (el borde magnético de la abertura polar), donde el compás señalaba hacia abajo. Es un logro destacable, pero no el descubrimiento del polo.

"Ya que otras clases de brújulas, como la guía giroscópica y de inercia, tienen limitaciones igualmente vagas, nos animamos a afirmar que nadie ha llegado al polo y que no existe un polo al cual llegar.

"Luego, al no encontrar explicación para el comportamiento extraño de la brújula en la depresión polar, los teóricos recurrieron al espacio y la atmósfera superior, e inclusive al sol, para explicar lo que les ocurre a los instrumentos. Entonces, decidieron que el polo es 'la interacción entre el campo magnético y las partículas cargadas, provenientes del sol'. Más significativas aún son las referencias a los cartógrafos anteriores, cuyos mapas son 'nubes petrificadas en la imaginación de los cartógrafos como masas de tierra'. La armada se sintió molesta cuando el ejército dijo que las montañas perdidas del Polo Sur nunca estuvieron allí, porque no podían encontrarlas con sus propias conjeturas confusas, basadas en el polo magnético, que no existe. En la actualidad, descubrimos que las áreas nuevas de tierra están 'descubiertas', y que se descartan los viejos mapas porque las tierras que muestran ya no existen. (Esta confusión se debe a la acción irregular de la brújula en el norte lejano, debido a que el polo norte magnético no es un punto como suponían los cartógrafos, sino un círculo alrededor del borde de la abertura. El autor.)

"Esto nos trae al tema de las 'tierras misteriosas' de gran extensión en las áreas polares, que no se pueden situar en el globo sin superposición con otras extensiones. ¿Será allí donde se originan los platillos voladores?"

Es sabido que los polos magnéticos del norte y sur no coinciden con los polos geográficos, como ocurriría si la tierra fuera una esfera sólida, convexa en los polos. La razón de que los polos magnético y geográfico no coincidan es que, mientras el polo magnético está sobre y a lo largo del borde de la abertura polar, el geográfico está en el centro, en el aire, no en tierra sólida. Como veremos más adelante, el verdadero polo magnético y centro de gravedad no es un borde externo de la abertura polar, sino un punto en el centro de la corteza terrestre, que estará a 650 kilómetros de profundidad, y corre a lo largo de la abertura. Por esta razón, la aguja de la brújula sigue apuntado en sentido vertical hacia abajo cuando se pasa el borde de la abertura y se entra en ella. Sólo después de pasar el centro, la aguja apuntaría hacia arriba en vez de abajo. En ambos casos, después de llegar al borde de la abertura polar, la brújula ya no funciona en sentido horizontal como antes, sino vertical.

Todos los exploradores árticos que llegaron a latitudes tan elevadas hicieron la misma observación, y siempre los desconcierta. La única explicación viene de la concepción de la tierra hueca y las aberturas polares, con el polo magnético y el centro de gravedad en el medio de la corteza de la Tierra y no en el centro geométrico. Como resultado, el agua del océano en el interior de la corteza se adhiere a la superficie interna al igual que a la externa. Podemos calcular que el polo magnético del polo y el centro de gravedad son una línea circular alrededor de la abertura polar, pero en el medio, a aproximadamente 650 kilómetros de la superficie de la Tierra.

En apoyo de la concepción de que el polo magnético está situado en el borde de la abertura polar, Palmer cita los siguientes hechos. Entre cada polo magnético en la Tierra pasan meridianos. Contrariamente a los meridianos geográficos que miden la longitud, los magnéticos se mueven de este a oeste y de vuelta. La diferencia entre los geográficos —el norte y sur verdaderos— y la dirección en que apunta una brújula magnética, es decir el meridiano magnético de un lugar, se llama declinación. La primera observación se hizo en Londres en 1580, mostró una declinación hacia el este de 11 grados. En 1815, alcanzaba los 24,3 grados hacia el oeste, como máximo. Esto significa un cambio de 35,5 grados en 235 años, equivalente a 3.416 kilómetros.

Si dibujáramos un círculo alrededor del polo, con un radio de 1.708 kilómetros, para que el diámetro fuera de 3.416 kilómetros, representaría el borde de la abertura polar. El Polo Norte Magnético pasó de un punto a otro diametralmente opuesto de este círculo, a 3.416 kilómetros de distancia, en 235 años. Por esta razón, el polo magnético y el geográfico no coinciden. El geográfico es una extensión del eje de la tierra —que está en el centro de la abertura polar—, por lo tanto, existe en el espacio vacío. Por ello, ningún explorador podrá "des- cubrirlo", ya que no está en tierra sólida.

Según Marshall Gardner, el borde de la abertura polar, que es el verdadero polo magnético, es un gran círculo de 2.260 kilómetros de diámetro. Es tan grande que cuando los exploradores lo pasan —como hicieron muchos— la inclinación es tan gradual que no se dan cuenta de que ingresan al interior de la Tierra; se imaginan que están en la superficie. Por lo tanto, el polo magnético puede ser cualquier punto en el círculo del borde magnético de la abertura polar. Palmer dice lo siguiente al respecto:

"El punto de precisión del polo magnético existe en una sola porción de la circunferencia por vez, y se mueve en forma progresiva alrededor del círculo en una órbita definida, que tarda 235 años en recorrer. Es decir, que el polo magnético viaja 29 kilómetros por año. Vuelos militares y civiles sobre el polo se pueden realizar a diario sin que se manifieste la menor evidencia del vasto agujero en la Tierra. Se circunscribe el perímetro, a pesar de lo que creen, debido al error original de suponer que pasan sobre un punto y no una gran circunferencia, la cual tocan en un solo punto, para luego desviarse de la curva natural porque viajan en línea recta".

Si la tierra fuera una esfera sólida, con dos polos en las puntas del eje, al ser un imán, los polos magnéticos coincidirían con los geográficos. Que no sea así resulta inexplicable dentro de la teoría de que la tierra es una esfera sólida. La explicación se aclara cuando aceptamos la existencia de aberturas polares, con polos magnéticos a lo largo del borde circular, en vez de solamente en un punto fijo.

Palmer cita una afirmación significativa de exploradores rusos: "La exploración y la investigación muestran que tal vez en unos años la comprensión humana abarque una enorme área nueva de la superficie terrestre y los correspondientes dominios dentro de lo desconocido". Este comentario suena muy parecido a los del Almirante Byrd que dicen que la región ártica es "el centro del gran desconocido". Tal vez los rusos conozcan su descubrimiento de "un nuevo y vasto  territorio" más allá del polo.

¿Qué es lo que existe en ambos polos de la tierra que nos abre nuevas fronteras tan vastas en extensión y naturaleza que están más allá de nuestra comprensión actual? Tal vez la exploración del espacio sea menos importante que la de nuestro misterioso planeta, que de repente se ha convertido en un Vasto dominio mucho más grande de lo que alguna vez soñamos.

La teoría de la Tierra hueca, con aberturas en los polos se originó en William Reed en 1906, cuando presentó, por primera vez, su libro Phantom of the Poles. Catorce años más tarde, en 1920, otro escritor estadounidense, Marshall Gardner, publicó un libro titulado A Jowney to the Earth's Interior or Have the Poles Really Been Discovered? No parecía saber riada del libro de Reed, ya que no lo mencionó en su bibliografía, que era muy extensa e incluía la mayoría de los libros importantes sobre la exploración ártica.

Gardner, en su libro, presenta la misma concepción de la estructura terrestre que Reed: que es hueca, con aberturas en los polos. Difiere con él en la creencia de la existencia de un sol central, fuente de la aurora boreal. En los diagramas de este libro, Gardner describe la tierra con aberturas circulares en los polos; y dice que el océano, que fluye por estas aberturas, se adhiere a la corteza sólida, tanto encima como debajo, ya que el centro de gravedad de la tierra reside en el medio de esta porción sólida y no en el interior hueco, de acuerdo a su teoría. Por esta razón, si un barco vijara por las aberturas polares y llegara al interior de la tierra, continuaría su curso en una posición inversa del lado de adentro de la corteza, así como a la noche, nosotros estamos debajo de la superficie de la tierra, adheridos por la gravedad.

El libro de Gardner, ya fuera de edición y poco frecuente, al igual que el destino de muchos otros trabajos escritos sobre el mismo tema —que fueron perdidos u olvidados— contiene muchos diagramas interesantes. Nosotros reproduciremos algunos. Citamos la siguiente descripción de estos diagramas:

"La tierra dividida en dos por el centro de las aberturas polares y en ángulos rectos con respecto al ecuador: Ofrece una visión clara del sol central y continentes y océanos en el interior. (Reproducción de un modelo de trabajo hecho por los autores en 1912.)"

"La tierra vista desde el espacio: Muestra la abertura polar del norte hacia el interior del planeta, que es hueco y contiene un sol central en lugar de un océano de lava líquida."

"Diagrama que muestra la tierra como una esfera hueca con aberturas polares y un sol central: Las letras arriba y abajo del diagrama indican los diferentes pasos de un viaje imaginario por el interior del planeta. En el punto marcado D, vemos la corona del sol central por primera vez. En el punto marcado 'E', vemos el sol central en su totalidad."

La fuerza de la atracción gravitacional es más fuerte en la curva desde el exterior hacia el interior de la tierra. Un hombre de 80 kilogramos pesaría alrededor del doble mientras navegara por la abertura por la curva desde afuera hacia adentro de la tierra. Al llegar adentro, pesaría sólo 40 kilos, porque hace falta menos fuerza para sostener un cuerpo dentro de una esfera hueca en rotación que afuera, debido a la fuerza, centrífuga.

William Reed sostiene que la atracción gravitacional es más fuerte en la mitad de la curva que va al interior de la tierra, donde está el centro de gravedad. Dice que es tan fuerte en este punto que el agua dulce y la salada de los icebergs no se mezclan. Esto permite obtener agua dulce en el Océano Ártico. ¿Cómo puede encontrarse agua dulce en el norte extremo, donde sólo hay agua salada de océano, y cómo pueden formarse icebergs de agua dulce y no salada? La única explicación, como señalan tanto Reed como Gardner, es que es agua que proviene de los ríos que desembocan desde el interior cálido de la tierra, y que al llegar a la superficie fría, se congelan y se convierten en icebergs, que se rompen y caen al mar. Entonces producen marejadas extrañas que los exploradores árticos han observado con extrañeza en el norte lejano.

Tanto Reed como Gardner afirman que la temperatura en el interior de la tierra es mucho más uniforme que afuera, y que es más cálida en invierno y más fresca en verano que la nuestra.

Hay lluvia suficiente, más que en la superficie, pero nunca hace suficiente frío para que nieve. Es un clima subtropical ideal, libre del calor opresor de los trópicos y del frío de la zona templada. También sostienen que la abertura polar norte es más grande que la del sur. Dicen que existe una tierra de paraíso del otro lado de la Barrera de Hielo del Mamut, que hay que pasar antes de llegar al clima cálido más allá del polo, que el Almirante Byrd sobrevoló.

En la curva de la abertura polar, hay otro aro de hielo, llamado el Gran Banco de Témpanos Masivos de Agua Dulce o Barrera de Hielo. Allí, se originan los icebergs. Todos los inviernos este aro se forma con el agua dulce, que fluye hacia afuera desde dentro de la tierra. En los meses de invierno, miles de millones de toneladas de agua dulce corriente, proveniente de ríos dentro de la tierra, que fluyen hacia afuera por medio de las aberturas polares, se congelan al salir y forma montañas de hielo de agua dulce, cuya presencia resultaría inexplicable si la tierra fuera una esfera sólida. En el verano, gigantescos icebergs de kilómetros de largo, se desprenden de las montañas y flotan hacía el exterior de la tierra. Están compuestos de agua dulce, donde sólo puede existir agua salada. Dado que el agua del exterior de la Tierra en estas regiones es salada en su totalidad, el agua dulce que compone estos icebergs tiene que provenir del interior.

La Tierra vista desde el espacio. Muestra la abertura polar del norte al interior del planeta, que es hueco y contiene un sol central en vez de un océano de lava liquida. (Reproducido de A Journey To The Earth's Interior or Have The Pales ReaJly Been Discovered?, GARDNER, Marshall B., Eugene Smith Company, Aurora, Illinois, 1920.)

En el interior de los icebergs, el mamut y otros animales tropicales inmensos, supuestamente de origen prehistórico porque nunca fueron vistos en la faz de la tierra, fueron hallados en perfecto estado de conservación. Algunos tenían vegetación verde en las bocas y los estómagos en el momento de ser congelados en forma repentina. La explicación acostumbrada es que estos animales prehistóricos vivían en la región ártica cuando ésta tenía clima tropical. La llegada del período glaciar convirtió el Ártico de una zona tropical a una helada y congeló estos animales antes de que tuvieran tiempo de huir al sur. La existencia de los grandes depósitos de marfil encontrados en Siberia y en islas del norte, se explican de la misma manera. Sin embargo, Gardner sostiene una teoría totalmente diferente, que encuentra apoyo en las observaciones del Almirante Byrd, quien descubrió una criatura gigante similar a un mamut en la tierra más allá del polo, proveniente del interior de la tierra, en la actualidad. Dice que pueden ser llevados por los ríos a la superficie y congelarse dentro del hielo formado cuando al llegar a la superficie esos mismos ríos forman glaciares y icebergs.

Diagrama que muestra la Tierra como una esfera hueca con aberturas polares y un sol central. Las letras arriba y abajo del diagrama indican los diferentes pasos de un viaje imaginario por el interior del planeta. En el punto marcado "D", vemos la corona del sol central por primera vez. En el punto marcado "E", vemos el sol central en su totalidad. (Reproducido de A Jowney To  The Earth's Interior or Have The Potes Recúly Been Discovered?, GARD-NER, Marshall B., Eugene Smith Company, Aurora, Illinois, 1920.)

En Siberia, a lo largo del río Lena, se encuentran, expuestos en la tierra y enterrados, los huesos y colmillos de millones de mamutes y mastodontes. El consenso de la opinión científica es que estos son remanentes prehistóricos y que el mamut existió hace más o menos 20.000 años y desapareció en la catástrofe desconocida que llamamos el último período glaciar.

Schumachoff, un pescador que vivía en Tongoose, Siberia, fue el primero que descubrió un mamut entero congelado en un bloque de hielo transparente en 1799. Cortó el hielo para liberarlo, le quitó los colmillos inmensos y dejó el cadáver de carne fresca para que lo devoraran los lobos. Más adelante, se envió una expedición para examinarlo y, en la actualidad, se puede ver el esqueleto en el Museo de historia natural de Leningrado.

Los exploradores polares no sólo mencionan la fauna (animales), sino también la flora (vegetación) en el extremo norte. Además, muchos animales, como el toro almizcleño, emigran hacia el norte en el invierno. Esto resulta lógico sólo si hay un clima más cálido allí. En reiteradas oportunidades, los exploradores árticos observaron osos que van hacia el norte a un área donde no habría alimentos para ellos si no estuviera la abertura polar que conduce a una región más cálida. También se hallaron zorros del paralelo 80 hacia el norte; era evidente que estaban bien alimentados. Sin excepción, estos exploradores concuerdan en que, aunque resulte extraño, cuanto más al norte se vaya, pasada determinada latitud, más cálido es el clima. Invariablemente, un viento norte trae mayor temperatura. Se hallaron árboles coniferos flotando en la orilla, provenientes del norte lejano. También aparecen mariposas, abejas e, inclusive, mosquitos, que no se encuentran hasta llegar a cientos de kilómetros al sur en áreas climáticas de Canadá y Alaska, propicias para la vida de los insectos.

También se hallaron variedades desconocidas de flores en el norte extremo. Se han visto aves parecidas a la agachadiza, pero diferentes a cualquier ave conocida, que vienen del norte y luego vuelven allí. Los conejos son abundantes; no crece vegetación, pero se encuentra materia vegetal flotando en los restos de las aguas abiertas del norte.

Las tribus esquimales dejaron rastros inequívocos de su migración siempre hacia el norte, al lado de sus campamentos temporarios. Los esquimales del sur hablan de tribus que viven en el norte lejano. Tienen la creencia de que sus ancestros vinieron de una tierra paradisíaca en el extremo norte. En Nueva Zelanda y el sur de América del Sur, se encuentra fauna y flora similares, que no pueden haber emigrado de uno de estos lugares al otro. La única explicación es que provienen de una tierra madre común: el continente antártico. Sin embargo, ¿cómo pudieron venir de un desierto congelado, donde sólo sobreviven los pingüinos? Palmer concluye: "Sólo la 'tierra misteriosa' del Almirante Byrd puede explicar estos hechos y migraciones".

Muchos exploradores árticos, después de pasar por el aro de hielo y la curva que lleva al interior de la tierra, continuaron hacia el norte hasta cruzar esta barrera de hielo. Muchos entraron por la abertura, pero no lo supieron; creían estar en la superficie externa. Esto se debe a que la abertura es tan grande que es imposible distinguir la diferencia, excepto que el sol sale más tarde y se pone más temprano, porque los rayos se cortan por el borde de la abertura polar después de que uno ingresa. Todos los exploradores árticos que fueron suficientemente al norte observaron lo mismo. Gardner cree que la abertura polar tiene un diámetro de 2.260 kilómetros.

Una vez que estaban dentro de la tierra, los exploradores entraban a un mundo nuevo donde hallaban lo opuesto a lo esperado. La aguja de la brújula apuntaba en sentido vertical en vez de horizontal como antes, debido a que el verdadero polo magnético está ubicado en el medio de la curva que va desde afuera hasta adentro de la tierra. Cuanto más al norte iban, más cálida era la atmósfera. El hielo de las regiones árticas que estaban más al sur desaparecía y lo reemplazaba el mar abierto. (El Almirante Byrd encontró una ausencia total de hielo y nieve en la "tierra más allá del polo" que sobrevoló a lo largo de 2.740 kilómetros.) A medida que los exploradores navegaban más al norte, los vientos se volvían más cálidos; el clima era más moderado y agradable. Con frecuencia, el polvo que llevaba el viento era intolerable. ¿De dónde puede venir tal polvo en el norte extremo, una tierra de hielo y océano? Reed y Gardner atribuyen el origen de este polvo a los volcanes dentro de la abertura polar que dan al interior de la tierra. Sería imposible que hubiera volcanes en el Ártico si no estuvieran dentro de la abertura polar.

* El 3 de agosto de 1894, el doctor Fridtj of Nansen, un explorador ártico que se hallaba en el norte lejano, se sorprendió del clima cálido y las huellas de zorro que encontró allí. Es probable que estuviera dentro de la abertura polar. La brújula no funcionaba, y no sabía dónde estaba. Cuanto más entraba a la abertura, más cálida era la atmósfera; si hubiera seguido, habría visto aves tropicales, como vieron otros exploradores, además de otros animales no encontrados en la superficie terrestre, como el mamut que el Almirante Byrd vio desde su avión cuando sobrevolaba esta área misteriosa sin hielo.

Ray Palmer escribe: "El toro almizcleño, en contra de lo esperado, emigra al norte en invierno. En repetidas ocasiones los exploradores árticos observaron osos en camino al norte, a un área donde no podía haber alimento para ellos. También se pueden encontrar zorros bien alimentados al norte del paralelo 80. Todos los exploradores sin excepción concuerdan en que cuanto más al norte se va, más cálido es el clima. El viento norte trae temperatura más tibia. Hay árboles coniferos que flotan desde el norte siguiendo las costas desde el norte. Hallamos mariposas y abejas en el norte lejano, pero nunca cientos de miles de kilómetros más al sur; no encontramos el clima propicio para la vida de insectos semejantes hasta Alaska o Canadá. También hallamos variedades desconocidas de flores. Aves parecidas a la agachadiza, pero diferentes a cualquier especie conocida, salen del norte y vuelven allí. Hay abundancia de liebres en áreas donde nunca crece vegetación, y sin embargo aparece en forma de restos flotantes provenientes del agua abierta del norte. Las tribus esquimales que emigran al norte dejan rastros inconfundibles de ese traslado en los campamentos temporarios. Los esquimales del sur hablan de tribus que viven en el norte lejano. La gaviota Ross, común en Point Barrow, emigra hacia el norte en octubre. Sólo la 'tierra misteriosa' del Almirante Byrd puede explicar estos hechos y estas migraciones.

Palmer escribe lo siguiente:

"La leyenda escandinava de una tierra maravillosa muy al norte, llamada 'Ultima Thule' (que se suele confundir con Groenlandia), es significativa cuando se estudia en detalle, a raíz de su llamativa semejanza con la tierra que Byrd vio y su ubicación en el norte tan lejano. Asumir que Ultima Thule es Groenlandia implica enfrentarse con la contradicción del Casquete Polar de Groenlandia, que llena toda la depresión de Groenlandia hasta una profundidad de 3.047 metros. ¿La tierra misteriosa del Almirante Byrd, el centro del Gran Desconocido, es lo mismo que la Ultima Thule de las leyendas escandinavas?

"Existen misterios sobre la Antártida también. Tal vez el mayor sea aquel altamente técnico de la biología misma, pues la flora y la fauna son idénticas en las masas de tierra de Nueva Zelanda y América del Sur. No pudieron emigrar de una a otra; se cree que provienen de una tierra madre común. Esa madre tierra pudo ser el continente Antártico. En un nivel más popular, encontramos el caso del barco 'Gladys' en 1893, cuyo capitán fue H. B. Hatfield. La nave estaba completamente rodeada de icebergs a 43 grados al sur y 33 grados oeste. En esa latitud, se observó un iceberg con una gran cantidad de arena y tierra, que revelaba un camino, un refugio y los cuerpos de cinco hombres muertos acostados en diferentes partes del témpano. El mal tiempo impidió una investigación más profunda.

"Hay un consenso unánime en las opiniones de científicos sobre la peculiaridad del área antártica, de que no hay tribus humanas que vivan allí. Además, las investigaciones muestran que ninguna nave se perdió allí en ese momento, por lo tanto estos hombres no podían ser marineros náufragos. ¿Los hombres que murieron en el témpano habrán venido de la tierra misteriosa más allá del polo sur descubierta por la expedición de Byrd? ¿Habrían salido de su tierra cálida y habitable hasta perderse por la banquina de hielo y encontrar la muerte en una porción de hielo en el mar, desprendido de un iceberg mientras ellos estaban encima?"

Theodore Fitch, otro escritor estadounidense que escribe sobre el tema de la tierra hueca, cuando se refiere a una de las barreras de hielo que hay que cruzar antes de poder entrar en las aberturas polares, pregunta: "¿Por qué no podemos volar sobre estas gigantescas barreras o hacer caminos y pasarlas por encima hasta llegar al interior de la tierra?". Él no encuentra razón que lo impida, aunque al igual que tantos otros estadounidenses, ignoraba que el Almirante Byrd había sobrevolado estas barreras y entrado a la tierra hueca unos años antes. Fitch cree que una vez que estos hechos sean de conocimiento público, todas las grandes naciones intentarán establecer soberanía sobre este nuevo mundo, cuya área es mayor que la superficie terrestre y que no estará sujeta a la precipitación radioactiva que envenene los alimentos y las tierras. Mundo de alcance más fácil que la luna y de mayor importancia para nosotros, ya que ofrece las condiciones ideales para la vida humana, con mejor clima que el de la superficie. Fitch lo llama una Tierra de Paraíso y cree que es la verdadera ubicación geográfica del paraíso, una tierra maravillosa mencionada en todas las escrituras religiosas de todos los pueblos.

Pareciera que los rusos están haciendo lo mismo que sugiere Fitch al enviar flotas de rompehielos, algunos con poder atómico, a explorar el norte lejano. El próximo paso consistirá en repetir el vuelo del Almirante Byrd a través de la abertura polar hasta "la tierra más allá del polo".

El libro de Fitch, titulado Ow Paradise Inside the Earth (Nuestro paraíso en la tierra), está basado en los trabajos de Reed y Gardner. Menciona que durante el último siglo, un capitán de mar que viajaba con rumbo norte siguió la curva hacia adentro, a pesar de que creía estar en camino al Polo. Fitch escribe lo siguiente:

'Tanto William Reed como Marshall Gardner declaran que debe haber una tierra del paraíso del otro lado de la barrera de hielo del mamut. Ambos concuerdan en opinar que una raza de pequeñas personas de color marrón vive en el interior de la tierra. Es posible que los esquimales descendieran de este pueblo.

"Veían incontables kilómetros cuadrados de tierra buena. Cuanto más al norte iban, más hierba, flores, arbustos, árboles y otra vegetación en- contraban. Un explorador escribió que sus hombres llegaron a recoger ocho clases diferentes de flores y que veían colinas cubiertas de verdor. (El Almirante Byrd confirmó estas observaciones, pues en su vuelo de 2.740 kilómetros sobre territorio sin hielo, vio árboles, vegetación, montañas, lagos y vida animal. El autor.)

"Otro autor contó que había visto toda clase de animales de clima cálido y millones de aves tropicales. Había tal densidad, que un hombre ciego podría acertar a una o más aves con un solo tiro. El hermoso paisaje del cielo y la tierra eran más magníficos que todo lo conocido en el exterior de la tierra. Todos los exploradores escribieron sobre la majestuosidad de la aurora boreal, que algunos sostienen proviene del sol central dentro de la tierra, que  brilla a través de la abertura en el Polo Norte."

Fitch señala que el interior hueco de la tierra tiene un área terrestre mayor que la superficie, que en el interior no hay océanos de tamaño comparable con los de la superficie, y que hay tres veces la cantidad de tierra dentro de la tierra. Es decir, que a pesar de la circunferencia y el área total menores del interior, el área de tierra es mayor. Fitch dice que tiene un clima mejor y más saludable del que tenemos en la superficie, sin los inviernos fríos, los huracanes, los terremotos, las tormentas eléctricas, los ciclones, las precipitaciones radioactivas, la erosión de la tierra por lluvia excesiva y otras desventajas. Tiene un clima subtropical ideal.

William L. Blessing es otro escritor estadounidense al que influyeron mucho las teorías de Reed y Gardner. Publicó un folleto sobre el tema, donde reproduce los diagramas de la estructura terrestre. Dice:

"La tierra no es una verdadera esfera. Es chata en los polos, o tal vez deba decir, comienza a achatarse en los polos. El polo es sólo el borde externo de un círculo magnético, donde la aguja magnética de la brújula apunta hacia abajo. A medida que la tierra gira sobre su eje, el movimiento es giroscópico. El polo giroscópico externo es el borde magnético de un círculo. Más allá del borde, la tierra se achata e inclina en forma gradual como un cañón hacia el interior. Uno de los hechos más enigmáticos de la exploración del Ártico es que, aunque es un área de océano, cubierta de agua, que se congela por encima o está abierta en partes -según la época del año— muchos exploradores señalan que hay grandes extensiones de océano abierto en los puntos mas cercanos al polo, mientras que más al sur hay más hielo. Algunos exploradores dijeron que hacia mucho calor a veces y que debieron quitarse sus abrigos. Inclusive, hay un registro . de un encuentro con esquimales desnudos. Se cree que el origen de esta raza es el norte extremo, de donde emigraron al sur hasta su hábitat actual. Es probable que su hogar original más al norte fuera más cálido que el actual.

Resulta extraño que los libros de Reed y Gardner, que presentaban una teoría geográfica tan histórica, apoyada por la evidencia de exploraciones árticas durante el último siglo, fuera tan ignorada para que, en la actualidad, sean imposibles o difíciles de obtener. Es una teoría de importancia comparable con la teoría de que la tierra es redonda, cuando fue rechazada en los principios; ¿habrá sido ocultada? (Este autor tuvo la suerte de obtener una copia del libro de Gardner de un librero de libros raros.) ¿Será posible que estos libros compartieran el destino de las noticias sobre los descubrimientos del Almirante Byrd, el libro de Giannini y la revista de Palmer que anunciaba la confirmación de Byrd de la teoría de Reed y Palmer sobre la tierra hueca con aberturas en los polos? (Un corresponsal de este autor, residente en Washington D.C., escribió que por casualidad, mientras revisaba libros en la biblioteca de un alto oficial de la Fuerza Aérea, con quien tenía negocios, para su gran sorpresa, encontró una copia del libro de Gardner.) Es evidente que la teoría de Gardner sobre la tierra hueca es conocida por los líderes gubernamentales y militares, ya que el Almirante Byrd la confirmó, pero que la callan, y no puede discutirse en forma abierta.

Fitch pide a quienes no creen que la tierra es hueca, con aberturas en los polos, que contesten las siguientes preguntas:

"Puede usted producir pruebas de que algún explorador llegó al supuesto Polo Norte o Polo Sur? "Si no existe una latitud de 83 a 90 grados en la tierra, ¿cómo se puede sobrevolar el Polo Norte? "Si la tierra no es hueca, ¿por qué el viento norte en el Ártico se hace más cálido a medida que uno navega hacia el norte más allá de la latitud de 70 grados?

"¿Por qué hay vientos del norte cálidos y mar abierto a lo largo de cientos de kilómetros al norte de la latitud de 82 grados?

"Después de llegar a la latitud de 82 grados, ¿por qué la aguja de la brújula siempre está agitada?

"Si la tierra no es hueca, ¿por qué los vientos cálidos del norte ya mencionados transportan más polvo que cualquier viento en la tierra?

"Si no fluyen ríos de adentro hacia afuera, ¿por qué flotan plantas y árboles en el agua dulce de los icebergs?

"Si ninguno de los icebergs proviene de alguna parte sobre la tierra, ¿de dónde vienen si no suponemos la existencia de ríos que fluyen de adentro para afuera?

"Si el interior de la tierra no es cálido, ¿por qué millones de aves tropicales y animales van hacia el norte en el invierno?

"¿Por qué el viento del norte transporta más polen y capullos que cualquier otro en el exterior? "Si la tierra no es hueca y cálida por dentro, ¿por qué el polen colorea la nieve a lo largo de miles de kilómetros cuadrados?

"¿Será tal vez que el polen de millones de acres de flores de color tiñe la nieve de colorado, rosa, amarillo, azul, etcétera?"

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Capítulo III
EL LIBRO DE WILLIAM REED,
THE PHANTOM OF THE POLES

Presenta evidencia científica, basada en la exploración ártica, para probar por primera vez que la tierra es hueca con aberturas en los polos.

En 1906 apareció el primer libro con pruebas científicas de que las concepciones geográficas antiguas sobre la estructura terrestre eran falsas, y que la tierra era hueca con aberturas en los polos, en vez de una esfera sólida como decía la creencia común. Si hubiera sido un libro creado por la imaginación del autor, tal vez se habría rotulado como trabajo de ciencia ficción, pero el libro se basa en bibliografía extensa sobre los informes de exploradores árticos. Debe tomarse, por lo tanto, con toda seriedad.

El autor fue William Reed, y el libro se publicó en Nueva York. El título era The Phantom qfthe Poles, y sostenía que los polos nunca fueron descubiertos porque no existen. Afirma que, donde se supone que están los Polos Norte y Sur, hay inmensas aberturas polares, en cuyos centros se encuentran los polos. Por eso ningún explorador puede llegar allí. Reed escribió el libro catorce años antes que Marshall Gardner, que sostiene que no sólo la tierra es hueca sino que tiene un sol central. Reed no incluyó este sol en su teoría, sino que creía que la temperatura más alta en la región de los polos se debía a los volcanes en actividad de las entradas polares, que originan el polvo que notaron los exploradores. En la página 282, dice:

"La tierra es hueca o no. ¿Qué pruebas tenemos de que no lo sea? Ninguna positiva y circunstancial. Todo lo contrario: todo apunta a que lo es. Si así fuera, y si hay volcanes en actividad en el interior, ¿no veríamos grandes luces reflejadas en los icebergs y las nubes, al igual que otros grandes fuegos reflejan luz? ¿No veríamos grandes nubes de humo y polvo, al igual que ocurre en las cercanías de otros volcanes? Todo esto es lo que los exploradores vieron: nubes oscuras y bajas que suben desde el océano o en los bordes del hielo. Nansen —un explorador del Ártico— dijo: '¡Volvamos a casa! ¿Qué hay aquí para que nos quedemos? ¡Sólo polvo, polvo y polvo!'. ¿De dónde pudo venir tanto polvo —tanto que era una de las grandes molestias en el corazón del océano Ártico— si no de un volcán en explosión (en la abertura polar)?

"Si la tierra es hueca, ¿no haría más calor en el invierno y sería más fresco en el verano (cuando entramos en las aberturas polares)? Los exploradores árticos dicen que el viento del norte aumenta su temperatura en invierno; el viento del sur la disminuye. Esto es exactamente lo que ocurriría si los vientos provinieran del interior de la tierra. Una vez más, si la tierra es hueca, no podría ser redonda, ya que la abertura quitaría de su redondez en proporción al tamaño de la abertura. En la actualidad, todos concuerdan en que la tierra se achata en los polos. También es de temperatura más cálida a medida que se avanza más hacia el norte o el sur. ¿Por qué? Sólo existe una respuesta: que la tierra es hueca, y que el interior es más cálido que el exterior. A medida que el viento sale en el invierno, calienta la atmósfera. Si la tierra es sólida, ni la ciencia ni la razón pueden proporcionar una teoría racional de por qué hace más calor a medida que se avanza hacia el norte. Todas las teorías conocidas están en contra de esta conclusión. La teoría de que la tierra es hueca, ofrece respuestas a preguntas que antes dejaban perplejo, satisface la mente, y el triunfo de razonamientos sensatos produce una sensación de placer que nunca se olvida.

"Este volumen no está escrito para entretener a quienes leen para divertirse, sino para establecer y probar, en la medida de lo posible, determinadas verdades no comprendidas hasta el momento. Una llave abrirá todos los misterios. Los problemas para solucionar son los siguientes:

" 1. ¿Por qué la tierra es chata en los polos?

" 2. ¿Por qué nadie ha podido llegar a los polos?

"3. ¿Por qué el sol es invisible tanto tiempo en invierno cerca de los puntos más lejanos al norte o al sur?

"4. ¿Qué causa la aurora boreal?

"5. ¿Dónde y cómo se forman los icebergs?


"6. ¿Cuál es la causa del gran número de marejadas en el Ártico?

"7. ¿Por qué los meteoros caen con mayor frecuencia cerca de los polos y de dónde vienen?

"8. ¿Qué causa la gran presión de hielo en el océano Ártico durante la marea quieta y clima calmo?

"9. ¿Por qué hay nieve de colores en la región ártica?

"10. ¿Por qué el clima es más cálido cerca de los polos que desde 1.000 a 1.600 kilómetros lejos de allí?

"11. ¿Por qué el hielo en el océano Ártico suele estar lleno de roca, ripio y arena?

"12. ¿Por qué la brújula no funciona cerca de los polos?

"Si yo logro responder en forma razonable a estas preguntas —de manera que satisfaga a cualquier persona inteligente— el público admitirá, creo, que he cumplido mi tarea. Deseo reconocer mi deuda con los hombres valientes que sacrificaron tiempo, comodidad y, en muchos casos, la vida, para que todos conozcan la verdad y la geografía de este maravilloso planeta. Por medio de sus informes, puedo probar mi teoría de que la tierra no sólo es hueca, sino que el interior es apto para la vida humana con la misma comodidad que el exterior, y que se puede volver accesible para la humanidad con un cuarto de la cantidad de dinero, tiempo y vidas que cuesta construir el subterráneo de Nueva York. La cantidad de personas que pueden establecerse en este nuevo mundo —si no está ya ocupado— serán miles de millones.

"Sostengo que la tierra no sólo es hueca, sino que todos —o casi todos— los exploradores que pasaron mucho tiempo más allá del borde de la abertura polar han visto el interior de la tierra. Cuando el Teniente Greely miraba el sol falso a 120 grados de latitud, veía nuestro mundo hermano en el interior de la tierra."

La tierra es hueca. Los polos tan buscados son sólo fantasmas. Hay aberturas en las extremidades norte y sur. En el interior, hay vastos continentes, océanos, montañas y ríos. La vida animal y vegetal es evidente en este nuevo mundo, y es probable que la habiten razas desconocidas para los habitantes del exterior. El autor. (Reproducido de The Phantom Ofthe Potes. William Reed, publicado por Walter S. Rockey Company, Nueva York, 1906.)

La Biblia de Enoc y las antiguas escrituras de los chinos, egipcios, esquimales, hindúes y otros, hablan de la gran abertura en el norte. Los hombres sabios de estas razas de piel marrón también enseñan que existe una raza de hombres debajo de la corteza terrestre y también que sus ancestros vinieron del interior de la tierra. Este dibujo muestra cómo se comporta la aguja de la brújula cuando los exploradores pasan al interior de la tierra. Se debe notar cómo la brújula los guiaría hacia afuera otra vez, sin que se den cuenta de que la tierra es hueca.

Reed contesta las preguntas anteriores de la siguiente manera:

" 1. ¿Por qué la tierra es chata en los polos? La respuesta es que dado que la tierra es hueca, no podría ser redonda. La abertura hacia el interior quitaría de la redondez en forma proporcionada con el tamaño de la abertura.

"2. ¿Por qué nadie ha podido llegar a los polos? Porque no existen en el sentido convencional.

"3. ¿Por qué el sol no aparece durante tanto tiempo en el invierno cerca de los polos supuestos? Porque durante en invierno, el sol alcanza la tierra en forma oblicua cerca de los polos. A medida que uno pasa el borde de la abertura polar y se acerca al interior de la tierra, uno se hunde hacia adentro, hacia el interior hueco. Lo mismo ocurre con los rayos del sol, no vuelven a aparecer hasta llegar a esa parte de la tierra en forma más directa y entrar por la abertura. Esto explica por qué las noches son tan prolongadas en el norte lejano.

"4. De ser hueca la tierra, el interior debería ser más cálido. Proporcionaremos evidencia que prueba que lo es. Aquellos que han explorado el norte son los más indicados para opinar.

"5. Constantemente caen meteoros cerca de los supuestos polos, ¿por qué? Si la tierra fuera sólida, nadie podría responder a esto. Si fuera hueca, la respuesta sería sencilla. Hay un volcán en erupción en el interior de la tierra, que arroja rocas al aire. Se encuentran grandes cantidades de polvo en el Océano Ártico, ¿qué lo causa? Las erupciones volcánicas. Al analizar el polvo, se encontró que consiste en carbón y hierro, que deben provenir de un volcán de la abertura polar.

"6. ¿Qué produce la aurora boreal? Es el reflejo del fuego dentro de la tierra. (De acuerdo a Marshall B. Gardner, este fuego es el sol central, cuyos rayos pasan por la abertura polar en el cielo nocturno, y las formas y los rayos cambiantes de la aurora boreal se deben a nubes que cortan los rayos al pasar.)

"7. ¿Dónde se forman los icebergs y cómo? La respuesta es la siguiente: en el interior de la tierra, un lugar cálido, los ríos fluyen hacia la superficie por la abertura polar; al llegar afuera, al Círculo Ártico, donde hace mucho frío, se congelan las desembocaduras de los ríos y forman icebergs. Esto continúa de la misma manera durante meses hasta que los icebergs se desprenden porque se descongela una parte por el calor del verano del interior de la Tierra, y pasan al océano. (Esta teoría queda comprobada por el hecho de que los icebergs están formados por agua dulce, no salada.)

"8. ¿Qué provoca las oleadas en el Ártico? Son el resultado de que los icebergs dejen el lugar donde se formaron y entren al océano. Nada más puede producir ni siquiera una fracción de la conmoción que provoca un iceberg al precipitarse en el agua.

"9. ¿Cuál es la causa de la nieve coloreada en la región ártica? Existen dos causas: la nieve colorada, verde y amarilla se debe a una materia vegetal que por dar gran densidad al aire, cuando cae junto con la nieve, la colorea. Se supone que se trata del capullo o el polen de una planta, puesto que no crece en la tierra, tenemos que pensar que lo hace en el interior y sale por la abertura polar. La nieve negra que se encuentra con frecuencia es causada por el polvo negro compuesto por hierro y carbón que origina un volcán en actividad. Dado que no hay ninguno cerca del océano Ártico, tiene que provenir del interior de la tierra.

"10. ¿Por qué el hielo está lleno de roca, ripio y arena? Estas sustancias provienen de un volcán en actividad cercano al lugar donde se forma el iceberg.

"Al considerar que la Tierra es hueca, encontramos explicación para todos estos grandes misterios: las oleadas, las presiones de hielo, la nieve coloreada, el Océano Ártico como mar abierto, que el norte sea más cálido, los icebergs, el aplanamiento de la Tierra en los polos y por qué los polos nunca fueron encontrados. De esta manera, lo sobrenatural se vuelve natural como ocurre siempre que se comprende un fenómeno, con el consiguiente alivio del cuerpo y la mente.

"La Tierra es hueca. Los polos tan buscados son fantasmas. Existen aberturas en las extremidades norte y sur, en cuyo interior hay vastos continentes, océanos, montañas y ríos. Existe vida animal y vegetal en este nuevo mundo, y es probable que esté poblado por razas hasta hoy desconocidas para los habitantes del mundo exterior."

En apoyo de su teoría Reed ofrece la siguiente evidencia:

LA PROLONGADA AUSENCIA DE LA LUZ DEL SOL DURANTE LOS INVIERNOS EN EL ÁRTICO. Reed resume la experiencia de los exploradores del Ártico que rápidamente pasan de la región soleada a la de las noches largas, o viceversa. En el norte, el sol está ausente por períodos anormalmente largos. Esto resultaría inexplicable si la Tierra fuera redonda y sólida o inclusive sólo aplanada en los polos. La única explicación es que estos exploradores hayan entrado por la abertura en el Polo Norte y, a medida que progresaban, los rayos de sol se acortaran y reaparecieran solamente cuando el sol estuviera suficientemente elevado en el cielo para que la luz pase por la abertura.

EL FUNCIONAMIENTO ANORMAL DE LA BRÚJULA EN EL LEJANO NORTE. Todos los exploradores que llegaron muy al norte lo notaron. La extraña conducta de la brújula es exactamente lo que tendría que observarse en el caso de ser  hueca la tierra y que ellos hubieran entrado por la abertura polar. En su libro, Reed muestra el dibujo del corte transversal de la abertura polar con barcos que salen y entran por ella. Al ingresar el barco, la aguja de la brújula toma la posición vertical en lugar de horizontal como se ve en la superficie. Esto se debería a que entraron por la abertura polar. Y es precisamente lo que notaron los exploradores del norte lejano: a medida que  se acercan al polo, la aguja de la brújula se agita, y al acercarse cada vez más, toma una posición vertical, lo que indica que se ha ingresado por la abertura polar, como en el caso de Nansen y otros.

PASAR POR EL BORDE DE LA ABERTURA POLAR HASTA EL INTERIOR DE LA TIERRA.

Reed dice lo siguiente:

"Cuando los exploradores pasan al interior, se encuentran con condiciones tan diferentes, que no encuentran explicación. Por lo tanto, no resulta extraño que se refieran a una tierra extraña.  Todo aquel que ha pasado un lapso considerable de tiempo en el Círculo Ártico o Antártico se ha encontrado con condiciones inexplicables de acuerdo a la teoría de que la tierra es redonda y sólida, pero sencillas de explicar de acuerdo a la teoría de que es hueca con aberturas polares. La descripción de Greely de cómo pasó la curva que conduce a la abertura polar es de gran claridad.

Dice:

"'El profundo interés de nuestro viaje se vio intensificado. El hombre civilizado nunca había transitado el suelo sobre el que viajábamos. Se adueñó de nosotros un intenso deseo de aumentar la velocidad. A medida que nos acercábamos a las tierras que teníamos por delante, se intensificaba nuestra avidez por ver lo que había más allá, tanto que se volvía dolorosa. Cada lugar al que llegábamos, revelaba uno nuevo más lejano. Siempre quedaba una porción del horizonte fuera de nuestra vista, lo que nos causaba cierta desilusión.

"Si Greely y sus acompañantes estaban entrando al interior de la tierra, efectivamente habrían descubierto que la tierra tiene una curva cerca de los polos, mayor que en cualquier otra parte; y a medida que pasaban el punto más al norte, cada proyección que alcanzaran estaría seguida de otra que siempre parecería tapar parte del horizonte. Esto es exactamente lo que ocurrió."

ROCAS EN LOS ICEBERGS, NIEVE DE COLORES, POLEN Y POLVO EN EL LEJANO NORTE.

Con respecto a este tema, Reed dice:

"Ya que se puede demostrar que las condiciones en el Ártico son tales que no se pueden formar icebergs de agua dulce sobre la superficie terrestre, se llega a la conclusión de que tienen que formarse en el interior. Si el material que produce  la nieve de colores es una materia vegetal (lo que se demuestra por el análisis), y se supone que es el capullo o el polen de una planta que no crece en la vecindad del Océano Ártico, entonces tiene que crecer en el interior de la tierra. Porque si creciera en otra parte sobre la tierra, la nieve tomaría colores en otros lugares también. El polvo tan molesto del Océano Ártico es un producto típico de las erupciones volcánicas. Al ser liviano, el viento lo transporta lejos, y resulta irritante al caer sobre los barcos. Cuando cae en la nieve, produce la nieve negra. Los análisis demuestran que consiste en carbón y hierro, que se supone provienen de un volcán en actividad. ¿Dónde está ese volcán? No existe registro de ninguno cerca del Polo Norte; si está en otro lado, ¿por qué el polvo cae en el Océano Ártico?

"Diferentes exploradores informan que hay grandes rocas aposentadas o incrustadas en los icebergs. O son arrojadas allí por los volcanes, o los témpanos las recogen a medida que se deslizan por los ríos en el interior de la tierra. El polvo en el Ártico es tan liviano, que flota en grandes nubes, colorea la nieve de negro y cae en los barcos en tal abundancia que resulta irritante. Nansen afirma que era una de las principales razones para querer volver a casa. Si la tierra fuera sólida, no habría una explicación para esta molestia. Si la tierra es hueca, lo explican fácilmente las erupciones de los volcanes en el interior."

AGUAS ABIERTAS EN EL PUNTO NORTE MÁS LEJANO. "Muchos afirman que el Océano Ártico es una masa de agua congelada. A pesar de que siempre contiene grandes masas de hielo flotante e icebergs, no está completamente congelado. Quienes estudian los viajes al Ártico invariablemente encuentran que los exploradores volvieron a encontrarse con agua libre de hielo y que, en muchas ocasiones, estuvieron en peligro de que el mar los arrastrara hacia afuera. Nuestra intención es presentar al lector la prueba de que el Océano Ártico es una masa de agua libre de hielo, donde abunda fauna de toda clase y que se vuelve cada vez más cálido al adentrarse en él. Existen muchas clases de nubes y humo y se registran brumas en el invierno. Si la tierra fuera sólida y el océano se extendiera hasta el polo o estuviera conectado con tierra alrededor del polo, no habría nada que pudiera producir esa niebla. La causa el aire caliente que proviene del interior de la tierra. Kane (un explorador ártico) escribe: 'Algunas circunstancias que él (McGary) menciona parecen señalar la existencia de agua en el norte durante todo el año; y los frecuentes fenómenos de vapor de agua, neblinas, etcétera, que hemos visto en el sudoeste durante el invierno, confirman el hecho'.

"Hay muchas páginas de informes (escritos por exploradores del Ártico) sobre este mar abierto del extremo norte. Greely habla de agua libre de hielo todo el año. Si esto existe en el punto más lejano del norte, ¿hay alguna razón válida para explicar que nadie haya llegado al polo? Los hombres que invirtieron su tiempo, sacrificaron la comodidad y, en muchos casos sus vidas, eran hombres con un gran deseo de lograrlo; resulta curioso que ninguno haya tenido éxito. ¿Esto se debió a que el clima se volvía más cálido y había abundancia de fauna? No, se debía a que no existía tal lugar."

Nansen, que probablemente llegó más lejos que cualquier otro explorador, dice en su libro que era una sensación extraña navegar en la noche oscura hacia tierras desconocidas sobre un mar abierto, donde ningún otro barco había llegado. Comenta sobre lo cálido que era el clima en el mes de septiembre. Cuanto más al norte iba, menos hielo veía. Decía: "Siempre está el mismo cielo oscuro por delante, que significa mar sin hielo. Nadie puede pensar en Noruega que estamos navegando hacia el Polo Norte en agua sin hielo. Yo mismo no lo hubiera creído si alguien lo hubiera predicho hace dos semanas, pero es verdad. ¿No es esto un sueño?".

Tres semanas más tarde, menciona que en el agua seguía ausente el hielo. Comenta: "No se ve el final del agua libre". Entre el 6 y el 21 de septiembre, no encontró hielo mientras viajaba hacia el norte a una latitud muy elevada.

Reed comenta: "Después de toda la evidencia, ¿es posible que alguien crea que los océanos respectivos (en el norte lejano) son masas congeladas de agua? Si no lo creen, ¿por qué los exploradores no logran llegar a los polos, si existen?

POR QUÉ HACE MÁS CALOR CERCA DE LOS POLOS. "Una de las principales pruebas de que la tierra es hueca es que el clima es más cálido cerca de los polos. Si los testimonios de aquellos que llegaron más lejos hacia los supuestos polos muestran que el clima es más cálido, la vegetación tiene más vida, y que la fauna es más abundante en el norte, entonces tenemos evidencia suficiente para sostener que el calor proviene del interior de la tierra, ya que parece el único lugar posible. En Captatn Hall's Last Trip (El último viaje del Capitán Hall), leemos: 'Encontramos que esta tierra es mucho más cálida de lo que esperábamos, libre de nieve y hielo; llena de focas, peces, gansos, patos, almizcleñas, conejos, lobos, zorros, osos, perdices, lemminges, etcétera'. (El autor está hablando de un área particularmente lejana en el norte).

"Nansen llama la atención sobre el calor y dice: 'Casi nos imaginamos en casa'. Esto ocurrió en uno de los puntos más al norte al que alguien haya llegado: el clima era cálido y agradable.

"Los vientos extremadamente fuertes provenientes del interior de la tierra no sólo elevan la temperatura en forma considerable en la vecindad del Océano Ártico, sino que lo afectan de manera muy concreta a 725 kilómetros de distancia. Nada puede elevar la temperatura de tal manera, excepto una tormenta del interior de la tierra.

"Greely dice: 'Esta presencia de aves y flores y mímales fue una bienvenida de la naturaleza a nuestro nuevo hogar'. ¿Suena eso como si él hubiera esperado encontrar esto allí o que su presencia era una ocurrencia de todos los días? No. Fue escrito en tono de sorpresa. ¿De dónde habían venido estas aves y animales? Kilómetros al sur de donde estaban, la tierra estaba cubierta de nieve, en muchas partes, de miles de metros de profundidad. Se encuentran en ese lugar en el verano; y dado que es más calido en el norte, no es probable que se trasladaran a un clima más frió en el invierno. Pareciera que pasan al interior de la tierra. Hay un ave en Australia que deja el continente en septiembre y nadie ha podido descubrir a dónde va. Mi teoría es que va al interior de la tierra por el Polo Sur."

Reed señala que muchos animales que habitan el lejano norte, como la almizcleña, van al norte en el invierno en busca de un clima más cálido. Dice: "Dado que se torna más cálido el clima en el norte, el instinto los impulsa a no ir hacia el sur en el invierno; y si no van al sur, deben ir al interior de la tierra".

Otro animal que va al norte en invierno es el alca. Schwatka vio una bandada de cuatro millones de alcas, que oscurecían el cielo, yendo hacia el norte a medida que se acercaba el invierno. Nansen dice del extremo norte que es una tierra llena de osos, alcas y gaviotas negras: "debe ser una Canaán, repleta de leche y miel".

Reed continúa, diciendo:

"¿QUÉ PRODUCE LA NIEVE DE COLORES EN EL ÁRTICO? Análisis de la nieve demuestran que los colores verde, amarillo y colorado contienen una materia vegetal, supuestamente una flor o  el polen de una planta. ¿De dónde viene? Una flor que produce suficiente polen para impregnar el aire con tal densidad que colorea la nieve, requeriría un vasto territorio para su cultivo. ¿Dónde se encuentra ese territorio? Tiene que estar cerca del Polo Norte; de crecer en otro sitio, habría nieve de colores en otros lugares, no sólo en la región ártica. Ya que no hay una planta conocida de esas características en la superficie terrestre, debemos buscar en otra parte. El interior de la tierra es el único que nos ofrece una respuesta a esta pregunta. Puesto que los colores caen en distintas estaciones, suponemos que diferentes flores maduran en esas estaciones. También es fácil averiguar de dónde viene la nieve negra, mencionada con tanta frecuencia por los exploradores: de un volcán en actividad, del tipo que cubrió de polvo el barco de Nansen. Todos los interrogantes sin contestar tendrían respuesta si aceptáramos que la tierra es hueca. Resulta imposible explicar esto con cualquier otra teoría.

"Dañe, en el primer volumen de su obra, en la página 44, dice: Tasamos los Crimson Cliffs en Sir John Ross en la mañana del 5 de agosto. Los parches de nieve colorada, que le dan el nombre (N. delT. Crimson Cliffs: Acantilados Carmesí), se podían ver a una distancia de 16 kilómetros de la costa. Eran de un tono rosado oscuro'. Kane habla de la nieve colorada como si normalmente apareciera en una estación; dice: 'si la superficie de la nieve estuviera más difusa, como debe ocurrir al principio de la estación'. En otra parte, dice que la nieve colorada llegó dos semanas después de lo usual. Si tomamos en cuenta que el material que colorea la nieve es vegetal, supuestamente el capullo o polen de una planta, y que no hay ninguna planta de esas características en la tierra, ¿de dónde viene? Tiene que venir del interior de la tierra."

¿DóNDE Y CóMO SE FORMAN LOS ICEBERGS? Dado que los icebergs son de agua dulce, no salada como la del océano, no pueden ser "formados en el Océano Ártico, sino en una masa de agua dulce. Sin embargo, no existe tal masa en la región polar. La teoría de Reed es que se forman de los ríos que provienen del interior de la tierra y que fluyen a la superficie por la abertura polar. Cuando llegan al frío exterior, se congelan. Más agua pasa por encima de la parte ya congelada y también se congela, hasta formar montañas de hielo. Cuando llega el verano, estas grandes masas de hielo se descongelan y rompen en partes que caen al océano, originando las misteriosas oleadas, que se producen en el lejano norte. Reed dice:

"Es imposible que un iceberg se forme en alguno de los sitios ya descubiertos. Por otra parte, puesto que el interior de la tierra es más cálido, se adecua a la perfección para la formación de icebergs. La desembocadura se congela primero, el río sigue fluyendo hacia el océano, sobrepasa la desembocadura y se congela durante meses hasta la primavera. A medida que se instala el tiempo cálido del verano, y debido a la temperatura más elevada de la tierra, los hielos se descongelan y se quiebran, formando témpanos. El agua de las lluvias del interior los arrastra hacia el océano. De esa manera, provocan las oleadas.

"Tomemos en cuenta la diferencia: en el exterior de la tierra, se congela todo el largo de un arroyo, y cuanto más adentro del continente, mayor es el congelamiento; en el interior de la tierra, en la abertura, sólo la desembocadura de la corriente de agua se congela, no sólo hay agua suficiente para formar icebergs, sino también para empujarlos hacia el océano.

"En los últimos trescientos años, una corriente constante de exploradores han tratado de llegar a los dos polos, pero nadie ha podido ver cómo un iceberg dejaba su ubicación original y era arrojado al océano. ¿No resulta curioso que a nadie se le haya ocurrido preguntar dónde se originan?"

En apoyo de la teoría de que los icebergs de agua dulce no se forman en el exterior de la tierra, sino que vienen de ríos de agua dulce en el interior, Reed cita a Bernacchi, quien escribe sobre experiencias en el área antártica: "Hubo menos de cinco centímetros de precipitaciones en once meses y medio: aunque nevó con frecuencia, nunca logró mayor altura que eso. Bajo semejantes condiciones, ¿dónde habría elementos para formar un iceberg? Sin embargo, el más grande de la tierra se encuentra allí: Great Ice Barrier (Gran Barrera de Hielo) de más de 650 kilómetros de largo por 80 de ancho, anclado en 70 metros de agua y sobresale de 25 a 70 metros por encima del nivel del agua." Reed comenta:

"Resultaría imposible que este iceberg se formara en una tierra casi sin lluvia ni nieve. Puesto que los icebergs están hechos de agua y aquí no hay agua para congelar, resulta evidente que se formó en un lugar diferente de donde se encuentra ahora. El iceberg de agua dulce está en un océano de agua salada.

"¿Cómo sé que la Gran Barrera de Hielo vino del interior de la tierra y de la clase de río descrito?  Primero, no podría venir del exterior porque no se forman icebergs aquí. Aquel río debe tener 800 metros de profundidad, 80 kilómetros de ancho y entre 650 y 800 kilómetros de largo, porque esas son las actuales dimensiones del iceberg. El río tuvo que ser derecho para que el témpano pudiera pasar sin romperse. Pasó por un terreno relativamente plano porque la superficie es plana. Otra prueba de que el interior del planeta es nivelado cerca de la salida es que muchos de los icebergs hallados en el antártico son largos y delgados. Se llaman 'lenguas de hielo', lo cual indica que provienen de ríos que corren casi horizontales. Por otra parte, los icebergs encontrados en el Ártico son más gruesos, lo cual indica que provienen de un terreno más montañoso, donde la caída de los arroyos es más abrupta; esto hace que los icebergs sean más cortos y gruesos.

"Cuando Bernacchi viajaba por la Antártida, escribió: 'Durante los siguientes dos días, pasamos miles de icebergs, contamos noventa desde el puente de mando en un mismo momento. Variaban poco de forma; todos eran muy grandes y delimitados por peñascos perpendiculares. Había abundante agua dulce en la superficie debido a la gran cantidad de icebergs'. ¿Cómo concuerda esto con la noción de que los icebergs se forman en un terreno donde Bernacchi dice que hay menos de cinco centímetros de precipitaciones en todo el año y poca cantidad de nieve? ¿De dónde viene el agua que produce cantidades tan grandes de icebergs de un promedio de 300 metros de grosor y muchos de varios kilómetros de largo? Aquellos icebergs van hacia el norte, para nunca volver, pero el océano siempre estará lleno de ellos, ya que vendrán otros del mismo lugar. ¿Cuál es ese lugar? No hay agua ni nieve derretida para proporcionar el agua que se congele para convertirse en iceberg. Sólo pueden venir del INTERIOR de la tierra."

OLEADAS. Reed repite la descripción de las oleadas de la marea ártica hecha por varios exploradores. Levantan el hielo de los grandes campos de hielo a grandes alturas y pueden oírse a lo largo de kilómetros antes de llegar al barco y kilómetros después. Los exploradores árticos describen las oleadas de la siguiente manera: "Bloques gigantes rodaban como si estuvieran controlados por manos invisibles, y las masas comprimidas producían un horrible sonido agudo que hacía helar la sangre. Entonces llegaban las olas congeladas. Se abrían grietas a lo largo, con un ruido estruendoso, mientras mirábamos el terrible avance". Reed dice: "Estas marejadas son provocadas por un agente de gran potencia, y no se me ocurre uno más potente que la caída de un iceberg en el océano. La gran frecuencia de estas poderosas oleadas parece descartar la posibilidad de que sean el resultado de erupciones volcánicas debajo del agua".

El cielo de los Círculos Ártico y Antártico refleja con exactitud la superficie de agua y hielo que subyace sobre la tierra No se emprende ninguna gran empresa antes de consultar los cielos de agua.

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Capítulo IV
EL LIBRO DE MARSHALL B. GARDNER: A JOURNEY TO THE EARTH'S INTERIOR OR HAVE THE POLES REALLY BEEN DISCOVERED?

Marshall B. Gardner pasó veinte años investigando los informes de los exploradores árticos, con el suplemento de evidencia astronómica, antes de publicar su libro A Journey to the Earth's Interior or Have the Potes Reaüy Been Discovered? (Un viaje al interior de la Tierra o ¿fueron de veras descubiertos los polos?) Parecía no tener conocimiento del libro y la teoría de Reed, por lo tanto, ambos desarrollaron sus teorías en forma independiente. La gran contribución de Gardner consiste en la teoría de un sol central, que es causa de la temperatura más elevada en la región del orificio polar y la aurora boreal, fenómeno que Reed atribuyó a erupciones volcánicas. Un sol central como fuente de calor y luz hace posible la existencia de vida animal y plantas, además de la vida humana, en el interior de la tierra. Reed consideraba esto un hecho, pero no pudo encontrar una explicación para ello de acuerdo a su teoría. Esto se debe a que no incluía un sol central como fuente de luz; por supuesto, sin ello no podía haber vida.

Gardner también sostiene, y en su libro presenta evidencia astronómica que lo prueba, que no sólo la Tierra, sino todos los planetas del sistema solar, tienen interiores huecos y soles centrales. Dice que su formación original se debió a una nebulosa que giraba. Como resultado de la fuerza centrífuga de la rotación durante su formación, cuando aún estaban en estado de fusión, los elementos que lo constituían fueron arrojados hacia afuera, para formar una corteza sólida en la superficie externa de cada planeta, dejando hueco el interior. Además, debido a la fuerza de la rotación y el movimiento por el espacio, se produjo la formación de aberturas en las extremidades polares.

¿Por qué hay tan pocos ejemplares de los libros de Reed y Gardner en venta y en bibliotecas? Porque prueban que existe en el interior de la tierra una gran área no documentada en mapas, tal vez mayor que la superficie terrestre. Por supuesto el gobierno que conociera esto tendría la ambición de ser el primero en descubrir este territorio y reclamarlo como propio. Por esta razón, haría grandes esfuerzos por mantenerlo en secreto, con el propósito de que ningún otro lo hiciera antes. El gobierno de los Estados Unidos fue el primero en tener información al respecto por la visita del Almirante Byrd, que voló 2.740 kilómetros en esta "tierra misteriosa más allá del polo" —que no aparece en ningún mapa— y vio montañas, bosques, vegetación, ríos, lagos y animales allí. Resulta evidente que la razón para mantenerlos ocultos y promover el olvido de estos dos escrito res es guardar el secreto.

EVIDENCIA DE EXPLORACIONES DEL ÁRTICO

El libro de Gardner tiene 450 páginas, con una bibliografía de cincuenta libros sobre exploración del Ártico en su mayoría. Gardner sostiene que la tierra es un armazón hueco con una corteza de 1.300 kilómetros de espesor, con una abertura en el extremo polar de aproximadamente 2.260 kilómetros de ancho. Afirma que el mamut proviene del interior y aún vive allí, y que los inmensos animales tropicales hallados congelados en el hielo en la región polar no eran prehistóricos, sino animales del interior, que fueron congelados al alcanzar la superficie. Para apoyar la teoría de un sol central en el interior de la tierra, Gardner señala que las aves y los animales emigran al norte en invierno en busca de un clima más cálido. También destaca que cuando los exploradores siguen más allá de los 80 grados de latitud norte, encuentran que el agua tiene una temperatura más elevada debido a corrientes cálidas que provienen de la región polar y que el aire también se vuelve más cálido debido a vientos cálidos del norte. Esta también es la razón del mar libre de hielo en el lejano norte, y del hallazgo de polen de colores en los icebergs y los glaciares y troncos y otros restos vegetales arrastrados a las costas por las corrientes cálidas del norte. Gardner resume la evidencia a favor de su teoría de una tierra hueca con dos aberturas polares y un sol central de la siguiente manera:

"¿Cómo explican los científicos que la temperatura baja hasta determinado punto en el norte, para luego volverse más cálida más allá? ¿Cómo explican que la fuente de ese calor no provenga del sur, sino de una serie de corrientes y vientos cálidos del norte, que se suponía era una tierra de hielo sólido? ¿De dónde vienen estas corrientes? Tendrían que proceder de un mar abierto. ¿Por qué hay mar templado y abierto en los sitios donde los científicos esperan encontrar hielo eterno? ¿De dónde viene el agua templada?

"¿Por qué encuentran los exploradores los inhospitalarios témpanos acantilados cubiertos en gran parte con el polen rojo de una planta desconocida? ¿Por qué ven semillas de plantas tropicales, que no se encuentran más al sur, flotando en estas aguas? ¿Cómo llegan ahí troncos y ramas de árboles, a veces con capullos frescos?

"¿Por qué las regiones del norte de Groenlandia son el hábitat más amplio del mundo de los mosquitos, un insecto que sólo se encuentra en territorios cálidos? ¿Cómo pueden llegar allí si vienen del sur? ¿A dónde van todos los zorros y las liebres que se ven camino al norte en Groenlandia? ¿A dónde fueron los osos? ¿Es posible que criaturas tan grandes como los osos pudieran encontrar su subsistencia en llanuras de hielo interminable?

"¿Cómo explican los científicos que casi todos los exploradores competentes, desde los primeros hasta Nansen, han admitido que al llegar al lejano norte se comprobaba el fracaso de todas las teorías sobre lo que debía encontrarse y también fallaban los métodos para determinar dónde estaban situados? ¿Cómo explican las palabras de Nansen que ya citamos, que muestran que estaba completamente perdido en la región ártica?

"¿Cómo dan cuenta de la emigración de las aves que aparecen en Inglaterra y en otros países en otra época del año y desaparecen en el invierno?

¿Qué dicen acerca de que ni Peary ni Cook pudieron probar que habían llegado al Polo Norte? Aunque supongamos que ambos actuaron de buena fe, ¿no resulta evidente que los dos estaban perdidos? ¿Qué otra explicación hay de las discrepancias en el texto de Peary?

"El lector se preguntará por qué Peary no descubrió el inmenso orificio en la extremidad polar de la tierra si estaba allí.

"La respuesta es sencilla y se aclara con otra pregunta: ¿por qué el hombre no descubrió, al mirar a su alrededor, que vivía en la superficie de una esfera inmensa? ¿por qué el hombre creyó durante siglos que la tierra era plana? La razón es que la esfera es tan grande que no podía ver la curva. Resultaba tan natural la idea de poder moverse por toda la superficie, hasta que los científicos le hablaron de la esfera y él comenzó a preguntarse por qué no se caía por el borde, o bien, desde el punto de vista de los que vivían en el hemisferio norte,

¿Por qué no se caían los australianos (puesto que no se tenía noción del concepto de gravedad)?

"Lo mismo es verdad en el caso de los exploradores polares. Navegan hasta el borde externo de la abertura polar, pero esta abertura es tan grande —si tomamos en cuenta que la corteza terrestre tiene 1300 kilómetros de espesor— que la curva descendente del borde no se hace perceptible para ellos. Su diámetro es tan amplio —alrededor de 2.250 kilómetros— que el otro lado no les resulta visible. Por lo tanto, si un explorador siguiera el trayecto suficientemente, podría pasar el borde, cruzar los océanos del mundo interior y salir por el orificio antártico. Lo único que le indicaría lo que está ocurriendo es que vería un sol de menor tamaño al que él está acostumbrado a ver, aunque podría parecerle más grande debido a la cercanía. No podría hacer observaciones con respecto a las estrellas porque no habría estrellas ni noche para verlas.

"El lector preguntará: '¿la fuerza de gravedad no alejaría al explorador que entró por el orificio de la superficie y lo atraería hacia el sol?'. La respuesta es que no importa la posición geométrica para la atracción gravitacional. La palabra 'centro', en el sentido geométrico, no se aplica en este caso. La masa es lo que atrae. Si la gran masa de la tierra está en la gruesa corteza, será la masa de esa corteza lo que atraerá, no un mero punto geométrico que ni siquiera está en la corteza, sino a 4.700 kilómetros de distancia, que es la distancia aproximada entre el sol central y la superficie interna de la tierra. En realidad, es la distribución igualitaria de la fuerza de gravedad en toda la corteza, que mantiene al sol suspendido en un punto equidistante de todos los puntos de la corteza. Al estar del lado de afuera, la masa de la corteza nos atrae a la superficie. Cuando pasamos al interior, esa misma fuerza nos mantendrá de pie en la superficie interna.

"Veremos todo esto cuando exploremos el Ártico en detalle, como podremos hacer con facilidad con la ayuda de aeronaves. Una vez que lo hayamos visto, nos preguntaremos por qué estuvimos ciegos durante tanto tiempo ante la evidencia que hemos tenido por casi un siglo o más, como se demuestra en este libro."

Veintisiete años después de que Gardner escribió esto, el Almirante Byrd llevó a cabo exactamente lo que él esperaba que se hiciera: voló 2.740 kilómetros en avión dentro, más allá de la abertura polar y llegó a una tierra de árboles, como la que Gardner creía que existiría allí, que además era de clima cálido, como prueban los ríos, lagos, la vegetación y la vida animal que observó. Gardner escribe: "Que el toro almizcleño no es el único animal que se encuentra en un sitio donde menos esperamos verlo, resulta evidente por una entrada en el diario de Hayes. Cuando él se encontraba a una latitud de 78 grados, 17 minutos, en los primeros días de julio, dijo: 'Capturé una mariposa de alas amarillas y —quién lo creería— un mosquito; también, diez polillas, tres arañas, dos abejas y dos moscas'."

Dado que estos insectos no se encuentran más al sur, tierra de hielo y nieve, la única explicación que Gardner podía ofrecer acerca de su origen es que provenían del interior de la tierra. Las observaciones de Hayes sobre la presencia de insectos en el extremo norte fueron confirmadas por Greely en su libro Three Years o/Arctic Service (Tres años de servicio en el Ártico), que describe sus observaciones en la zona, comenzadas en 1881. En el prólogo, nos cuenta que las maravillas de la regiones árticas son tantas que se vio obligado a modificar las notas que tomó en el momento, para disminuir la sospecha, que pudiera tener alguno, de que exageraba. Por cierto, resulta llamativo que las regiones árticas estén tan llenas de vida que un explorador no pueda describirlas sin causar sospecha de exageración, sobre todo si estos territorios son sólo extensiones vacías de hielos eternos, como afirman las teorías geográficas.

Greely informó que había aves de especies desconocidas, mariposas, moscas y temperaturas alrededor de los 10 grados centígrados, además de suficiente madera de sauce para hacer fuego y madera flotante. Halló dos clases de flores diferentes de cualquiera que hubiera visto antes.

En muchas páginas de evidencia astronómica, Gardner habla de las luces brillantes de la capa polar de Marte, Venus y Mercurio. Concluye que estos planetas tienen soles centrales y aberturas polares. Sostiene que lo mismo sucede con la tierra y que la aurora boreal es el resultado de la proyección de los rayos del sol central que pasan por la abertura polar, en el cielo nocturno.

Resume la evidencia a favor de su teoría de la siguiente manera:

"A medida que los exploradores van más al norte de la latitud de 80 grados, ven que el agua —en vez de enfriarse en proporción a como se había enfriado hasta ese momento desde que dejaron la zona templada— comienza a volverse más cálida. También notan que esta tibieza que viene del norte, supuestamente congelado, es una corriente cálida de las regiones polares. Por otra parte, ven las aves y los animales que migran al norte para alimentarse y reproducirse, en vez de ir hacia el sur. Cuando llegan a latitudes muy altas, encuentran una riqueza mayor de animales y vegetales que la que existe en latitudes menores de las regiones árticas y subárticas. A medida que navegan hacia las regiones del norte, desparramado en los icebergs y los glaciares, hallan el polen colorado de plantas que crecen... ¿dónde? Solo es posible que sea en el interior del planeta. También encuentran troncos y desechos de la tierra que arrastran estas corrientes cálidas. En el capítulo sobre el mamut y el mastodonte, presentaremos evidencia que demuestre que el mamut aún vive en el interior de la tierra; hasta exhibiremos caso tras caso en que mamutes han flotado desde allí hacia afuera, encastrados en glaciares e icebergs —congelados en grietas en el interior, cerca de las aberturas polares—, fueron finalmente llevados por el movimiento glaciar hasta Siberia."

Además de la madera flotante hallada en el extremo norte, cuyo origen —de acuerdo a Garner— sólo puede ser el interior de la tierra, se encuentran árboles y capullos verdes en los océanos árticos. También hay semillas de especies tropicales desconocidas flotando hacia el sur en las corrientes del norte. Entre ellas, estaba la semilla del haba "encada", una semilla tropical, hallada por una expedición sueca cerca de la bahía Trrengerg. Gardner comenta: "Esta semilla debió provenir del interior de la tierra, pues viene de un árbol que sólo crece en condiciones tropicales y hubiera sido desintegrada al flotar por todo el mundo durante muchos meses. Tal sería el caso si supusiéramos que vino de regiones tropicales del exterior del planeta".

Sverdrup encontró tantas liebres alrededor de los 81 grados de latitud norte que un golfo rocoso recibió el nombre de Haré Fiord (Fiord del conejo). También había suficientes animales de caza para alimentar a todo el grupo.

El Capitán Beechey vio tantas aves en la costa oeste de Spitzbergen que el sitio retumbaba con sus gritos desde al amanecer hasta la noche. Las pequeñas alcas eran tan numerosas y se agrupaban tan cerca entre sí que a veces un solo disparo mataba a treinta. Con un cálculo de dieciséis por metro cúbico, podía haber alrededor de cuatro millones en total. Había suficientes aves para oscurecer el cielo y su coro se oía a ocho kilómetros de distancia. También había renos y patos. Distinguieron cuatro variedades de gaviotas en el mar local, además de peces y animales anfibios, desde la ballena gigante hasta los diminutos "clios" de los que se alimenta; traga millones de ellos por vez.

Franklin vio grandes cantidades de gansos emigrando hacia el norte desconocido a una latitud elevada, lo cual indica que hay tierra allí. Señala que no importa cuan lejos hacia el norte va el explorador, siempre halla el oso polar adelante, y siempre en camino al norte. A los 82 grados de latitud, Kane encontró mariposas, abejas y moscas, además de lobos, zorros, osos, gansos, patos, aves acuáticas y perdices. Todos los exploradores observan un hecho extraño: los animales no emigran hacia el sur para escapar del invierno del Ártico, sino hacia el norte. El comandante McClure exploró Banks Land y encontró cantidades inmensas de árboles arrojados en capas por la acción glaciar que evidentemente los trajo del norte. En una barranca, halló una pila de árboles apilados hasta una altura de trece metros. Aunque parte de la madera estaba petrificada, otra parte muy grande era de origen reciente. Estos árboles estaban mucho más allá de donde suelen crecer. A Nansen le llamó la atención la madera flotante que siempre se encuentra a lo largo de la costa de Groenlandia. Dijo que la encontró hasta los 86 grados de latitud norte.

Gardner dice que el testimonio unánime de los exploradores sostiene que: "Cuanto más al norte se va, más vida animal se encuentra, una prueba absoluta de que existe un asilo importante en el lejano norte, donde todas las criaturas se refugian para reproducirse en paz y hallar comida en abundancia. Las manifestaciones de vida vegetal también deben provenir de allí: el polen coloreado de las plantas, que flota hacia afuera cuando hay ráfagas favorables y que colorea icebergs enteros y los costados de los glaciares y, más impresionante aún, los representantes de razas de animales que aún viven en el interior, aunque hayan desaparecido del exterior de la tierra (aquí, Gardner se refiere a los mamutes, que se encontraron congelados en el hielo).

"¡Qué verdadero paraíso de vida animal y vegetal debe ser aquél! Tal vez también sea una tierra de paz y tranquilidad perpetua para alguna forma de vida humana. El pueblo esquimal que aún viva allí habrá sido modificado del tipo que vemos en la superficie externa. Su vida será más fácil, ya que no tendrán climas fríos y escasez de alimentos. Así como los habitantes de algunas de nuestras islas tropicales, reflejarán la facilidad de su vida en una disposición tranquila y afectuosa. Comerán muchas frutas y otros productos vegetales desconocidos para nosotros. Cuando penetremos en la tierra, encontraremos que crecen, casi en el borde interno de la abertura polar, aquellos árboles cuyos troncos y ramas se vieron flotando. Tal vez veamos nidos de patos, cisnes, gansos salvajes y gaviotas en esos árboles o tal vez en rocas alrededor de las regiones polares internas, las aves que vimos en las páginas anteriores que volaban hacia al norte, que durante tanto tiempo de ignorancia, supusimos más frío que el sur."

Ottmar Kaub al referirse a Nansen, quien llegó más al norte que cualquier otro explorador, comenta lo siguiente: "Marshall B. Gardner tenía razón cuando escribió su libro en 1920. El 30 de agosto de 1894, el doctor Fidtjof Nansen fue el primer hombre de la historia que llegó al interior de la tierra. El doctor Nansen se perdió y lo admitió. Se sorprendió ante el clima tibio. Al hallar las huellas de un zorro, supo que estaba perdido.

¿Cómo podía haber una huella semejante allí? La explicación era que había entrado en la abertura que lleva al interior de la tierra, y que cuanto más al norte fuera, más cálido se tornaría el clima. De haber seguido, habría encontrado no sólo huellas de zorro, sino aves tropicales y otros animales y, por último, los habitantes humanos de esta 'tierra más allá del Polo'. La misma tierra que recorrió en avión el Almirante Byrd a lo largo de 2.740 kilómetros y que tanto lo maravilló".

EL ORIGEN DEL MAMUT

Gardner sostiene que el mamut y las criaturas parecidas a elefantes de origen tropical, que se hallaron congelados en el hielo ártico derivado de agua dulce —no salada, como podríamos suponer, ya que es la única clase que hay allí— son en realidad animales del interior de la tierra, que llegaron a la superficie y fueron congelados. Es decir, que no son animales prehistóricos como es la creencia común. La teoría de Gardner del origen subterráneo del mamut halló confirmación en la observación que realizó el Almirante Byrd de un mamut vivo durante su vuelo de 2.740 kilómetros a la tierra más allá del Polo Norte, dentro de la abertura polar.

En 1799, un pescador ruso de Tongoose, Siberia, descubrió un elefante inmenso en perfecto estado de preservación, como al morir, encerrado en un inmenso bloque de hielo, claro como el cristal. Se creyó que era un animal prehistórico que vivía en las reglones polares en una época previa, cuando había clima tropical. De acuerdo a la teoría presentada en este libro, el elefante provenía del interior de la tierra, que goza de un clima tropical, y fue congelado al llegar al exterior a raíz del clima ártico. (De A Journey to the Earth's Interior or Have the Poles Really Been Discovered?, de Marshall B. Gardner.)

Gardner sostiene que estos extraños animales, desconocidos en la superficie, fueron transportados por los ríos desde el interior de la tierra y congelados dentro del hielo que se formó. Esta teoría parece muy razonable, en vista de que es hielo de agua dulce, que no se encuentra en el Océano Ártico. Puesto que el hielo, al igual que los icebergs, no pudo ser formado por agua del océano, la única explicación es que proviene de otras aguas, de ríos, que sale por la abertura polar desde el interior de la tierra.

Ya que estos animales se encuentran dentro de los icebergs, deben venir del interior de la tierra, al igual que el agua que se transforma en hielo cuando llega a la superficie con las temperaturas muy bajas. Gardner habla de rebaños de mamutes y elefantes y otros animales tropicales que se congelan al exponerse a las regiones más frías cerca del borde de la abertura polar, al igual que ocurre con el agua que fluye desde el interior y se convierte en glaciares. Otra explicación es que caigan en hendiduras, tal vez ocultas por la nieve; entonces los cubriría la nieve y quedarían sellados herméticamente en el hielo. Esto explicaría la condición en que se encontraron los mamutes congelados, después de que los glaciares pasaron por el borde de la abertura, hacia afuera, a Siberia. Allí, estos animales congelados fueron encontrados en un estado de perfecta conservación, lo suficientemente frescos para poder ser ingeridos como alimento.

Robert B. Cook habla de los restos no sólo de los mamutes, sino también de rinocerontes peludos, renos, hipopótamos, leones y hienas hallados en depósitos glaciares del norte. Sostiene que estos animales, incapaces de soportar el tiempo frío, eran visitantes durante la severidad del período glaciar o residentes permanentes cuando el territorio tenía un clima más cálido. Sin embargo, Gardner afirma que estos animales vinieron del interior de la tierra. Su razonamiento es el siguiente: "Puesto que los renos, leones y hienas son formas de vida actuales y no tan antiguos como el mamut —por lo menos en la forma que conocemos hoy en día, igual que lo que muestran estos restos— resulta evidente que estos animales no eran de la época glacial temprana, sino visitantes del interior de la tierra. Al no saber esto, el señor Cook tiene grandes dificultades para explicar la presencia simultánea de estas formas, que él cree son de épocas distintas. Sin embargo, este enigma desaparece cuando vemos que estas formas de vida son contemporáneas, y que ambas provienen del interior de la tierra.

En el interior del estómago del mamut se halló un alimento indigerible, que consistía en brotes de pino y pinas. En otros, se encontró helecho y vegetación tropical. ¿Cómo pudo un animal ártico tener alimento tropical en el estómago? Una explicación es que la región ártica una vez tuvo clima tropical, y que un cambio de la tierra con respecto a su eje produjo una Era Glaciar en forma súbita. Eso transformó el clima.

Esta teoría explica tanto la vegetación tropical en el estómago de los animales árticos congelados como el hecho de que muchos de ellos eran de especies tropicales, relacionadas con los elefantes. Se hallaron grandes depósitos de colmillos de elefantes en Siberia, que son evidencia de su hábitat en el norte. Sin embargo, existe otra teoría: que estos animales tropicales llegaron desde el interior de la tierra, donde hay clima tropical, por la abertura polar norte. Al llegar al exterior —el Ártico— se congelaron, porque no estaban acostumbrados a un clima tan frío. Esta es la teoría que sostiene Ray Palmer, que no acepta la idea de que estos animales murieron en épocas prehistóricas como resultado de un cambio de la tierra con respecto a su eje. Dice lo siguiente:

"Es verdad que la muerte debió ser repentina, pero no porque el Ártico tenía un clima tropical que súbitamente se volvió frío. La llegada veloz de la Era de Hielo no fue la causa de muerte, sino que se debió al Ártico y pudo ocurrir en cualquier momento, inclusive recientemente. No ha habido mamutes en el mundo conocido desde la Era de Hielo, a menos que existan en la misteriosa tierra más allá del polo, ¡donde miembros de la expedición vieron uno con vida! Hemos tomado el mamut como una evidencia moderna sensacional de que existe la misteriosa tierra de Byrd, pero existen muchas pruebas menores de la existencia de un punto de origen en alguna parte de las regiones del norte. Enumeraremos algunos, y al examinar los registros de los exploradores polares de los últimos dos siglos, el lector se dará cuenta de que éstos no concuerdan con las conocidas áreas de alimentos mencionadas anteriormente, aquellas zonas que rodean el polo en el mapa de la actualidad.

EVIDENCIA ASTRONÓMICA QUE APOYA LA
TEORÍA DE LA TIERRA HUECA DE GARDNER

Gardner dedica una parte importante de su libro a tratar la evidencia astronómica que apoya su teoría de la tierra hueca, con aberturas polares y un sol central.

En cuanto a las nebulosas, Gardner señala que las nebulosas planetarias muestran una estructura de caparazón, en general con una estrella central, como observó H. D. Curtís de la Astronomic Society of the Pacific en un articulo publicado en Scientific American del 14 de octubre de 1916. Dice lo siguiente: "Se estudiaron cincuenta de estas nebulosas por fotografía con el reflector Crosly, usando diferentes métodos de exposición para destacar los detalles estructurales de las porciones centrales brillantes, además de aquellos de las partes más difusas que las rodean. La mayoría de estas nebulosas revelan una estructura más o menos regular de anillo o caparazón, por lo general con una estrella central."

La aurora boreal, tal como la describe Hall, se explicaría con la presencia de un gran fuego en el interior de la Tierra.
EL FUNCIONAMIENTO DE LA BRÚJULA Se presenta esta ilustración para mostrar cómo funciona la aguja magnética al pasar al interior de la tierra, y cómo la brújula guiaría a los exploradores hacia afuera otra vez, sin que se enteraran de que la tierra es hueca.

En base a lo citado y otra evidencia astronómica, Gardner sostiene que la forma de las nebulosas, vistas por el telescopio, confirma su teoría al mostrar que todos los planetas adquieren un interior hueco durante su formación a partir de nebulosas, como indica la forma de anillo que muestra la fotografía.

Gardner escribe: "¿Por qué los científicos nunca han considerado con seriedad el problema de la forma de la nebulosa planetaria? Por fotografías y observaciones, saben que la nebulosa planetaria asume la forma de un caparazón hueco, abierto en los polos y con un núcleo brillante, o sol, central en el medio. ¿Por qué nunca se han preguntado qué se puede deducir de esto? Resulta evidente que es una etapa de la evolución de la nebulosa. ¿Por qué lo ignoran por completo? ¿No será porque no pueden explicarlo sin una gran alteración en sus propias teorías? Nuestra teoría muestra cómo se llega a esa etapa de la evolución de una nebulosa y cómo pasa. Exhibimos una continua evolución que pasa por esa etapa a otras más avanzadas, en las que las aberturas polares se fijan, el caparazón se solidifica, y la nebulosa queda reducida a un planeta. Debemos recordar que mientras la nebulosa original era mucho más grande que un planeta —podía medir hasta millones de kilómetros de diámetro— era compuesta por gases tan livianos y expandidos por el calor que al solidificarse forman un planeta".

Gardner señala que al igual que parte del fuego original de la formación del sistema solar permanece en el centro como un sol, ocurre con cada planeta individual, por el mismo proceso que permitió la formación del sistema solar y por la continuación del mismo movimiento rotatorio general se arrojan hacia la periferia las masas pesadas por fuerza centrífuga. Esto se evidencia en que la mayoría de los planetas de la periferia, como Urano y Neptuno, son más grandes que aquellos cercanos al sol, como Mercurio y Venus. En el caso de la formación de cada planeta, parte del fuego original ha permanecido en el centro de cada uno, para formar el sol central, mientras los elementos más pesados fueron arrojados hacia la superficie para formar la corteza sólida, y así dejar el interior hueco. Además, debido a la rotación en los ejes, la fuerza centrífuga hace que la masa entera se acumule más en los ángulos rectos de tales ejes, de modo que queda una protuberancia en el ecuador, con la compensación correspondiente en los polos, en forma de depresiones polares que se abren hacia el interior hueco, en vez de que el planeta sea completamente redondo.

La teoría de Gardner, apoyada por la evidencia astronómica que presenta en su libro, sostiene que todos los planetas son huecos y poseen soles centrales. Este sería el patrón básico generador en la formación de sistemas solares desde la nebulosa primitiva que les da origen. Nuestro universo también debe tener un sol central, alrededor del cual circulan las estrellas. Gardner cita al famoso astrónomo, el profesor Lowell, que ha visto el brillo de luces de la capa polar de Marte. De acuerdo a Gardner, esto se debe a que el sol central de Marte pasa por la abertura polar. Se han observado luces similares que provienen de la región polar de Venus. Mientras Mercurio cruza el sol, con el lado del planeta hacia nosotros, de color negro, se ha podido observar una luz fuerte emitida del otro lado, comparable a la luz de nuestro sol al salir de su disco negro. Gardner concluye que estos tres planetas son huecos y tienen grandes aberturas polares, mal llamadas capas de hielo o nieve, que en realidad son blancas debido a las grandes cantidades de neblina y nubes en estas regiones (el sol central brilla a través de las partes despejadas). Astrónomos han observado estas luces en reiteradas oportunidades; al no entender la causa, no pudieron ofrecer una explicación satisfactoria. Gardner señala que, a veces, las capas polares desaparecen en forma súbita, y que el hielo y la nieve no podrían derretirse con tanta velocidad debido a un cambio de clima. El profesor Newcomb dice: "No existe evidencia de que nieve, como la que conocemos, se haya formado alrededor de los polos de Marte. No parece posible que ocurra una caída considerable de nieve, ni hay razones para suponer que las capas blancas son de nieve o hielo. Para apoyar su afirmación con respecto a la presencia de luces en el polo de Marte, Gardner cita al profesor Lowell, que asegura que el 7 de junio de 1894, mientras observaba Marte, de repente vio dos puntos de luz brillar en el medio de la capa polar.

Lowell intentó explicar esos puntos como reflejos de luz solar en el hielo polar, pero Gardner lo niega y cita al profesor Pickering, que vio una vasta área blanca formarse en el polo de Marte en sólo veinticuatro horas, visible como una capa blanca, y que desapareció en forma gradual. Además, Lowell vio una franja de azul oscuro, que creyó era agua del hielo o la nieve que se derretía en la capa de nieve. Gardner cree que la supuesta capa de hielo de Marte está, en realidad, compuesta por neblina y nubes, que pueden aparecer y desaparecer con gran rapidez. Al respecto escribe:

"Lo que Lowell vio, en realidad, fue un rayo directo —dos rayos directos en el mismo momento— brillando desde el sol central de Marte hacia afuera, a través de la abertura del polo de ese planeta. ¿El borde azul alrededor de esa área, al que se refirió Lowell, no indica el fenómeno óptico del reflejo en la superficie del planeta que hace una curva gradual hacia el interior, de tal forma que en un punto de la curva, deja de reflejar luz? El hecho de que no se ve con frecuencia muestra que sólo resulta visible cuando Marte está en determinada posición en relación con la tierra, momento en el cual podemos penetrar en la boca de la abertura polar y recibir el rayo directo.

"¿Por qué los científicos nunca compararon los fenómenos de la capa de luz de Marte con la luz que hay en nuestras regiones polares? ¿Olvidan que la aurora boreal ocurre sin referencia a cambios en la aguja magnética? Si es así, si la aurora boreal es independiente de las condiciones magnéticas, ¿a qué se puede deber si no a una fuente de luz? ¿El reflejo de esta luz en las partes más alejadas de la atmósfera no es comparable con la proyección de luz de las capas de Marte a lo más alejado de la atmósfera de ese planeta? Por otra parte, ¿cómo explican los científicos que la aurora boreal sólo se vea en el norte muy lejano y sólo en forma fragmentaria al estar más al sur?

"Para apoyar su visión de que las capas polares de Marte no están formadas por hielo y nieve, sino que representan la luz del sol central que brilla por la abertura polar, Gardner dice lo siguiente: "¿Por qué el planeta Venus, de tan altas temperaturas, tiene capas polares como las de Marte (si suponemos que las capas de Marte están compuestas por hielo y nieve o dióxido de carbono congelado)?             Asimismo, ¿por qué las capas polares de Venus y Mercurio no sufren altibajos como las de Marte? ¿Por qué las capas polares de Marte parecen emitir una masa de luz muchos kilómetros por encima de la superficie del planeta cuando las miramos desde el costado, si en realidad son de hielo? ¿Cómo pueden ser tan luminosas, para empezar, más luminosas que la nieve vista en circunstancias similares? Además, ¿cómo pudo Lowell ver rayos directos de luz de las capas si no eran rayos de una fuente de luz directa? Por otra parte, ¿cómo explican los científicos que al observar aquel planeta por telescopio a la noche, la luz polar es amarilla, no blanca como serían las capas de nieve? Esto también lo notó el profesor Lowell, cuyas observaciones de Marte parecen apoyar nuestra teoría.

"El sol central es una masa incandescente, y al igual que el brillo incandescente de una luz eléctrica parece amarilla vista a distancia en la oscuridad, también la luz del sol de Marte parecería amarilla. (Si se reflejara en una superficie blanca, parecería blanca.) Hasta donde conocemos, los científicos nunca han podido explicar todo esto."

Mitchell vio dos centelleos fuertes de luz en la capa polar de Marte, que luego se unieron en forma gradual. Gardner afirma que se debieron a las nubes que pasaron por encima del lado expuesto del sol central, y que así causaron variaciones en la luz emitida a través de la abertura polar.

En 1886, un astrónomo inglés, W. E. Den-ning, escribió en el periódico científico Nature, lo siguiente con respecto a sus observaciones:

"En los últimos meses, la capa polar norte de Marte ha estado muy luminosa, a veces hasta ofrece un contraste llamativo con las regiones de superficie de reflejo más débil. Estas zonas luminosas de aquel planeta, requieren tanta investigación como las partes más oscuras. En muchos dibujos y descripciones de Marte, no se ha otorgado suficiente importancia a estas manchas blancas".

En 1892, el astrónomo inglés, J. Norman Lockyer, escribió esto sobre Marte: "La zona de nieve era por momentos tan luminosa, que, al igual que la luna creciente, parecía proyectarse más allá del planeta. El efecto de irradiación era visible con frecuencia. En una ocasión se pudo observar la mancha de nieve brillar como una estrella nebulosa cuando el planeta en sí estaba cubierto por nubes, un fenómeno que notaron Beer y Madler, y registraron en su trabajo, 'Fragments Sur les Corps Celestes'. La luminosidad parecía variar constantemente y, a veces, en especial cuando la zona de nieve estaba cerca del mínimo, dejaba de ser lo notorio que suele ser en el disco del planeta".

Gardner hace los siguientes comentarios sobre las observaciones de Beer y Madler: 'Todo el que lea aquello teniendo en cuenta nuestra teoría, tiene que ver cómo ésta se atiene a la realidad. Solamente los rayos directos de un sol central pueden brindar ese efecto luminoso sobre la superficie del planeta y variar cuando la atmósfera en el interior o encima se nubla o despeja. Si hubiera sido una capa de hielo, no habría existido esa luminosidad cuando el planeta estaba cubierto de nubes, como Lockyer dice que ocurrió. Por otra parte, esa luminosidad es exactamente el efecto de nuestra aurora boreal, que se percibiría al observar a nuestro planeta desde una gran distancia. La luz es igual en los dos casos. Nos abocaremos a tratar el planeta Venus para demostrar por completo que los círculos polares no son nieve, ni hielo, ni siquiera capas de escarcha en agujas, sino aberturas que dan a la superficie interna e iluminada del planeta".

En Venus, la gran cantidad de vapor de agua tiende a equilibrar la temperatura, de manera que las capas polares no están compuestas de hielo y nieve como se supone en el caso de Marte, lo que Gardner pone en duda. Al hablar sobre las capas polares de Venus, Macpherson dice lo siguiente en Romance of Modern Astronomy: "Se han observado capas polares, que algunos suponen son iguales a las de nuestro planeta y a las de Marte; sin embargo, hay astrónomos que no creen que sean nieve".

En 1878, el astrónomo francés, Trouvelet, observó una masa confusa de puntos luminosos en el polo de Venus. Gardner la atribuye a luz proveniente del sol central, que atravesaba las nubes. Dado que la capa polar no está hecha de hielo, estas luces no pueden ser el reflejo del sol; cree que ocurre lo mismo en el caso de Marte.

Se han observado luces similares de Mercurio. Richard Proctor, uno de los astrónomos más conocidos del siglo diecinueve, escribió: "Un fenómeno de Mercurio, si es real, podría ser indicador de energías volcánicas que, comparadas con las de nuestro planeta, equivalen a las fuerzas de un gigante al lado de las de un niño pequeño. Se ha supuesto que un punto luminoso determinado en el disco negro de Mercurio cuando está en tránsito indica una fuente de iluminación en la superficie o en la atmósfera del planeta. Es imposible que sea en la atmósfera, ni se puede suponer que los rayos de la aurora en Mercurio posean la intensidad necesaria. Si la superficie de aquel planeta brillara con la luz que se creyó ver, más de cientos de miles de kilómetros cuadrados deberían brillar con una intensidad de luz que haría parecer oscura la luz de calcio. En realidad, la luz de calcio es oscuridad absoluta comparada con la luminosidad intrínseca de la superficie del sol; y esa luz de Mercurio se ha percibido con el uso de los anteojos oscuros más potentes. Sin embargo, no cabe duda de que el punto luminoso es solamente un fenómeno visual.

Al comentar las palabras de Proctor, Gardner escribe: "Una vez más, estamos de acuerdo con la observación, pero no con la deducción. Visto por un telescopio, hay un punto de luz en Mercurio tan fuerte, que el observador lo compara con la incandescencia del sol. Es una luz mucho más brillante que la que podría producir un reflejo. Para Proctor, una aparición semejante debió resultar alarmante en extremo; no la esperaba ni estaba preparado para un fenómeno tal. Por lo tanto, incapaz de explicarlo, lo llama 'solamente un fenómeno visual'. No creemos que los ojos de Proctor lo engañaran, era un observador astronómico experto. Por lo tanto, lo que vio debió tener una explicación o una causa detrás.

"Resulta obvio que lo que vio era el sol central de Mercurio, que brillaba a través de la abertura polar y, dado que Mercurio es un planeta pequeño, el sol del interior debe estar muy cerca de esa abertura y tampoco habría una atmósfera acuosa con nubes que oscurecieran los rayos. Por lo tanto, este sol brillaría con una luminosidad extraordinaria.

"¿Qué más hace falta para demostrar que Mercurio, así como los otros planetas, tiene un sol central, que probablemente es un fenómeno universal? ¿No resulta significativo que podemos comenzar con observaciones de Marte y pasar a Venus y Mercurio, con la aplicación de las mismas pruebas y obtener los mismos resultados? Las pruebas son la observación directa o fotográfica. Los resultados consisten en la aparición invariable de un sol central."

Además de la evidencia astronómica anterior a favor de esta teoría, Gardner se refiere a la estructura de las cabezas de los cometas, que muestran un centro hueco, una corteza externa y un sol central. En su libro, presenta un dibujo del cometa de Donati, detectado desde un observatorio de Florencia en 1858. Muestra que tenía un núcleo —o sol— central, que "brillaba con una luminosidad equivalente a la de la estrella Polar" y tenía un diámetro de 1016 kilómetros. Gardner cree que un cometa es un planeta que entró en la órbita de un cuerpo más grande, como nuestro sol, que lo separó de su propia órbita, y que tal vez chocó, colisionó con otro planeta y el calor resultante transformó la mayor parte en una cola gaseosa que va detrás del resto. Gardner sostiene que el núcleo de fuego del cometa una vez fue el sol central del planeta, de donde se formó luego de que se rompiera en fragmentos.

EL ORIGEN DE LA AURORA BOREAL

Gardner sostiene que, así como hay luces polares de Marte, Venus y Mercurio, que son rayos de sus soles centrales, que atraviesan las respectivas aberturas polares, ocurre en el caso de nuestro planeta. Las luces polares que irradia son las de la aurora boreal, que no se debe al magnetismo, sino al sol central de la Tierra.

Gardner presenta la siguiente teoría acerca del origen de la aurora boreal:

"¿Por qué los científicos nunca han comparado la capa de luz de Marte con la luz que ilumina nuestras regiones polares? ¿Se olvidan de que las muestras de la aurora boreal se han observado sin conexión con un cambio en la aguja magnética?  Si esto es así, independiente de las condiciones magnéticas, ¿qué otra explicación puede haber que una fuente de luz? ¿El reflejo de la luz de la aurora boreal, desde las mayores alturas de la atmósfera, no es comparable con la proyección de la luz de la atmósfera de Marte? ¿Cómo explican los científicos el hecho de que la aurora sólo se ve con claridad en el norte muy lejano y sólo en forma parcial más al sur?"

Gardner llega a la conclusión de que la aurora boreal se debe al sol central que brilla a través del orificio polar sobre el cielo nocturno, y que las variaciones en los rayos se deben a las nubes que pasan y los interrumpen y hacen que el reflejo en el cielo cambie en forma constante. El hecho de que la aurora boreal no se debe a magnetismo o a descargas eléctricas queda probado por las observaciones de los exploradores árticos de que cuando la aurora es más intensa, no hay alteraciones en las brújulas ni ruidos de fritura que acompañan a las descargas eléctricas.

También afirma lo siguiente: "Existen otras consideraciones que muestran que la aurora se debe al sol interno. El doctor Kane, en el informe de sus exploraciones, nos cuenta que la aurora boreal es más luminosa cuando es blanca. Esto demuestra que, cuando el reflejo del sol es tan claro que se refleja una luz completamente blanca, se obtiene un efecto mucho más luminoso que cuando la luz se fragmenta en colores prismáticos. En el último caso, la atmósfera es húmeda y densa en el interior de la tierra —esta es la causa del efecto arco iris— y, en una atmósfera semejante, no se puede ver tanto. Por lo tanto, la exhibición no es tan luminosa como cuando la atmósfera es despejada y la luz no se fragmenta.

"Una vez más, si la aurora boreal es el reflejo del sol central, deberíamos verlo completo sólo en las cercanías del orificio polar y ver sólo destellos difusos desde los bordes externos a medida que se va más al sur. Eso es exactamente lo que ocurre. En su libro In the Heart ofthe Arctics, el doctor Vichólas Senn dice: 'La aurora boreal, que en ocasiones vemos en nuestras latitudes, es solamente la sombra de lo que se puede observar en la región polar'.

"La aurora no es un desorden magnético o eléctrico, sino un reflejo de los rayos del sol central. Si ese sol calienta continentes y aguas en el interior de la tierra; si, como vimos, las aves se alimentan y reproducen allí; si, en el Ártico, ocasionalmente se puede ver un tronco, una semilla o polvo parecido a polen provenientes de ese lugar desconocido, tiene que ser posible obtener evidencia de esa vida."

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Capítulo V
¿REALMENTE SE HA DESCUBIERTO EL POLO NORTE?

Al volver del Ártico en septiembre de 1909, el doctor Frederick A. Cook anunció que había llegado al Polo Norte el 21 de abril de 1908. Unos días después, el Contraalmirante Robert E. Peary afirmó haber llegado al Polo Norte el 6 de abril de 1909. Cada uno de ellos lanzó acusaciones contra el otro, desautorizando mutuamente las afirmaciones hechas por ambos. Cook acusó a Peary de apropiarse de los informes que él había hecho a su regreso del Polo; sin embargo, no pudo procurar un informe escrito del viaje realizado, lo que echó sospechas sobre la veracidad de sus afirmaciones. Por lo tanto, a pesar de que Cook fue el primero en acreditarse el descubrimiento del Polo Norte, por lo general se le otorga ese crédito a Peary. Las afirmaciones de Cook fueron desacreditadas porque la altitud del sol era de unos pocos grados por encima del horizonte y estaba tan bajo en ese momento, que no tenían valor como prueba las observaciones de ese sol. Peary llegó, o afirmó llegar, al Polo Norte en abril, quince días antes en la estación y, por lo tanto, en condiciones solares más adversas. Sus cálculos están expuestos a mayor sospecha que los de Cook.

Por otra parte, Cook no tenía testigos de que había hallado el Polo Norte, excepto esquimales. Lo mismo es cierto de Peary, quien no contó con testigos, por decisión propia. Ordenó a los hombres de la expedición que se quedaran atrás, mientras él iba con un solo acompañante esquimal al polo. La afirmación de Peary de haber viajado 24 kilómetros por día, provocó dudas, pero Cook decía que había viajado más de 32 kilómetros por día. La discusión de si Peary o Cook, o ninguno de los dos, descubrió el Polo Norte, aún no está terminada.

Existe un factor en el viaje de Peary al Polo Norte, que provoca dudas sobre su afirmación de haber llegado: la increíble velocidad a la que sostiene haber viajado, o que hubiera tenido que lograr, para llegar y volver en el plazo que lo hizo. Al llegar al paralelo 88 grados de latitud norte, decidió hacer un último intento en cinco días. Viajó 40 kilómetros el primer día, 32 el día siguiente, 32 el tercer día, 40 el cuarto y 64 el último día. Su promedio para los cinco días fue de 41 kilómetros por día. ¿Puede un hombre caminar tan rápido en las condiciones increíblemente difíciles del área del Polo Norte, supuestamente un terreno de hielo según las descripciones de los hombres en el submarino atómico "Skate"? Sin embargo, más al sur, donde se supone que hay mejores condiciones para viajar, sólo podía viajar 32 kilómetros por día.

De estos hechos, deducimos que ni Cook ni Peary llegaron al verdadero Polo Norte, ya que, de acuerdo a las teorías presentadas en este libro, el Polo Norte no existe. Peary y Cook probablemente hayan llegado al borde magnético de la abertura o depresión polar. Tal vez Peary haya viajado la distancia que calculó como correcta para llegar al Polo Norte, pero en realidad viajó alrededor o hacia adentro de la depresión existente en esta parte del mundo (en la que entró el Almirante Byrd). Si hubiera seguido más lejos, habría seguido entrando en la abertura, sin llegar nunca al verdadero Polo.

Las sociedades científicas que consideraron las afirmaciones de Cook y Peary de haber llegado al Polo Norte, alcanzaron la conclusión de que no se podía asegurar que ninguno de los dos lo haya logrado. Cook prometió procurar notas y observaciones matemáticas para probar su afirmación, pero nunca pudo presentar nada. Sostuvo que Peary hizo que parte de su material fuera enterrado, pero con el tiempo, la fe que despertaba se transformó en escepticismo, que las afirmaciones de Peary desencadenaron. Peary cuestionó las palabras de Cook porque éste no pudo presentar datos científicos adecuados. El Contraalmirante Melville de la Armada de los Estados Unidos, un explorador de larga experiencia en aquel momento, dijo lo siguiente al respecto: "Eran los alocados mensajes que supuestamente emitió Cook sobre las condiciones reinantes, y otras cosas, que me hicieron dudar de que haya encontrado el polo".

De acuerdo al doctor Tittman, Cook y Peary no pudieron haber viajado a pie sobre hielo sólido para llegar al Polo Norte, porque casi todos los científicos concuerdan en que el polo no es así. Algunos creen que hay mar abierto allí, y otros, que hay tierra fértil. Todos los exploradores que llegaron muy al norte, encontraron mar sin hielo. En cuanto a la presencia de tierra fértil, esto sólo resultaría posible de acuerdo a nuestra teoría de la abertura polar y un sol central, ya que según la teoría de la Tierra sólida, debería hacer más frío a medida que se avanza más y más hacia el norte. Sin embargo, los exploradores árticos experimentaron lo contrario: el clima era más templado cerca del polo que más al sur. Pero, aunque el frío del polo no fuera suficiente para congelar el mar, ¿cómo podía ser lo suficientemente cálido para permitir tierra fértil, a menos que nuestra teoría sea acertada? Dado que todos los exploradores están de acuerdo en que hay mar abierto en esta región —el orificio polar— pero que hay hielo más al sur, resulta claro que Cook no llegó tan al norte como creyó hacerlo.

Cuando la Swedish Academy of Sciences and University of Copenhagen examinaron las afirmaciones de Cook, decidieron que él no había probado haber llegado al polo. Peary hizo la siguiente declaración a la prensa: "Cook no estuvo en el Polo Norte el 21 de abril de 1908 ni en ningún otro momento. Su historia no se debe tomar demasiado en serio. Los dos esquimales que lo acompañaron dicen que no recorrió distancia hacia el norte y que no salió de la vista de tierra. Otros miembros de la tribu corroboran esta versión. Sólo engañó al público".

Sin embargo, cuando Peary volvió a la civilización, su historia sonaba tan dudosa como la de Cook. Hizo aún menos observaciones sobre su presunta posición que Cook. Haber dejado a sus acompañantes blancos atrás y no tener testigos, provocó dudas sobre sus afirmaciones. Se dudó de Cook por sostener que viajó 24 kilómetros por día en trineo; Peary afirmó que viajó más de 32 y hasta 64 kilómetros por día. Ya que no se pueden viajar 64 kilómetros por día en un trineo tirado por perros —que es más lento que viajar a pie— esto parece imposible. Cuando se le preguntó si viajaba a mayor velocidad en trineo tirado por perros que a pie, Peary admitió: "En las expediciones árticas, un hombre tiene suerte si puede caminar sin tener que empujar el trineo. Por lo general se ve obligado a tomarse de la parte trasera y empujar hacia adelante. También hay que estar preparado para que, en cualquier momento, el trineo choque contra una saliente o depresión que provoque la caída de todo".

De acuerdo a la declaración de Peary, parece imposible que pudiera viajar a velocidades de entre 32 y 64 kilómetros por día en hielo ártico y mantener ese ritmo durante ocho días, después de trabajar arduamente durante meses. Por esta razón, luego de examinar los datos de Cook y Peary, un investigador concluyó: "La cuestión de si Cook o Peary descubrió el Polo Norte tal vez nunca se resuelva. Pareciera ser uno de los enigmas de la historia; y continúa como la palabra de un hombre contra la del otro".

Cuando Peary entregó sus pruebas para la investigación, el Congressional Committee que las examinó reconoció que Peary no había probado su afirmación más de lo que había podido hacerlo Cook. Peary sostenía haber viajado 435 kilómetros desde los ochenta y siete grados, cuarenta y siete minutos latitud norte hasta el polo y de vuelta, en siete días y unas horas. Esta velocidad parece imposible de lograr en la región polar.

Cook admitió que no llegó al polo en el libro que escribió después de volver de la expedición: "¿De veras llegué al Polo Norte? ...Si me equivoqué al colocar mis pies en el punto exacto del Polo Norte, lo cual ha provocado toda esta controversia, sostengo que fue el error inevitable que debe cometer cualquier hombre. Tocar ese punto sería una casualidad".

Esto provocó un escándalo internacional. Después de que monarcas y universidades extranjeros lo habían felicitado y brindado honores, descubrieron que habían sido engañados. En ese momento, luego de que un explorador estadounidense había hecho afirmaciones falsas, la reputación del país quedaría muy perjudicada si luego de examinar la situación se descubriera que otro (Peary) también lo hizo. Pondría al país en ridículo en la prensa extranjera. Para impedir esto, el Congreso de los Estados Unidos encomendó una tarea a la comisión de la National Geographic Society, que llegó a un veredicto favorable sobre el descubrimiento de Peary. Se esperaba que esto diera fin al asunto e impidiera que se produjeran dos afirmaciones falsas seguidas.

Sin embargo, un año después de que este Comité llegó a esta conclusión, se hizo una nueva investigación del Congreso, cuyo veredicto era que Peary no había probado sus declaraciones porque no había ni un solo testigo blanco que las respaldara. El comité dio el veredicto de "no probado".

Peary no respondió nunca a los cargos en su contra. Decidió poner fin a su carrera retirándose con el rango de contraalmirante, que otorgaba una pensión de 6000 dólares por año. Amigos de Peary llevaron ante el Congreso un documento que solicitaba su retiro. Lo lógico hubiera sido que se realizara alguna clase de investigación para determinar si llegó o no al Polo Norte, pero no fue así. Aunque el gobierno se negó a recompensar su descubrimiento en forma oficial, no podía permitirse reducir su prestigio ante el mundo con el anuncio de que no descubrió el Polo Norte.

"Estoy convencido de que Peary no llegó al Polo Norte por dos razones: 1) A pesar de toda la habladuría que hubo sobre los datos científicos que trajo consigo y ofreció como evidencia, el hecho concreto es que lo único que respalda su afirmación es su palabra, nada más; 2) se probaron como falsas todas sus otras afirmaciones de descubrimientos en el Ártico. Entonces, ¿por qué debemos aceptar la declaración, sin sostén, de que llegó al Polo?

En una audiencia del Congreso, se le preguntó al señor Tittmann, Superintendente de la U. S. Coast Survey: "¿Qué evidencia existe de que este grupo compuesto por Peary y otros llegó al polo?". El señor Tittmann respondió: "No tengo ninguna evidencia de ello, excepto los sonidos grabados bajo su firma. Peary no trajo nada más consigo: ni testigos, ni pruebas científicas valederas, nada, excepto su palabra, para apoyar la afirmación de haber descubierto el polo. Sin embargo, tomando en cuenta que su reputación está quebrada porque todas sus demás afirmaciones sobre descubrimientos fueron falsas, no existe nada que pueda demostrar que se haya acercado siquiera al polo en algún momento".

Debido a la acción irregular de la brújula en la región polar y a que el sol apenas había salido del horizonte cuando los dos exploradores estuvieron allí, lo cual dificulta tomar medidas en una región donde resulta fácil perderse debido a la dificultad de ubicar la posición, es probable que ni Cook ni Peary hayan encontrado el Polo Norte, aunque hayan creído hacerlo. Esto se ve confirmado en que todos los exploradores árticos encontraron condiciones más cálidas y mar abierto muy al norte, mientras que ellos dos dijeron viajar sobre hielo. Ello indicaría que estaban más al sur. Si hubieran seguido hacia el norte,  habrían hallado mar sin hielo. Con respecto a esto, Mars-hall B. Gardner escribe lo siguiente en A Journey to the Earth's Interior or Haue the Potes Really Be-en Discovered?:

"Si (Cook y Peary) hubieran ido más al norte, habrían hallado mar sin hielo y temperaturas en ascenso. Si hubieran dispuesto de botes, habrían podido navegar en ese mar y, habría quedado claro el camino a la meta y a la verdad. Habrían visto el sol central de la tierra brillando, inclusive en invierno, las veinticuatro horas del día. Habrían descubierto nuevos continentes y océanos, un nuevo mundo de tierra y agua y formas de vida, algunas que han desaparecido de la faz del globo. Sin embargo, no era el destino. El descubrimiento de aquella nueva tierra quedó para aquellos que con la teoría expuesta en este libro y armados de medios seguros para viajar en el Ártico, como el aeroplano y dirigibles, volarán sobre la eterna barrera de hielo hasta un mar más cálido y más allá, hasta llegar a un dominio de sol perpetuo."

El reclamo de Gardner fue confirmado por las dos expediciones del Almirante Byrd, quien viajó en aeroplano a través de las aberturas en los polos norte y sur y llegó a esta tierra cálida, donde vio nuevas y extrañas formas de vida animal, además de vegetación, montañas y lagos. La expedición no penetró lo suficiente en este territorio para llegar a la zona de luz solar perpetua, de la que habla Gardner; pero esa tierra y ese sol deben de existir si son correctas las observaciones del Almirante Byrd sobre un territorio más cálido más allá de los polos.

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Capítulo VI
EL ORIGEN DE LOS ESQUIMALES

William F. Warren, en su libro, Paradise Found, or the Oradle of the Human Race, presenta su teoría de que la raza humana se originó en un continente tropical en el Ártico, la afamada Hiperbórea de la Grecia antigua, una tierra de sol y fruta, cuyos habitantes, una raza de dioses, vivió por más de mil años sin envejecer. Las antiguas escrituras de los chinos, egipcios, hindúes y otras razas y las leyendas de los esquimales, hablan de una gran abertura en el norte y una raza que vive debajo de la corteza terrestre. Dicen que sus ancestros vinieron de esa tierra paradisíaca en el interior de la tierra. (¿No será que Papá Noel representa el recuerdo de un benefactor de la humanidad, proveniente de esta raza subterránea quien vino a la superficie por la abertura polar del norte, tal vez en un platillo volador, simbolizado por el trineo volador y los renos?)

La mayoría de los autores sobre el tema sostienen que el interior de la tierra está habitado por una raza de pequeños individuos de piel marrón y que los esquimales, cuyo origen racial difiere del de todas las demás razas sobre la faz de la tierra, provienen de esta raza subterránea. Un explorador declaró que los pueblos conocidos como los montañeses del Ártico vinieron del interior de la tierra. Cuando se les preguntó el origen de sus antepasados, señalaron hacia el norte. Algunas leyendas esquimales cuentan de una tierra paradisíaca de gran belleza al norte. También cuentan de una hermosa tierra de luz perpetua, donde no hay noche en ningún momento ni un sol demasiado fuerte. Esta tierra tan maravillosa tiene un clima moderado, donde los grandes lagos nunca se congelan, los animales tropicales deambulan en manadas, y aves de muchos colores pueblan el cielo, una tierra de juventud perpetua, donde las personas viven miles de años en paz y felicidad. Existe una historia de un rey británico llamado Hería, a quien los esquimales llevaron a una tierra paradisíaca debajo de la tierra. Los irlandeses tienen una leyenda sobre una tierra hermosa más allá del norte, donde hay luz y verano continuos. Las leyendas escandinavas hablan de una tierra maravillosa lejos en el norte, llamada "Ultima Tule". Palmer comenta: "¿La 'tierra de misterio' del Almirante Byrd, 'el centro del gran desconocido', es lo mismo que la 'Ultima Tule' de la leyenda escandinava?".

En cuanto al origen del esquimal, Gardner dice:

"El esquimal proviene del interior de la tierra, es decir, de un lugar sobre el cual no pudo explicar con facilidad a los noruegos que le preguntaron de dónde vino su raza. Esto se comprueba por el hecho de que los noruegos antiguos creían que se trataba de un pueblo sobrenatural, una suerte de hadas. Si recordamos que en el esfuerzo de explicar su lugar de origen señalaban hacia el norte y describían una tierra de sol perpetuo, resulta evidente que los noruegos, que asociaban las regiones polares con el fin del mundo —jamás con un mundo nuevo— se maravillaban de aquello. Suponían que eran seres sobrenaturales, provenientes de alguna región debajo de la tierra, como siempre se creyó era el que albergaba a las hadas, los gnomos y criaturas similares".

La opinión de Nansen es que precisamente eso ocurrió. Escribe: "Ya dije que el nombre noruego 'Skraeling' para el esquimal debió de usarse para denominar a las hadas o criaturas míticas. Además, es muy posible que cuando los islandeses conocieron a los esquimales en Groenlandia, creyeron que eran hadas. Por lo tanto, los llamaron 'trolls', un antiguo nombre común para diversas clases de seres sobrenaturales. Esta creencia —más o menos— persistió más adelante en el tiempo".

Nansen continúa contando que cuando estos esquimales recibieron mención en las escrituras latinas, la palabra se tradujo como "Pygmaei", que significa "gente pequeña, no crecida, de aspecto sobrenatural". En la Edad Media, se supone que habitaron Tule, nombre que recibía la tierra extrema, más allá del norte. La creencia en la existencia de esta tierra, Tule, habitada por gente extraña, era muy difundida. Nansen nos dice que desde San Agustín, el conocimiento de estos pigmeos llegó a Isidoro, y luego pasó a toda Europa medieval, en el sentido de un pueblo maravilloso que existía en las partes más extremas del norte, un pueblo de hadas.

En la última parte del Siglo doce, un hombre de Gales, Walter Mapes, en su colección de anécdotas, cuenta que un rey británico llamado Hería, conoció a los esquimales, quienes lo llevaron debajo de la tierra. Muchas leyendas cuentan de gente que fue debajo de la tierra a un extraño reino y se quedó allí por mucho tiempo antes de volver. Los irlandeses de la antigüedad tenían una leyenda sobre una tierra más allá del mar, donde el sol siempre brillaba y siempre era verano. Hasta creían que algunos de sus héroes habían ido allí y que, al volver, nunca pudieron contentarse con su propio país.

Nansen cita un escritor noruego del Siglo trece quien dice que la creencia era que los esquimales eran personas sobrenaturales, de estatura pequeña y, por lo tanto, de origen diferente a los otros habitantes de la tierra. Gardner  escribe: "Nansen dice que la población esquimal aumenta no sólo por el crecimiento de la tribu en número, sino también por inmigración del norte, lo que involucra personas provenientes del interior de la tierra. La tradición de los esquimales es que vinieron de una tierra de sol perpetuo, mucho más allá de la barrera de hielo del norte. Es una tradición a la que se debe dar importancia porque no pudo surgir sin una causa. Sobre esto, el doctor Senn dice: 'Cuando se les pregunta sobre su lugar de origen, siempre señalan el norte sin tener la menor idea de lo que esto significa'. Por supuesto que no saben que la tierra es hueca, pero están aferrados a un solo hecho: que vinieron del norte. El doctor Senn niega que tengan características en común con el indio de América del Norte y cree que son los remanentes de los habitantes más antiguos del hemisferio occidental'. Tal vez tenga razón al atribuirles gran antigüedad, por lo menos concuerda con Nansen; pero su lugar de origen es el interior de la tierra, no el hemisferio occidental.

"En cuanto a la tierra de sol perpetuo, por supuesto que el esquimal no recuerda esto como algo que él mismo haya visto, porque es muy cuestionable si alguno de la generación actual ha llegado al interior; pero es sabido que toda raza tiene una idea de la 'época dorada', o paraíso, que por lo general se compone de elementos pasados de generación en generación por medio de cuentos y mitos. Así es como las leyendas esquimales pasan cuentos de la tierra del interior, con su sol siempre brillando. ¿Qué puede resultar más lógico que que el esquimal llegara para construir un paraíso y que, luego de que se murieran sus seres queridos, reconstruyera su primer hogar, del que sólo había oído leyendas vagas? Esto es exactamente lo que hizo.

"El doctor Senn dice lo siguiente con respecto a su religión: 'Creen en un mundo futuro. El alma desciende hasta debajo de la tierra a varios sitíos: el primero es similar a un purgatorio, pero los espíritus buenos lo pasan y encuentran mansiones mejores hasta llegar a una gran profundidad a la felicidad perfecta, donde el sol nunca se pone, los lagos no se congelan y los ciervos deambulan en grandes manadas, y focas y morsas abundan en las aguas'. Ese paraíso sirve como descripción casi literal de la tierra en el interior de la Tierra, y la existencia de un purgatorio antes del acceso tal vez sea el reflejo de un recuerdo —pasado de una generación a otra— de las dificultades de la barrera de hielo entre ese maravilloso hogar y la situación actual del esquimal, al sur de ese gran obstáculo de la naturaleza.

"También es de interés que cuando el esquimal vio los esfuerzos de Peary por llegar más al norte que el Casquete de hielo de Groenlandia —detrás del cual, ellos mismos no tenían interés en explorar— de inmediato creyeron que la razón era comunicarse con otras tribus allí. Esa idea jamás se les hubiera ocurrido si no fuera que la tradición u otra evidencia señala la existencia de gente en el norte, supuestamente inhabitado. Con toda esta evidencia que señala una dirección, resulta difícil resistirse a la conclusión de que el esquimal representa un tipo —ahora cambiado y mezclado con otros— de ser humano que ha habitado, o es probable que aún habite, el interior de la tierra. No hay otra explicación de su origen que explique su actual situación. Sus leyendas tampoco admiten otra explicación, pues apuntan a la misma clase de tierra —así como lo hace este libro en cada una de sus páginas—: una tierra que corresponde con la descripción de la 'Última Tule' de la antigua leyenda y que tal vez antes de lo que creen los escépticos se vuelva a abrir para aquellos que la busquen con el equipo adecuado."

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Capítulo VII
EL ORIGEN SUBTERRÁNEO DE LOS PLATILLOS VOLADORES
Evidencia de que provienen del
 interior hueco de la Tierra.

La concepción presentada en este libro, de que la tierra es hueca, conforma la teoría más razonable acerca del origen de los platillos voladores, mucho más lógica que creer en el origen interplanetario. Por esta razón los expertos más destacados en platillos voladores, como Ray Palmer, editor de la revista Flying Saucera, y Gray Barker, un conocido escritor del tema, han aceptado la teoría del origen subterráneo contra la idea de que provienen de otros planetas. Esta teoría se originó en Brasil y luego la aceptaron expertos estadounidenses en platillos voladores.

En 1957, mientras revisaba material en una librería en Sao Paulo, Brasil, este autor encontró un libro de O. C. Huguenin, que le llamó la atención. Se llama From the Súbterranean World to the Sky: Flying Saucers. La tesis del libro sostiene que los platillos voladores no son naves espaciales de otros planetas, sino que son de origen terrestre y provienen de una raza subterránea que habita el interior de la Tierra. En un principio este autor no pudo aceptar esta extraña y poco ortodoxa teoría con respecto al origen de los platillos voladores. Parecía improbable e imposible, y que requeriría la existencia de una cavidad de increíble tamaño dentro de la tierra, donde pudieran volar a una impresionante velocidad. Es más, esta cavidad debería ser tan grande como para hacer que la tierra fuera una esfera hueca. En ese momento, este autor aún no había tomado contacto con los increíbles libros de William Reed y Marshall B. Gardner, que se basan en la evidencia de los exploradores árticos para probar que la tierra es hueca con aberturas en los polos y un diámetro de 9.350 kilómetros en el interior, lo suficientemente grande para que los platillos voladores puedan volar allí.

Sin embargo, la teoría de Huguénin sobre el origen subterráneo de los platillos voladores no era original. El primero en manifestar esta idea fue el profesor Henrique José de Souza, presidente de la Sociedad Teosófica de Brasil, con oficina central en Sao Lourenco en el estado de Minas Gerais. Allí, hay un enorme templo de estilo griego, dedicado a "Agharta", la palabra budista para 'mundo subterráneo'. Entre los alumnos del profesor en Sao Lourenco, estaba el señor Huguénin y el Comandante Paulo Justino Strauss, oficial de la Armada brasileña y miembro de la Sociedad Teosófica de Brasil. Se enteraron, por él, del mundo subterráneo y tomaron contacto con la idea de que aquel es el origen de los platillos voladores. Por esta razón, el señor Huguénin dedicó su libro al profesor Souza y su esposa, D. Helena Jefferson de Souza.

Mientras Huguenin incorporaba la idea del origen subterráneo de los platillos voladores en su libro, el Comandante Strauss presentó una serie de charlas en Rio de Janeiro, en las que afirmó que los platillos voladores son de origen terrestre, pero que no provienen de ninguna nación conocida en la superficie terrestre. El cree que se originan en el mundo subterráneo, el mundo de "Agharta", cuya capital es conocida como "Shamballah".

En el libro, Huguenin presenta los puntos de vista de Strauss sobre el origen subterráneo de los platillos voladores, en oposición a que provienen de otros planetas, de la siguiente manera: "La hipótesis del origen extraterrestre de los platillos voladores no parece aceptable. Otra posibilidad es que sean naves militares, pertenecientes a alguna nación existente en la tierra. Sin embargo, esta hipótesis queda descartada por los siguientes argumentos:

"1. Si los Estados Unidos y Rusia poseyeran platillos voladores, no dejarían de anunciarlo por su valor como arma psicológica, para asegurar ventajas en el campo diplomático. Además, los fabricarían y utilizarían para propósitos militares dada su rapidez y potencia, que dejaría al enemigo casi indefenso.

"2. Los Estados Unidos y la Unión Soviética no seguirían gastando grandes cantidades de dinero en la manufactura de aeroplanos comunes si tuvieran en su poder el secreto de cómo producir platillos voladores."

Luego de presentar el argumento de que los platillos voladores no provienen de una nación existente y su opinión de que no son de origen interplanetario, Huguenin cita a Strauss en cuanto al origen de un mundo subterráneo. Escribe los siguiente: "Por último, debemos considerar la teoría más reciente e interesante para explicar el origen de los platillos voladores: la existencia de un gran mundo subterráneo con innumerables ciudades, donde viven millones de habitantes. Esta otra humanidad debe haber llegado a un grado muy avanzado de civilización, organización económica y social y desarrollo cultural y espiritual, junto con un progreso científico extraordinario. En comparación con ella, la humanidad que vive en la superficie de la Tierra puede parecer una raza de bárbaros.

"La idea de la existencia de un mundo subterráneo puede alarmar a muchos. Para otros, puede sonar absurda e imposible; dicen: 'pues, si existiera, ya habría sido descubierto hace tiempo'. Muchos otros críticos señalan que la existencia de un mundo habitado dentro de la tierra resultaría imposible debido a la creencia de que la temperatura aumenta en razón directa de la profundidad y, por ende, que el centro de la tierra es una masa de fuego. Sin embargo, este aumento de temperatura no significa que el centro de la tierra sea de fuego, ya que puede ser de una extensión limitada y surgir de las cavidades subterráneas, como los volcanes y arroyos calientes, situados en determinados niveles. Debajo de éstos, la temperatura vuelve a bajar a medida que se desciende más. La hipótesis de que la temperatura aumenta con el descenso en la corteza terrestre sostiene que esto ocurre hasta una profundidad de ochenta kilómetros (en la capa superficial de la tierra).

"De acuerdo con la información proporcionada por el Comandante Paulo Justino Strauss, el mundo subterráneo no se limita a las cavernas, sino que es más o menos extenso y está situado en un hueco dentro de la tierra, lo suficientemente grande para contener ciudades y campos, donde viven seres humanos y animales de estructura física parecida a los de la superficie. Entre los habitantes, hay determinadas personas que vinieron de la superficie, descendieron y nunca retornaron, como el Coronel Fawcett y su hijo, Jack." Huguenin se refiere a las opiniones del profesor de Souza y el comandante Strauss sobre el contradictorio tema de la misteriosa desaparición del coronel Fawcett y su hijo, Jack. Ellos sostienen que ambos viven aún en una ciudad subterránea a la cual accedieron a través de un túnel en las montañas Roncador del noroeste del Matto Grosso, y no que fueron muertos por los indios, como es la creencia común. La esposa de Fawcett, que afirma mantener contacto telepático con su marido, está convencida de que aún vive. Inclusive envió una expedición al Matto Grosso, a cargo de su otro hijo, para hallarlo. Fue en vano porque él ya no estaba en la superficie de la Tierra, sino en el mundo subterráneo.

Luego Huguenin pregunta cómo habrán surgido estas maravillosas ciudades subterráneas y la civilización avanzada. Responde que los constructores y la mayoría de los habitantes del mundo subterráneo son miembros de una raza antediluviana, proveniente de los continentes prehistóricos, sumergidos, Lemuria y Atlántida, que se refugiaron allí de la inundación que destruyó sus tierras de origen. (Lemuria se hundió en el océano Pacífico hace 2500 años; Atlántida se sumergió debido a una serie de inundaciones. De acuerdo a los escritos de Platón, derivados de los antiguos registros egipcios, la última ocurrió hace 11.500 años. Egipto era una colonia de Atlántida, ubicado en el este, así como lo eran en el oeste los imperios azteca, maya e inca.)

Huguenin sostiene que los habitantes de Atlántida, mucho más avanzados que nosotros en desarrollo científico, volaron en aeronaves con el uso de una forma de energía directamente obtenida de la atmósfera, conocida como "vimanas", idénticas a lo que conocemos como platillos voladores. Antes de la catástrofe que destruyó Atlántida, sus habitantes hallaron refugio en el mundo subterráneo en el interior hueco de la tierra. Llegaron hasta allí con sus "vimanas", o platillos voladores, por medio de las aberturas polares. Desde entonces, esos platillos voladores han estado en la atmósfera interior de la tierra y han sido utilizados como medio de transporte de un punto a otro del cóncavo mundo interior. En aquel mundo dentro de la corteza terrestre, una línea aérea recta es la distancia más corta entre dos puntos, sin importar a qué distancia estén. Después de la explosión atómica de Hiroshima, estas aeronaves salieron a la superficie por primera vez. Se las denominó platillos voladores. Como ya señalamos, se trató de un acto de defensa personal, para impedir la contaminación radioactiva del aire que reciben de afuera.

Huguenin está convencido de que los platillos voladores no son naves espaciales de otros planetas, sino aeronaves de la Atlántida. A lo largo de la historia, en especial en épocas de la antigüedad, estas aeronaves surgieron en forma ocasional, y algunas figuras históricas anduvieron en ellas. De ese modo, en la épica hindú, en el Ramayana, hay una descripción de un coche celestial de Rama, el gran maestro de la India védica, conocido como vimana, un vehículo aéreo controlado. Podía volar grandes distancias. La mayor velocidad que alcanzó fue en un viaje relámpago de Ceylán al monte Kailas en el Tíbet. El Mahabharata habla de que los enemigos de Khrishna construyeron un carro aéreo con costados de hierro y con alas. El Smranagana Sutrahara dice que los seres humanos pueden volar por el aire y los "seres celestiales" bajarán a la tierra por medio de naves aéreas.

El director de la International Academy of Sanskrit Investigation, en Mysen, India, descubrió un tratado antiguo sobre aeronáutica, escrito hace tres mil años. Es decir, que la navegación aérea existía mucho antes de que los hermanos Wright construyeran el primer avión moderno. Se cree que aquel tratado fue escrito por el sabio hindú, Bharadway, quien escribió el manuscrito llamado Vymacrika Shostra, que significa "la ciencia de la aeronáutica". Consta de ocho capítulos con diagramas, que describen tres clases de aeronaves, inclusive aparatos incombustibles e irrompibles. Menciona treinta y una partes esenciales de los vehículos y dieciséis materiales con los que se construían. Los materiales absorben luz y calor y, por eso, se consideraban adecuados para la construcción de aeroplanos. Resulta interesante notar la similitud de las palabras vymacrika y vimanas, lo cual indica que los hindúes obtenían sus conocimientos de navegación aérea de los habitantes subterráneos de la Atlántida, que debieron visitarlos y enseñárselos en los tiempos antiguos.

De Brasil, donde se originó la teoría del origen subterráneo de los platillos voladores, se difundió a los Estados Unidos, donde Ray Palmer, editor de la revista Flyíng Saucers, se convirtió en su propagador entusiasta. Abandonó su anterior creencia del origen interplanetario por la de que provienen del interior hueco de la tierra. En la edición de diciembre de 1959, escribió lo siguiente:

"En esta edición, presentamos los resultados de años de investigación, donde adelantamos la posibilidad de que los platillos voladores no sólo vengan de nuestro planeta —y no del espacio— sino que hay una tremenda cantidad de evidencia que muestra la existencia de un lugar desconocido de dimensiones vastas, hasta ahora sin explorar, de donde probablemente vienen y se originan los platillos voladores."

Al referirse a las afirmaciones de algunos de los "contactados" por los platillos voladores de que subieron a uno y viajaron a Marte y otros planetas, Palmer dice: "Hemos leído todos los relatos de tales viajes y, en ninguna parte, pudimos hallar evidencia concreta de que se atravesó el espacio. En todos los casos, las personas pudieron estar en la 'tierra desconocida', descubierta por el Almirante Byrd, sin saber la diferencia. Siempre que de veras haya habido un viaje en platillo volador, los pilotos pudieron simular un viaje espacial y llevar a los pasajeros a la 'misteriosa tierra más allá de los polos', como la llama el Almirante Byrd".

En el artículo "Saucers From Earth: A Challenge to Secrecy" de la edición de diciembre de 1959 en Flying Saucers, Palmer escribe: "La revista ha exhibido una gran cantidad de evidencia que los editores consideran irrefutable, para probar que los platillos voladores provienen del planeta tierra y que los gobiernos de más de una nación lo saben, que se realiza un esfuerzo conjunto para aprender más al respecto y para explorar la tierra de donde provienen; que los hechos que ya se conocen son de tanta importancia como para ser el secreto supremo del mundo; que el peligro es tanto, que ofrecerle pruebas a la población implica provocar pánico general; que el conocimiento público causaría una exigencia publica de acción, lo cual destruiría gobiernos incapaces —y no deseosos— de actuar; que la na- turaleza inherente de los platillos voladores y su área de origen (el hueco en el interior de la tierra, al cual se llega a través de las aberturas polares. El autor) destruiría el statu quo político y económico".

Palmer se opone a la teoría de que los platillos voladores fueron construidos por algún gobierno existente con las siguientes palabras: "Los platillos voladores han existido con la humanidad por siglos o, tal vez, miles de años". De su antigüedad, dice: "Descarta a los gobiernos contemporáneos de la tierra como originadores del misterioso fenómeno". Luego de refutar esa teoría, Palmer ataca la del origen interplanetario, cuyo principal defensor es el experto estadounidense en platillos voladores, Keyhoe, y también algunos "contactados" que sostienen que algunos platillos voladores provienen de Marte y otros de Venus, etcétera.

Luego de demostrar que los platillos voladores no provienen de una nación existente ni de otro planeta, Palmer, la mayor autoridad de los Estados Unidos sobre platillos voladores, concluye —en concordancia con el comandante Strauss y Huguenin— que provienen del interior hueco de la tierra y salen por las aberturas polares. Escribe lo siguiente: "En la opinión de los editores de Flying Saucers, el origen polar de los platillos voladores sólo podrá ser refutado con hechos. Cualquier negación debe acompañarse de pruebas concretas. La revista sugiere que no se puede procurar tales pruebas. Flying Saucers cree que todos los grupos de trabajo sobre platillos voladores deben estudiar el tema desde el planteo de la tierra hueca, agrupar la evidencia disponible de los últimos dos siglos y buscar con dedicación evidencia en contra. Ya hemos deducido el origen más lógico —en el que hemos insistido debía existir, por los incontables obstáculos para creer en el origen interestelar, que exige factores que superan la capacidad de la imaginación— ahora, debemos probarlo o refutarlo de alguna manera.

¿Por qué? Porque si el interior de la Tierra está poblado por una raza de elevada capacidad científica, debemos hacer contacto provechoso con ella; y si son poderosos en su ciencia, que incluye la de la guerra, no debemos enemistarnos con ellos; y si la intención de nuestros gobiernos es considerar el interior de la Tierra como 'territorio virgen', comparable con el de los indígenas americanos cuando llegaron los colonizadores europeos para quitárselo a sus verdaderos dueños, el pueblo tiene derecho a conocer esa intención y a expresar sus deseos en la materia.

El platillo volador es el hecho más importante de la historia. Las preguntas planteadas en este artículo deben hallar respuesta. El Almirante Byrd descubrió una tierra misteriosa, 'el centro del gran desconocido', y la revelación más importante de todas las épocas. Lo sabemos por las palabras de un hombre de integridad irreprochable y mente brillante.

"¡Dejad que aquellos que desean llamarlo mentiroso den un paso hacia adelante para probarlo! Los platillos voladores vienen de la Tierra", es el párrafo final del maravilloso artículo de Ray Palmer.

La última frase creó sensación. Las agencias gubernamentales tuvieron que confiscar la revista y detener su distribución, para que no llegara a los 5000 suscriptores. ¿Por qué? Resulta obvio que fue porque el gobierno estaba convencido de que aquel vasto territorio desconocido, más grande que toda la superficie terrestre, existe, y deseaban mantenerlo en secreto, para que ninguna otra nación se enterara o llegara allí antes para apropiárselo. Era importante que los rusos no se enteraran; por eso, se decidió suprimir la edición de diciembre de 1959 de Flying Saucers. Se sacó de circulación en forma misteriosa. Es evidente que la información que contenía con respecto a que los platillos voladores provienen del interior hueco de la Tierra y salen por las aberturas polares, como las noticias sobre los vuelos del Almirante Byrd más allá de los polos al nuevo territorio desconocido, eran considerados temas peligrosos para el conocimiento público y, por ende, suprimidos secretamente por las autoridades gubernamentales.

Otra autoridad estadounidense sobre platillos voladores es Gray Barker. Un mes después de que Palmer publicó el sensacional artículo que expresaba su creencia en que los platillos voladores no provienen del espacio exterior sino del interior de la tierra, Barker escribió lo siguiente en The Saucerian Bulletin del 15 de enero de 1960: "En la edición de diciembre de 1959 de Flyíng Saucers, Ray Palmer reveló sus descubrimientos. La teoría fue desarrollada muchos años antes en un libro titulado A Joumey to the Earth's interior or Have the Poles Really Been Discovered? Este libro está agotado y es muy raro. Antes de que los platillos voladores fueran de conocimiento público, muchos estudiosos de lo oculto creían que vivía gente dentro de la tierra, que emergía y reingresaba a través de aberturas secretas en los Polos Norte y Sur.

Palmer presentó sólo la primera parte de su evidencia en la edición de diciembre. Consistía en una revisión de notas radiales y periodísticas del vuelo al Polo Norte del Almirante Richard E. Byrd en 1947.

En febrero de ese año, Byrd despegó de una base ártica y se dirigió hacia el Polo Norte. Voló continuamente hacia el norte, más allá del polo, y se sorprendió al descubrir tierras y lagos sin hielo, montañas cubiertas de árboles e inclusive, ¡un animal monstruoso que se movía en la maleza debajo de él! El avión voló casi 2.740 kilómetros sobre territorio de montañas, árboles, lagos y ríos. Después de estos kilómetros, se vio obligado a retornar por la limitación de combustible. Volvió por la misma ruta hasta llegar a la base ártica. No se pensó mucho sobre ese vuelo poco común en ese momento.

Luego, Palmer instruye al lector para que mire el globo terráqueo. De acuerdo a la ruta de vuelo de Byrd, él tendría que haber visto solamente el océano cubierto de hielo o parcialmente abierto. Sin embargo, Byrd vio árboles. De acuerdo al mapa, no hay una tierra semejante allí.

A continuación, Palmer habla sobre discrepancias geográficas similares en el Polo Sur y llega a una increíble conclusión: "LA TIERRA NO ES UNA ESFERA, SINO COMO UNA ROSCA, aunque tal vez no tan chata. Hay una inmensa abertura en cada polo, tan grande, que cuando se viaja 'más allá' del polo, se pasa el borde del agujero central de 'la rosca'. Si un hombre viajara lo suficientemente lejos, entraría por ese agujero y saldría por el del otro polo". Palmer continúa y sugiere que vive gente en el interior de la tierra, la que emerge de los polos en platillos voladores. Promete presentar más adelante los restos de las pruebas. Pero en este número de la revista las opiniones vertidas son muy llamativas con respecto a los siguientes puntos:

"(1) Las medidas de las áreas en los Polos Norte y Sur son mayores que el espacio que un mapa o globo terráqueo permiten mostrar. Esto nos lleva a la conclusión de que tales áreas se extienden hacia adentro de 'la rosca'.

"(2) Algunos animales, en especial el toro almizcleño, emigra al norte desde el Círculo Ártico en el invierno. Al norte del paralelo 80, se encuentran zorros camino al norte, que parecen bien alimentados en un área donde no hay alimentos disponibles. (Van hacia el norte porque es más cálido y hay vida animal y vegetal cuando se traspasa la abertura polar. El autor.).

"(3) Los exploradores árticos concuerdan en que el clima se hace cada vez más cálido camino al norte (a una distancia lo suficientemente cercana al Polo Norte).

"(4) En el Ártico, troncos de coniferas flotan a lo largo de la costa, provenientes del norte. Las mariposas y las abejas se hallan en el lejano norte, pero nunca cientos de millas más al sur.

"(5) Restos de mamutes, en perfecto estado de conservación aparecieron en Siberia, con escaso alimento de la región subártica en el estómago. El animal no pudo subsistir con esa clase de alimento: debió venir de la 'tierra más allá de los polos', postula Palmer.

"(6) Los problemas con los satélites enviados a zonas que cubren el Polo Sur confirman la teoría de que las tierras no han sido medidas con precisión o que 'alguien' los obstaculiza."

Con respecto al último punto, es interesante tomar en cuenta que hace un tiempo los periódicos estadounidenses, publicaron un informe sobre el descubrimiento de un misterioso satélite artificial, que daba vueltas alrededor de la tierra en la órbita que pasaba directamente por los dos polos. Ninguna nación conocida lo había enviado.

¿Habrá surgido de uno de los polos y siguió rotando alrededor de su punto de origen?

Gray Barker está de acuerdo con Palmer en que los platillos voladores provienen del interior de la tierra. En la nota citada, pregunta: "¿Qué ocurriría si hubiera una raza desconocida en alguna parte no explorada de la tierra, que fuera responsable de los platillos voladores? El artículo de Palmer me hizo pensar en esa dirección una vez más. LA EXPLICACIÓN DEL INTERIOR DE LA TIERRA CONCORDARÍA CON LA MAYORÍA, SI NO TODAS, LAS FACETAS DEL CUADRO DE LOS PLATILLOS VOLADORES.

"Varias escuelas de ocultismo enseñan que las aberturas polares dan entrada a las ciudades de Agharta, el Mundo Subterráneo, tales como Shamballah (la capital) y otras. Aceptemos por un momento que hace miles de años que existe un pueblo semejante en el interior de la tierra. Tal vez es anterior al hombre, o tal vez dio origen al hombre del exterior. Quizá siempre lo han vigilado y, en ocasiones, asistido con tecnología, dando lugar a lo que hoy denominamos leyendas'. Tal vez construyeron la gran pirámide o son responsables de algunos de los 'milagros' registrados en las historias religiosas y seculares. A lo mejor, no quisieron brindarle el conocimiento de su existencia o los secretos de su tecnología hasta que el hombre, su protegido, no se mostrara moralmente merecedor de ellos.

"Sin embargo, cuando el hombre inventó la bomba atómica, la gente de la Tierra interior se preocupó mucho. Tal vez temieron que la contaminación de la atmósfera los alcanzara o que el hombre hiciera estallar todo el mundo. Detener o controlar la tendencia destructiva del hombre sería un problema delicado a menos que salieran a informarles sobre su existencia. Decidieron que se verían forzados a hacerlo en algún momento e iniciaron un proceso lento de adoctrinamiento de una filosofía pacifista (la mayoría de la 'gente espacial' contactada habló con fuerza en contra de la bomba atómica)."

En el libro They Knew Too Much About Flying Saucers, Barker habla del "misterio antártico" o la cantidad inusual de platillos voladores que se han visto ascender y descender en la región del Polo Sur, que apoya la teoría de una abertura polar por donde estos platillos salen y entran al interior de la tierra. También menciona un investigador australiano y otro neozelandés, llamados Bender y Jarrold, que creían que los platillos voladores se originan y tienen su base en el área antártica. Trataban de rastrear la huella de los platillos, cuando de repente "tres hombres de negro" detuvieron sus experimentos. Eran agentes gubernamentales quienes parecían querer impedir las investigaciones. Lo mismo que ocurrió con el vuelo de 3.700 kilómetros del Almirante Byrd al nuevo territorio más allá del Polo Sur, dentro de la abertura que conduce al interior de la tierra, y no aparece en ningún mapa: la información fue censurada en la prensa.

Theodore Fitch es otro escritor estadounidense que cree que los platillos voladores provienen del interior de la tierra. En su libro, Our Paradise Inside the Earth, escribe: "Autores de literatura sobre los platillos voladores creen que éstos vienen de otros planetas, pero ¿cómo puede ser esto? Están demasiado lejos, aun viajando a velocidades increíbles, llevaría una vida entera realizar semejante viaje (en especial desde planetas de otros sistemas solares)".

Fitch sostiene, al igual que Palmer, que los "hombres del espacio" que vinieron a nosotros en platillos voladores, que posan como visitantes de otros planetas, en realidad son miembros de una civilización avanzada en el interior hueco de la tierra, que tienen razones importantes para mantener en secreto su verdadero lugar de origen. Por eso incentivan la creencia falsa de que provienen de otros planetas. Sobre este tema, Fitch escribe: "Dicen que vienen de otros planetas, pero lo dudamos". Él considera que es una mentira sin malicia, para impedir que gobiernos militaristas se enteren de que en el lado opuesto de la corteza terrestre —al cual se accede a través de las aberturas polares— existe una civilización avanzada, cuyos logros científicos superan en mucho los nuestros. De esta manera, se protegen de molestias o una posible guerra entre las razas subterránea y la de la superficie.

Fitch concuerda con Palmer en que los platillos voladores no son "naves espaciales", como dice Adamski, ni sus pilotos son "hombres espaciales". Son vehículos para viajes atmosféricos, que provienen del interior hueco de la tierra, donde vuelan y conectan diversas zonas del mundo cóncavo, subterráneo, con las demás. En cuanto a los pequeños hombres marrones, vistos en los platillos voladores, Fitch cree que pertenecen a la misma raza subterránea de la que descendieron los esquimales. Fitch está de acuerdo con William Reed y Marshall B. Gardner en que los ancestros de los esquimales vinieron del interior de la tierra a través de las aberturas polares. Fitch describe a estos hombrecillos marrones, como los pilotos de los platillos voladores, que sirven a una raza superior (de Atlántida), constructora de las naves que ellos pilotean:

"Aunque son más pequeños que nosotros, son más fuertes. Al dar la mano, su apretón es más poderoso. Uno de ellos puede superar la potencia de cualquier hombre fuerte. La estructura corporal es perfecta. Tanto los hombres como las mujeres se visten con prolijidad. No son hermosos, pero tienen un aspecto agradable. Ninguno parece tener más de treinta años. Dicen que no esperan morir nunca. Requeriría un libro entero relatar las conversaciones mantenidas con los hombres y las mujeres de los platillos. Al hablar, son rápidos, agudos y directos. Parecen muy, muy inteligentes. Hablan con franqueza y contestan todas las preguntas, pero mienten sobre las cosas que no desean que sepamos (se niegan a revelar su verdadero origen subterráneo y fingen venir de otros planetas, como Marte y Venus).

"Algunos comentarios o afirmaciones breves de las pequeñas personas que viven en el interior de la tierra se comentan aquí. Se jactan de su mentalidad y conocimiento superiores y de superarnos en habilidad creativa. Dicen que están muy adelantados con respecto a nosotros en cuanto a inventos nuevos. Por ejemplo, sostienen que sus platillos voladores utilizan 'energía libre', es decir energía electromagnética del espacio, que es gratis a diferencia del combustible que nosotros utilizamos para nuestras aeronaves. Sostienen que obtienen esta energía mediante la explosión de determinados átomos por la acción de la energía electromagnética del espacio, mientras están en vuelo.

"Dicen que están miles de años más adelantados que nosotros en todas las artes, como la pintura, la escultura y el diseño arquitectónico. También lo están en el manejo de los negocios y sus hogares y en las técnicas agrícolas; afirman que sus campos y paisajes, parques, jardines, huertos y granjas sobrepasan los nuestros. Afirman que tienen conocimientos superiores también sobre nutrición y dieta. Dicen que viven con lujo, pero sin distinción de clases ni pobreza. No tienen necesidad de tener una fuerza policíaca. Conocen todos los idiomas de la tierra."

La descripción de Fitch de esta civilización superior en el interior hueco de la tierra nos recuerda a la Utopía subterránea de Bulwer Lytton, descrito en su libro, The Corning Race. Lytton fue un rosacruz, y es probable que tuviera acceso a información oculta a través de su hermandad. Describió una raza superior dentro de la tierra, que vivía en un estado de abundancia y satisfacción universales, libres de la codicia, la pobreza y la guerra.

Fitch continúa describiendo a los visitantes como un pueblo que vive en un sistema económico por el cual poseen todo en común, sin engrandecimiento ni acumulación; sin distinciones de clase entre ricos y pobres, capitalista o trabajador. También tienen un sistema equitativo de distribución, libre de explotación y usura. No hay pobreza entre ellos ya que todos tienen una base de absoluta igualdad por medio del sistema de posesión común. No tienen propiedad privada y trabajan y cooperan para el bienestar mutuo.

Fitch escribe: "Dicen conocer los secretos de todos los gobiernos. Tener una inteligencia superior a la nuestra y mayor autoridad, que tendría que ejercer sobre nosotros. Aseguran ser expertos en telepatía y provenir de una raza prediluviana (de Lemuriay Atlántida). Desconocen a Jesús y dicen que la Biblia ha sido mal traducida, mal interpretada y mal hecha. Dicen ser, a diferencia de nosotros, una raza que no ha caído. Consideran que tendríamos que tener un gobierno universal y librarnos de arsenales atómicos y convencionales.

"También dicen que todos sus esfuerzos son en pro de la paz; que debemos la paz a los esfuerzos que realizan ellos por nuestro bienestar; que nos han salvado de arrojarnos a una guerra nuclear suicida; y que debemos mirar en su dirección en busca de guía.

"Se han tomado fotografías de las pequeñas personas marrones de los platillos, y sus palabras están grabadas en cinta. Algunos estadounidenses hicieron viajes largos y cortos tanto en platillos voladores grandes como chicos."

Lo anterior demuestra que los platillos voladores son vehículos atmosféricos, creados por una raza superior que habita el interior hueco de la tierra, y no naves espaciales que vinieron de otros planetas como es creencia común sin una partícula de evidencia. Tenemos pruebas concretas de que esto no es posible.

Puesto que las visitas en masa de los platillos voladores ocurrieron después de la explosión de la primera bomba atómica en Hiroshima, algunos autores suponen que la irrupción de la explosión atrajo la atención de los habitantes de otros planetas o sistemas solares, que enviaron platillos voladores para impedir una catástrofe que pudiera poner en peligro a todo el universo, inclusive a ellos. Por ello, se afirma que las visitas en masa ocurrieron después del desastre de Hiroshima, mientras que antes sólo aparecían en forma esporádica y nunca en cantidades tan grandes.

Esta es una idea sin sentido por varias razones. Primero, aunque se presuma que los platillos voladores vinieran de otros planetas y sistemas solares, éstos están a años luz de distancia. Esto implica que debería haber pasado el doble de tiempo para que la repercusión les llegara y ellos viajaran hasta aquí (siempre y cuando puedan viajar a la velocidad de la luz). ¿Cómo pudieron platillos voladores de diferentes planetas y sistemas solares llegar aquí aproximadamente al mismo tiempo después de la explosión en Hiroshima? Esto por sí solo descarta la teoría del origen interplanetario de los platillos voladores.

Segundo, si se parte de una teoría que sostiene que vinieron por autodefensa, porque la primera explosión atómica podría haber llevado a una liberación mayor de energía más adelante, cuyos efectos peligrosos pudieran envenenar nuestra atmósfera, resulta más razonable creer que los habitantes subterráneos, cuyo oxígeno llega desde el exterior, a través de las aberturas polares, serían los más temerosos de una calamidad semejante; y que ellos enviarían sus flotas de platillos voladores para trabar amistad con nosotros, ganar nuestro respeto y, luego aconsejarnos a desistir de explosiones atómicas futuras y la fabricación de bombas atómicas. Algunos habitantes de otros sistemas solares a muchos años luz de distancia no tendrían razón para estar preocupados por el envenenamiento de nuestra atmósfera o aun por la posible explosión de la tierra y su transformación en meteoros. Si viajaron tan lejos para impedir más explosiones nucleares o la producción de más bombas destructivas, su viaje fue en vano. Además, puesto que los platillos voladores, después de 1945, vinieron en grandes cantidades y con propósitos de observación, los emisarios de otros sistemas solares podrán lograr sus objetivos con el envío de una sola unidad, sin necesidad de mandar una flota. Tendrían menos razón de estar preocupados con un planeta caprichoso a años luz de distancia, que los habitantes que viven en el interior y deben sufrir de la contaminación radioactiva del aire que reciben del exterior.

El propósito de venir era impedir la contaminación radioactiva de la atmósfera y la destrucción de la raza humana por medio de la guerra nuclear (tal vez impidieron una guerra que pudo ocurrir si no hubieran venido a ayudar). Esto podía lograrse con hacerles saber a los jefes de nuestros gobiernos de la existencia de una raza con poderes científicos mucho más avanzados que los nuestros, para ganar su respeto y la obediencia a sus indicaciones de desistir de seguir jugando con fuego atómico. Esto explica por qué llegaron en formación de flota: para atraer la atención pública; aparecían cerca de aeropuertos militares para convencer a la Fuerza aérea de su existencia, pues creían que los informes oficiales tendrían más peso. Una vez que fuera reconocida su existencia, esperaban convencer al gobierno de los Estados Unidos, y por su medio, a todos los gobiernos, de desistir de la experimentación atómica y la producción de bombas nucleares.

Su plan de salvar a la humanidad —y a sí mismos— fracasó. A pesar de toda la evidencia innegable de su existencia en poder de las Fuerzas armadas de los Estados Unidos, en vez de reconocer y admitir tal existencia, como raza superior que venía para instruirnos, ayudarnos e impedir que cometiéramos suicidio nuclear, los líderes del gobierno se negaron a creer en su realidad. Y por supuesto, como se duda de su existencia, no se realizó ningún esfuerzo por cooperar con su plan de evitar una catástrofe mundial y la destrucción por radiación de la raza humana (en curso en la actualidad, en la forma de residuos radioactivos que han alcanzado un nivel peligroso en el hemisferio norte, de acuerdo a las mediciones recientes de un científico italiano en Roma).

En lugar de respetar a estos seres superiores que poseían un desarrollo científico mucho mayor que el nuestro, como lo demuestra la superioridad de su aeronave (platillos voladores), en vez de recibirlos de manera amistosa, cuando uno de esos platillos se acercaba a un campo militar de los Estados Unidos se enviaban aviones a perseguirlos con las instrucciones de dispararles para que cayeran y así poder descubrir el secreto de la construcción de las naves y fuente de poder. En el famoso incidente del "Capitán Mandell", él persiguió a un platillo volador que apareció cerca de un aeropuerto militar mientras subía cada vez más, hasta que su avión explotó en forma misteriosa.

Desilusionados con sus esfuerzos de establecer contacto amistoso con la humanidad de la superficie, los jefes de las flotas de platillos voladores que aparecieron en nuestro cielo después de 1945 —y continuaron llegando en grandes cantidades hasta unos años después— dejaron de enviar tantas naves como cuando tenían esperanzas de ser nuestros amigos y convencernos de desistir de más experimentación y explosiones atómicas y de fabricar bombas. La cantidad de platillos voladores que quedaron en nuestra atmósfera fueron pocos, como hoy en día. Es probable que los pocos que permanecen aquí lo hagan con el fin de tomar medidas de los residuos radioactivos y la contaminación atmosférica, que luego comunican a los científicos de su base subterránea.

Existen muchos otros argumentos en contra de la hipótesis interplanetaria del origen de los platillos voladores. Esta teoría no explica cómo, en condiciones geológicas, químicas, atmosféricas, gravitacionales, climáticas y geográficas completamente diferentes, planetas a millones o miles de miles de millones de kilómetros de distancia, pertenecientes a otros sistemas solares, podrían haberse desarrollado seres humanos tan iguales a nosotros en estructura, apariencia, vestimenta, costumbres, lenguaje, acento e ideas, como los "venusianos", quienes Adamski sostiene que conoció en una "nave principal", o "nave espacial", que visitó.

El hecho de que esta gente no sólo se parece a nosotros, sino que tiene la misma estatura y hasta hablan con un acento (en muchos casos, un acento alemán), parece extraño si vienen de otro planeta. Parece mucho más probable que hayan venido originalmente de la superficie de la tierra, logrado acceso al mundo subterráneo y estén empleados como pilotos, por autoridades subterráneas que los enviaron a nosotros.

Si vinieran de otros planetas o sistemas solares, sería improbable que se parecieran y hablaran en forma tan parecida a nosotros. La mayoría de los escritores de ciencia ficción imaginan a los habitantes de otros planetas como muy diferentes en su estructura. H. G. Wells, en Warofthe Worlds, imaginó a los marcianos como monstruos mecánicos. Sería una extraña coincidencia que otros planetas desarrollaran formas de vida tan idénticas a las nuestras, como son los pilotos de los platillos voladores, según aquellos que los conocieron. En cuanto a los "pequeños hombres" hallados en los platillos voladores, es probable que sean enanos subterráneos, empleados por la raza dominante, que los crió como pilotos.

Si las personas vistas en los platillos voladores fueran miembros de nuestra propia raza (en especial alemanes, ya que tantos pueden hablar alemán, lo cual sería extraño si vinieran de otro sistema solar o planeta), empleados como pilotos, es probable que sus comandantes les hubieran indicado no revelar el secreto del origen de los platillos voladores, porque el área de tierra del Nuevo Mundo en el interior hueco de la tierra es mayor que el de la superficie, donde tenemos más terreno cubierto por océanos. Si los gobiernos militaristas se enteraran de esto, se apresurarían a enviar sus aeronaves por las aberturas polares para reclamarlo como propio, así como los gobiernos de Europa hicieron con América en cuanto Colón descubrió el nuevo continente.

Si determinados gobiernos ambiciosos de la superficie buscaran apropiarse este nuevo territorio de clima ideal por la fuerza, si enviaran expediciones equipadas con armas nucleares, la población subterránea (superior a nosotros) se vería obligada a defenderse por medio de sus "rayos de la muerte". Son de una fuerza mucho más poderosa que la energía atómica, capaz de producir la desintegración y desmaterialización atómica de los invasores y sus armas. Preferirían evitar una catástrofe semejante dado que son pacifistas y detestan la guerra.

Por esta razón, ellos deseaban mantener en secreto la existencia del mundo subterráneo. Quisieron evitar que invasores del exterior molestaran a sus habitantes. Esta es la causa de que los pilotos de los platillos voladores estuvieran instruidos para simular que venían de otros planetas y que eran "hombres espaciales". En el caso de ser contactados, podrían mantener el secreto de que provenían del interior de la tierra. A Adamski y otros que afirmaron tener contacto con ellos, los engañó la idea falsa de que los viajantes de los platillos voladores venían de otros planetas.

Si los principales gobiernos se olvidaran de la carrera espacial y enviaran ejércitos armados de rompehielos, dirigibles y aeronaves, para penetrar lo más lejos posible en las aberturas polares, en poco tiempo se establecería contacto entre la raza superior dentro de la tierra y la menos avanzada del exterior, trabada en un barbarismo mecanizado, siempre empeñada en la guerra. Sin embargo, los gobiernos militaristas no merecen establecer contacto con seres humanos semejantes, superiores, que probablemente utilizarían sus radiaciones poderosas, capaces de la desmaterialización, para impedir la invasión de visitantes no deseados y peligrosos. Ya que vinieron de la Atlántida, que tenía una civilización mucho más avanzada que la nuestra hace más de 11.500 años —y durante muchos miles de años antes— esta raza antigua tiene un desarrollo científico tanto más avanzado con respecto al nuestro, cuanto el nuestro lo es con el de los hotentotes.

En comparación con el pueblo superior subterráneo, los habitantes de la superficie son bárbaros, y su "civilización" orgullosa es un estado de barbarismo mecanizado. Hasta que no aprendan a dejar la guerra a un lado para siempre; hasta que no destruyan y entierren todas las armas nucleares, y establezcan un gobierno mundial, una corte mundial y una fuerza policial mundial; hasta que no reorganicen su sistema económico y financiero sobre la base de la igualdad y la justicia, no serán merecedores de contactar a los habitantes del mundo subterráneo, con un nivel científico e intelectual y un desarrollo moral muy superiores a los de los habitantes de la superficie.

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Capítulo VIII
DESCRIPCIÓN DE UNA EXPEDICIÓN AEREA TEÓRICA
A LA ABERTURA POLAR QUE CONDUCE
AL INTERIOR HUECO DE LA TIERRA

Marshall B. Gardner termina su libro con la descripción de una expedición teórica cuando se acerca a la abertura polar, entra y llega al paraíso tropical en el interior hueco de la tierra. El objetivo era alentar a algún gobierno a llevar a cabo una expedición así. El Almirante Byrd fue el primero en hacerlo, pero no llegó lo suficientemente lejos para alcanzar el Mundo Subterráneo. Sólo llegó a la periferia.

El 15 de septiembre de 1959, un rompehielo atómico soviético zarpó, supuestamente con el propósito de alcanzar el Polo Norte, a través del hielo. "¿Qué mejor manera de viajar puede haber para llegar a esa 'tierra desconocida' más allá del polo, que se extiende miles y miles de kilómetros?", pregunta Ray Palmer. Agrega: "Aquí, tenemos una nave que puede recorrer 64.500 kilómetros. Puede ir a cualquier lado sin peligro de quedarse estancada por falta de combustible. Está adecuada a la perfección para pasar la barrera de hielo del océano congelado que siempre ha sido la 'pared' entre el mundo conocido y aquel desconocido, que el Almirante Byrd probó, sin lugar a duda, que existía. Una vez que se pasara el océano de hielo y se llegara a un océano templado, la nave es apta para explorar el corazón de esa área desconocida, siempre que haya agua. Podría ser que los rusos no estén enterados del descubrimiento del Almirante Byrd, y que el rompehielo no vaya 'más allá' del polo".

El 13 de enero de 1956, el Almirante Byrd comandó una expedición aérea de la Armada de los Estados Unidos en un vuelo de 4.350 kilómetros de la base de McMurdo Sound, 645 kilómetros al oeste de la abertura del Polo Sur, y penetró 3.700 kilómetros más allá del Polo en la Abertura Polar Sur, que conduce al interior hueco de la tierra. Esta fue la primera vez en la historia que los miembros de la humanidad, habitantes de la superficie de la tierra, penetraban tanto en el interior de la misma. Si la expedición hubiera seguido unos miles de kilómetros más, habría llegado a la gran civilización que existe dentro de la tierra, que ha enviado platillos voladores aquí. Es una civilización miles de años más adelantada que la nuestra en logros científicos, perfección moral y organización social, económica y política. Hace miles de años estableció un estado de paz permanente con un gobierno mundial y abolió el mal de la guerra. Mientras la civilización en la superficie estaba en constante regresión como resultado de guerras interminables, los habitantes del interior de la tierra —libres de ese mal— hacían continuos progresos científicos, como resulta evidente a través de la superioridad científica demostrada en el arte de la navegación aérea: sus platillos voladores. Contactar una raza tan evolucionada seria un gran privilegio y uno de los más grandes descubrimientos de la historia de la humanidad. Dependerá de que algún aviador valiente o una expedición aérea lo realicen; será mucho más trascendente que el descubrimiento de América por Colón.

Describiremos ahora un viaje teórico a través de la abertura polar del sur hasta el Nuevo Mundo que se encuentra más allá. El mejor vehículo aéreo para este propósito sería un dirigible (zepelín), que tiene muchas ventajas con respecto al aeroplano. Si llegara a quedarse sin combustible en este largo viaje, podría pedir ayuda por radio sin riesgo de estrellarse. La primera parada sería Tierra del Fuego en el extremo de América del Sur, cerca de la Antártida. Allí, se reabastecería de combustible. Luego, la expedición viajaría en línea recta hacia el sur y después de pasar los 90 grados de latitud sur, procedería en la misma dirección, sin importar las excentricidades de la brújula. A su tiempo dejaría atrás el hielo y entraría en un territorio de flora y fauna, como hizo el Almirante Byrd cuando viajó 2.300 kilómetros más allá del Polo Norte. La expedición podría fotografiar la vida animal y vegetal si volara lo suficientemente bajo.

A medida que la expedición avanzara en la abertura polar, después de la caída del sol, se observaría un brillo en el cielo, como un anillo que cubre el horizonte visible, formado por la aurora que aparece como haces de luz en diseños fantásticos. Estas luces resultan del reflejo del sol central en el estrato superior de la atmósfera, iluminado en un área inmensa por rayos divergentes. A medida que la expedición avanzara, las imágenes de la aurora se volverían más y más brillantes.

A medida que la expedición avanzara más y más en la abertura, cada día, el sol parecería estar más cerca del horizonte y nacer más abajo que antes en el cielo. Nace más tarde y se pone más tarde. Esto se debe a que los rayos se ven interrumpidos por el borde de la abertura polar a medida que la expedición se interna en ella. Por último, ocurre algo extraño. Hay luz de día cuando debería ser de noche. Pero, es una luz diferente a la que estamos acostumbrados a ver en la superficie de la tierra: el sol es más oscuro y rojizo, pues ya no es el sol que conocemos —el del exterior— sino un sol del interior, que nunca se pone y que brilla en forma continua, lo cual produce luz perpetua. Mientras tanto, la temperatura se vuelve más cálida, hasta que el clima se torna tropical, un clima de verano perpetuo, sin cambios de estación.

Con el avance de la expedición, se notaría que el sol visible ya no se movería, sino que estaría fijo en el cielo. Por último, la expedición vería nuevas y extrañas formas de vida animal y plantas tropicales, inclusive especies prehistóricas, extinguidas en la superficie. Hablamos de un verdadero paraíso para el zoólogo o botánico. Finalmente, la expedición pasaría la abertura polar y llegaría al hueco interior de la tierra: su atmósfera interior, el hogar de los platillos voladores. Con el tiempo, la expedición comenzaría a ver señales de civilización y las ciudades subterráneas de los antiguos habitantes de Atlántida y Lemuria, que colonizaron este mundo hace miles de años, los creadores de los platillos voladores. Los miembros de la expedición aterrizarían y harían contacto con esta gente altamente civilizada, de quienes tendrían mucho que aprender —de gran valor para la raza humana—. Es probable que el mensaje que les transmitan esté relacionado con la salvación de la humanidad de la aniquilación nuclear. Tal vez esta gente tenga la esperanza de impedir la Tercera Guerra Mundial en el futuro cercano, o quizás esté preocupada por salvar los restos de la raza humana en el caso de que la humanidad sea exterminada y de establecerla en su Mundo Subterráneo, para que la destrucción no sea total. Es probable que este pueblo sienta gran simpatía por nosotros, porque su civilización también fue destruida por una guerra nuclear, seguida de un diluvio, del cual se salvaron a tiempo al encontrar refugio en el Mundo Subterráneo. Ya que prevén el mismo peligro para nosotros, es probable que quieran salvarnos de la misma manera que lo hicieron ellos cuando murieron sus coetáneos.

Por lo tanto, los miembros de esta expedición tal vez lleven a cabo la misión más importante posible para la raza humana y, en el futuro, tal vez se les admire no sólo como los exploradores más importantes de la historia, sino como verdaderos salvadores de la era nuclear.

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Capítulo IX
AGHARTA, EL MUNDO SUBTERRÁNEO

La palabra Agharta es de origen budista. Se refiere al Mundo o Imperio Subterráneo, en cuya existencia creen todos los budistas verdaderos. Ellos también creen que este Mundo Subterráneo tiene millones de habitantes y muchas ciudades, todas bajo el dominio supremo de la capital del mundo subterráneo, Shamballah. Allí vive el Gobernador Supremo del Imperio, conocido en el oriente como el Rey del Mundo. Se cree que él dio las órdenes al Dalai Lama del Tíbet, que fue su representante terrestre. Transmitió su mensaje por medio de determinados túneles secretos que conectaban el mundo subterráneo con el Tíbet. Hay agujeros semejantes en Brasil. Brasil en el oeste, y Tíbet en el este, parecen ser las dos partes del mundo donde se accede con mayor facilidad al contacto entre el Mundo Subterráneo y el mundo de la superficie, debido a la existencia de estos túneles.

El famoso artista, filósofo y explorador ruso, Nicholas Roerich, quien viajó mucho en el Lejano Oriente, sostenía que Lhasa, la capital del Tíbet, estaba conectada por un túnel con la ciudad de Shamballah, capital del imperio subterráneo de Agharta. La entrada al túnel estaba vigilada por lamas, que el Dalai Lama había hecho jurar que mantendrían en secreto su paradero ante los extraños. Se creía que había un túnel similar que conectaba las habitaciones secretas en la base de la pirámide de Gizeh con el Mundo Subterráneo, por el cual los faraones establecían contacto con los dioses o "superhombres" del mundo subterráneo.

Las diferentes estatuas gigantes de los primeros dioses y reyes egipcios, como las de Buda, hallados en todo Oriente, representan los "superhombres" subterráneos que vinieron a la superficie para ayudar a la raza humana. Por lo general no tienen sexo. Eran emisarios de Agharta, el paraíso subterráneo al que todos los budistas desean llegar.

La tradición budista dice que la primera colonización de Agharta se produjo hace miles de años, cuando un hombre santo condujo bajo la tierra a una tribu que desapareció. Se supone que los gitanos provienen de Agharta, lo cual explica su deseo de moverse por la superficie de la tierra y sus permanentes traslados para recuperar el hogar perdido. Esto nos recuerda a Noé —que en realidad era de la Atlántida— que salvó un grupo merecedor antes del diluvio que sumergió a la Atlántida. Se cree que él llevó a su grupo a la alta planicie de Brasil, donde se establecieron en ciudades subterráneas, conectadas con la superficie por medio de túneles, para poder escapar del envenenamiento de los residuos radioactivos, producto de la guerra nuclear que pelearon los atlantes, la cual originó el diluvio que sumergió su continente.

Se supone que la civilización subterránea de Agharta representa la continuación de la civilización de la Atlántida que, al haber aprendido la lección de la inutilidad de la guerra, ha permanecido en paz desde entonces. Así, hicieron progresos científicos estupendos, sin las interrupciones y los inconvenientes de las guerras que sufre nuestra civilización. Aquella civilización tiene miles de años (la Atlántida se hundió hace 11.500 años), mientras que la nuestra es muy joven, sólo tiene unos siglos.

Los científicos subterráneos pueden manejar fuerzas de las que nosotros no sabemos nada, como demuestran sus platillos voladores, operados por una fuente de energía nueva y desconocida, más sutil que la energía atómica. Ossendowski sostiene que el Imperio de Agharta consiste en una red de ciudades subterráneas, conectadas entre sí por túneles, por los que pasan vehículos a tremendas velocidades, tanto debajo de la tierra como del océano.

Estos pueblos viven bajo el reinado benigno de un gobierno mundial, encabezado por el Rey del Mundo. Representan a los descendientes del continente perdido de Lemuria y la Atlántida, además de la raza original perfecta de los Hiperboreanos, la raza de los dioses. Durante varias épocas de la historia, los "superhombres" o dioses de Agharta vinieron a la superficie para enseñar a la raza humana y salvarla de las guerras, las catástrofes y la destrucción. La llegada de los platillos voladores poco después de la primera explosión atómica en Hiroshima representa otra visita semejante, pero esta vez no aparecieron entre los hombres los dioses mismos, sino emisarios.

En la épica hindú, el Ramayana, describe a Rama como un emisario de Agharta, que vino en un vehículo aéreo que probablemente era un platillo volador. Una tradición china habla de maestros divinos que vinieron en vehículos aéreos. El fundador de la dinastía Inca, Manco Capac, vino de la misma manera.

Uno de los maestros más importantes de Agharta en América fue Quetzalcoatl, el gran profeta de los mayas y aztecas y de los indígenas de América en general, tanto del norte como del sur. Sabemos que era un extraño para ellos, proveniente de otra raza (de la Atlántida), porque era de tez y cabello claros, alto y con barba, y ellos eran oscuros, pequeños y lampiños. Los indígenas de Méjico, Yucatán y Guatemala lo reverenciaron como a un salvador mucho antes que al hombre blanco. Los aztecas lo llamaron "Dios de la abundancia" y "Estrella de la mañana". El nombre Quetzalcoatl significa "Serpiente emplumada", es decir, maestro de la sabiduría (simbolizado por la serpiente), que vuela. Se le dio este nombre porque llegó en un vehículo aéreo, que parece haber sido un platillo volador. Es probable que haya venido del Mundo Subterráneo, porque luego de permanecer un tiempo con los indígenas, desapareció en forma misteriosa de igual manera como vino.

Se describe a Quetzalcoatl como "un hombre de buena apariencia y expresión seria, con una barba blanca y vestido con un ropaje largo". También se lo llamó Huemac, por su gran bondad y moderación. Enseñó a los indígenas el camino de la virtud y trató de salvarlos del vicio al darles leyes y aconsejarles resistir a la lujuria y practicar la castidad. Les enseño el pacifismo y condenó todas las formas de violencia. Instituyó una dieta vegetariana, con maíz como el alimento básico, y les enseñó a hacer ayuno y a practicar higiene corporal. Según el arqueólogo de América del Sur, Harold Wilkins, Quetzalcoatl también fue el maestro espiritual de los habitantes de Brasil. Luego de permanecer un tiempo con los indígenas y de comprobar lo poco que deseaban seguir sus enseñanzas, excepto por sus recomendaciones de plantar y alimentarse de maíz como alimento básico en lugar de la carne, Quetzalcoati partió y les dijo que algún día regresaría. Sabemos que este "visitante del Cielo" vino como se fue —en un platillo volador— porque cuando Cortés invadió Méjico, el emperador Moctezuma creyó que se trataba del anunciado retorno de Quetzalcoati. Lo creyó porque una bola de fuego giraba sobre la ciudad de Méjico, y todas las personas gritaban y aullaban y prendieron fuego al templo del dios de la Guerra: creían que esta bola de fuego era un platillo volador en el cual viajaba Quetzalcoati.

Osiris fue otro dios subterráneo. Según Donnelly, en su libro Atlantis: the Antedüiwian World, los dioses de los antiguos eran los gobernadores de la Atlántida y miembros de una raza sobrehumana que gobernaba la humana. Antes de la destrucción de su continente, que habían previsto, viajaron en platillo volador a través de la abertura polar al Mundo Subterráneo en el interior hueco de la tierra, donde aún viven.

"El imperio de Agharta", escribió Ossendowski en su libro Beasts, Men and Gods, "se extiende por túneles subterráneos a todas partes del mundo." En ese libro habla de la vasta red de túneles construida por una raza prehistórica de la más remota antigüedad, que pasa debajo de océanos y continentes, por los que viajaban vehículos veloces. El imperio del que habla Ossendowski, y del que aprendió de los lamas del Lejano Oriente durante sus viajes en Mongolia, consiste en ciudades subterráneas bajo la corteza terrestre. Debemos diferenciar éstas de las que están situadas en el centro hueco de la tierra. Por lo tanto, existen dos mundos subterráneos, uno más superficial y otro en el centro de la tierra.

Huguenin, cuyo libro sobre platillos voladores y el mundo subterráneo mencionamos antes, cree que existen muchas ciudades subterráneas en diferentes profundidades, entre la corteza terrestre y el interior hueco. Con respecto a los habitantes de estas ciudades, escribe lo siguiente:

"Esta otra humanidad tiene un alto grado de civilización, organización económica y social y progreso cultural y científico. En comparación, la de la superficie terrestre es una raza de bárbaros." En el libro, Huguenin muestra un diagrama del interior de la tierra, en el que se observan varías ciudades subterráneas en diferentes niveles de profundidad, conectadas entre sí por túneles. Las describe dentro de inmensas cavidades en la tierra. Dice que la ciudad de Shamballah, la capital del imperio subterráneo, está en el centro de la tierra, en el interior hueco, en vez de encontrarse en la corteza sólida. Escribe lo siguiente: 'Todas las cavernas subterráneas de América están habitadas por gente antigua que desapareció del mundo. Estos pueblos y las regiones subterráneas donde viven están bajo la misma autoridad suprema del Rey del Mundo. Tanto el océano Atlántico como el Pacífico, una vez fueron el hogar de los vastos continentes que luego se sumergieron; y sus habitantes hallaron refugio en el Mundo Subterráneo. Las profundas cavernas están iluminadas por una luz resplandeciente que permite el crecimiento de cereales y otros vegetales y les brinda una larga vida, libre de enfermedades. En este mundo, existe una gran población y muchas tribus".

En su libro The Corning Race, Bulwer Lytton describe una civilización mucho más avanzada que la nuestra, que existe dentro de una gran cavidad en la tierra, conectada con la superficie por un túnel. Esta cavidad inmensa era iluminada con una extraña luz que no requería de lámparas para producirla, sino que parecía resultar de la electrificación de la atmósfera. Esta luz mantenía la vida vegetal y permitía a los habitantes subterráneos cultivar sus propios alimentos. Los habitantes de Utopía que Lytton describe eran vegetarianos. Tenían aparatos que les permitían volar en vez de caminar. Estaban libres de enfermedad y tenían una organización social perfecta, en la que cada uno recibía lo que necesitaba, sin la explotación de unos por otros.

Se afirma que la corteza terrestre está llena de redes de túneles que pasan debajo del océano de un continente a otro y a las ciudades subterráneas en grandes cavidades en la tierra. Estos túneles abundan en América del Sur, en especial debajo de Brasil, que fue uno de los principales centros de la colonización de los habitantes de la Atlántida, y podemos presumir fueron quienes los construyeron. El más conocido de estos túneles es el "camino de los Incas", que se extiende por varios cientos de kilómetros al sur de Lima, Perú, y pasa debajo de Cuzco, Tiahuanaco y Tres Reos, en camino al Desierto de Atacambo. Otra rama se dirige a Arica, Chile, que fue visitada por Madame Blavatsky.

Se dice que los Incas utilizaron estos túneles para escapar de los conquistadores españoles de la Inquisición. Ejércitos enteros entraron en ellos, con llamas cargadas con oro y tesoros, cuando los primeros conquistadores llegaron. Esa entrada también explica su misteriosa desaparición en ese momento, que dejó atrás solamente la raza de los quechuas. Se cree que cuando Atahualpa, el último de los reyes Inca, fue asesinado por Pizarro, el oro que era transportado en una hilera de 11.000 llamas cargadas halló refugio en estos túneles. Pensamos que tenían una forma artificial de luz y que estaban construidos por la raza que construyó Tiahuanaco mucho antes de que el primer Inca apareciera en Perú. Dado que nunca se volvió a ver a los Incas que entraron en estos túneles para escapar de los españoles, es probable que aún vivan en ciudades subterráneas iluminadas, a las que llevan los túneles.

Estos túneles misteriosos, un enigma para los arqueólogos, existen en gran número debajo de Brasil, donde se abren a la superficie en diferentes lugares. El más famoso está en las montañas Roncador, al nordeste del Matto Grosso. Allí se dirigía el Coronel Fawcett cuando fue visto por última vez. Se afirma que la ciudad de la Atlántida que buscaba no eran las ruinas de una ciudad muerta en la superficie, sino una ciudad subterránea con habitantes vivos; y se dice que él y su hijo, Jack, aún viven allí. Esto es lo que cree el profesor de Souza, el Comandante Strauss y O. C. Huguenin.

La abertura del túnel Roncador está vigilada por los feroces indígenas chavantes que matan a cualquiera que se atreva a entrar sin ser invitado, que pueda molestar a los habitantes subterráneos, a quienes ellos respetan y reverencian. Los indios murcego también guardan el secreto de las aberturas de los túneles secretos que llevan a las ciudades subterráneas en la región de las montañas Roncador del Matto Grosso. Citaremos una carta escrita al autor por un ciudadano estadounidense que vivió muchos años en la zona y estudió la materia, llamado Cari Huni:

"La entrada a las cavernas está vigilada por los indígenas murcego, una raza de tez morena, tamaño pequeño y extraordinaria fuerza física. Su sentido del olfato está más desarrollado que el de los mejores sabuesos. Aunque aprueben a una persona y le permitan entrar en las cavernas, me temo que esa persona estaría perdida para el mundo conocido, porque guardan el secreto con mucho cuidado y tal vez no le permitan salir. (Tal vez esto le haya ocurrido al coronel Fawcett y a su hijo Jack, quienes se cree entraron en un túnel, que lleva a una ciudad subterránea en las montañas Roncador, y nunca retornaron.)

"Los indígenas murcego viven en cavernas y salen a la noche a las junglas que los rodean, pero no tienen contacto con los habitantes subterráneos. Estos habitan una ciudad subterránea donde forman una comunidad de población considerable que se autoabastece. Se cree que los habitantes de la Atlántida construyeron las ciudades subterráneas. Una cosa es segura: no les llegarán residuos radioactivos. Nadie sabe si aquellos que viven en las antiguas ciudades subterráneas de la Atlántida son los mismos habitantes u otros que se establecieron allí luego de que los constructores originales se fueron. El nombre de las montañas donde existen estas ciudades es Roncador, en el nordeste del Matto Grosso. Si alguien va en busca de una de esas ciudades, debe responsabilizarse de su propia vi da, pues tal vez nunca regrese, como le ocurrió al Coronel Fawcett.

"Cuando estuve en Brasil, oí hablar mucho sobre estas cavernas y ciudades subterráneas. Sin embargo, están muy lejos de Guiaba. Están cerca del Río Araguaya, que desemboca en el Amazonas. Están al nordeste de Guiaba, al pie de una cadena montañosa increíblemente larga llamada Roncador. Desistí de investigar más porque oí que los indígenas murcego vigilan, con gran celo, la entrada a los túneles, de personas que no estén suficientemente evolucionadas, pues no quieren problemas. Básicamente, no quieren a nadie que todavía esté engarzado en la comercialización y ambicione el dinero.

"Sé que una gran parte de los inmigrantes que ayudaron en la sublevación del General Isidro López en 1928, desapareció en estas montañas y nunca se vio de nuevo. Fue durante el mando del doctor Benavides, quien bombardeó Sao Paulo durante cuatro semanas. Luego declararon una tregua de tres días y permitieron que las 4000 tropas, que eran principalmente alemanes y húngaros, salieran de la ciudad. Alrededor de 3000 fueron a Acre, en el noroeste de Brasil, y aproximadamente 1000 desaparecieron en las cavernas. Oí la historia muchas veces. Si recuerdo bien, el lugar donde desaparecieron fue en el sur de la Isla Bananal (cerca de las Montañas Roncador).

"También hay cavernas en Asia, que mencionan los viajeros del Tíbet, pero hasta donde yo sé, las más grandes están en Brasil y existen en tres niveles diferentes. Estoy seguro de que obtendría permiso si quisiera unirme a ellos, y que me aceptarían como uno de ellos. Sé que no emplean dinero y que su sociedad está organizada sobre una base estrictamente democrática. La gente no envejece y vive en armonía perpetua."

Esta Utopía subterránea, que menciona el señor Huni (quien vive actualmente en Nueva York) se asemeja mucho a la descripta por Bulwer Lytton en su libro, The Corning Race. Lytton era un rosacruz y es probable que basara su novela en información oculta relacionada con ciudades subterráneas existentes.

Se hallaron ruinas de muchas ciudades de la primitiva Atlántida en el norte del Matto Grosso y el territorio de Amazonia, lo cual indica que los habitantes de la Atlántida colonizaron esta tierra alguna vez. Hace algunos años, un inglés, maestro de escuela, que oyó rumores de una ciudad perdida de la Atlántida, en un elevado altiplano de la región, fue a buscarla. Lo hizo, pero las dificultades del viaje le costaron la vida. Antes de morir envió una paloma mensajera con una nota que describía la ciudad magnífica que descubrió, en cuyas calles se alineaban altas estatuas doradas.

Si los habitantes de la Atlántida colonizaron Brasil alguna vez y construyeron ciudades en el Matto Grosso o en su superficie, ¿por qué construyeron ciudades subterráneas allí? No pudo ser para escapar del diluvio que sumergió la Atlántida y las áreas alrededor, porque el Matto Grosso está en un altiplano, donde no podía llegar el agua. El arqueólogo de América del Sur, Harold Wilkins, ofrece otra teoría: que las ciudades subterráneas fueron construidas para escapar de los residuos radioactivos que resultaron de una guerra nuclear que pelearon los habitantes de la Atlántida. Esta parece una explicación muy razonable, pues no hay otra razón para llevar a cabo una labor tan difícil, como la de la excavación de la tierra y la construcción de ciudades subterráneas, cuando ya tenían ciudades magníficas en la superficie de la tierra.

En el momento que estemos en peligro de una guerra nuclear, nosotros también deberemos hallar refugio dentro de la tierra y vivir allí, en ciudades iluminadas, y producir alimentos bajo esta luz. Por supuesto que resultaría más fácil unirnos a las ciudades subterráneas existentes, construidas por los pobladores de la Atlántida hace miles de años —que nos superan en conocimientos de ingeniería— que construir las propias. Si pudiéramos establecer contacto amistoso con los habitantes subterráneos, cuando llegara la guerra —o inclusive antes— cuando los residuos radioactivos aumentaran y representaran un peligro para nuestra supervivencia, sería ventajoso tener contacto con estas ciudades subterráneas. Si nos admitieran, podríamos establecer residencia en ellas.

No existe la ancianidad en Agharta, tampoco la muerte. Es una sociedad en que todos lucen jóvenes aunque tengan varios siglos o miles de años. Esto parece increíble para los habitantes de la superficie, expuestos a los efectos dañinos de la radiación solar y la autointoxicación por los alimentos de una mala dieta. Los síntomas de la vejez no son los resultados del paso del tiempo o de un proceso de envejecimiento, sino que se deben a condiciones y hábitos biológicos dañinos. La senilidad es una enfermedad, y dado que los habitantes de Agharta están libres de enfermedades, nunca envejecen.

Los dos sexos viven separados, y el matrimonio no existe. Cada uno es independiente y libre. Ninguno de los dos depende del sostén económico del otro. La reproducción se realiza por partenogénesis y los bebés nacidos de la virginidad son todos del sexo femenino. En esta civilización matriarcal, la mujer es considerada el sexo normal, perfecto y superior. La crianza de los niños está a cargo de maestros especiales, no de familias particulares. La comunidad los mantiene, así como a las madres.

La cultura científica superi9r de la gente subterránea, cuyos platillos voladores son un ejemplo, es el resultado del desarrollo cerebral superior, de cerebros más poderosos. Esto se debe a que las energías vitales fluyen hasta el cerebro, en vez de disiparse por los canales sexuales, como ocurre entre las razas supuestamente "civilizadas" de la superficie. En realidad, la práctica sexual no forma parte de sus vidas. A raíz de la dieta vegetariana —de frutas básicamente— las glándulas endocrinas tienen un estado de equilibrio perfecto y funcionamiento armonioso, como ocurre en los niños, y no se ven estimuladas a la actividad anormal por las toxinas metabólicas, como las producidas por la carne, las aves, el pescado y los huevos y afrodisíacos, como la sal, la pimienta, el café, el tabaco y el alcohol. Al tener la sangre pura y libre de toxinas, los habitantes subterráneos pueden vivir en continencia absoluta, conservar todas las energías vitales y convertirlas en poder cerebral superior. Sus logros científicos superiores resultan de que su cerebro es superior al nuestro en cuanto a desarrollo intelectual. Conforman la raza que creó los platillos voladores. En cuanto a Agharta, el profesor Henrique J. de Souza, Presidente de la Sociedad Teosófica de Brasil y una autoridad en el tema del Mundo Subterráneo, publicó un artículo en la revista de la Sociedad bajo el título "Does Shangrila Exist?". Citamos las siguientes palabras:

"Entre todas las razas humanas, desde el principio del tiempo, siempre existió una tradición con respecto a la existencia de una Tierra Sagrada o Paraíso Terrenal, donde los ideales más elevados de la humanidad se realizaban. Este concepto podemos hallarlo en las escrituras y tradiciones más antiguas de los pueblos de Europa, Asia Menor, China, India, Egipto y las Américas. Se dice que sólo las personas merecedoras, puras e inocentes pueden tener acceso a esta Tierra Sagrada. Por eso, constituye un tema central de los sueños de la niñez. El camino que lleva a esta Tierra Bendita, este Mundo Invisible, este Dominio Esotérico y Oculto, constituye la búsqueda central y la clave maestra de todas las enseñanzas de misterio y los sistemas de iniciación del pasado, presente y futuro. Esta clave mágica es el 'Ábrete Sésamo' que abre la puerta a un nuevo y maravilloso mundo. Los antiguos rosacruces lo designaron por una palabra francesa, 'Vitriol', que es una combinación de las primeras palabras de la frase: 'vista interiora terrae rectificando invenes omnia lapidem'. Indica que 'en el interior de la Tierra, hay un verdadero misterio oculto'. El camino a este Mundo Escondido es el Camino de la Iniciación. En la antigua Grecia, en los Misterios de Delfos y Eleusis, se hacía referencia a esta Tierra Paradisíaca como el Monte Olimpo y los Campos Elíseos. Además, en los primeros tiempos védicos, se lo llamaba por diferentes nombres, como Ratnasanu ('pico de la piedra preciosa'), Harmadri ('montaña de oro') y Monte Meru ('hogar de los dioses y olimpo de los hindúes'). Simbólicamente, el pico de esta montaña sagrada está en el cielo, su parte media está en la tierra y la base, en el Mundo Subterráneo.

"Las Eddas escandinavas también mencionan esta ciudad celestial, que estaba en la tierra de Asar de los pueblos de la Mesopotamia. Era la Tierra de Amenti del Libro Sagrado de los Muertos de los antiguos egipcios. Era la ciudad de los Siete Pétalos de Vishnu y la Ciudad de los Siete Reinos de Edom o Edén de la tradición judía. Es decir, era el Paraíso Terrenal. En toda Asia Menor, no sólo en el pasado, sino en la actualidad también, existe la creencia en la existencia de una Ciudad de Misterio, llena de maravillas, conocida como Shamballah, donde está el Templo de los Dioses. También es la Erdami de los tibetanos y mongoles. Los persas la llamaron Alberdi o Aryana, tierra de sus ancestros. Los hebreos, Canaan; y los mejicanos, Tula o Tolan; los aztecas la llamaron Maya-Pan. Los conquistadores españoles que llegaron a América creían en la existencia de una ciudad semejante y organizaron muchas expediciones para hallarla. La llamaron El Dorado. Es probable que se hubieran enterado de ella por medio de los aborígenes que la llamaban Manoa o Ciudad Cuyo Rey Viste Ropa de Oro.

"Para los celtas, esta tierra sagrada era conocida como la Tierra de los Misterios': Duat o Dananda. Una tradición china habla de una Tierra de Chivin o Ciudad de una Docena de Serpientes. Es el Mundo Subterráneo, que está en las raíces del Cielo. Es la Tierra de los Calcas, Caléis o Kalki, la famosa Colchida que buscaban los argonautas cuando salieron en busca del Vellocino de Oro. En la Edad Media, se referían a ella como la Isla de Avalon, donde los Caballeros de la Mesa Redonda, con el liderazgo del Rey Arturo y la guía del mago Merlín, salieron en busca del Cáliz Sagrado, símbolo de obediencia, justicia e inmortalidad. Cuando el Rey Arturo fue seriamente herido en batalla, pidió a su compañero Belvedere que partiera en barco a los confines de la tierra, con las siguientes palabras:

"'Adiós, Belvedere, amigo y compañero mío. Ve a la tierra donde nunca llueve, donde no hay enfermedad, y donde nadie muere.' Esta es laTierra de la Inmortalidad, o Agharta, el Mundo Subterráneo. Esta tierra es la Walhalla de los alemanes, el Monte Salvat de los Caballeros del Cáliz Sagrado, la Utopía de Thomas More, la Ciudad del Sol de Campanella, la Shangrila del Tíbet y la Agharta del mundo budista."

Ya dijimos que las ciudades subterráneas de Agharta fueron construidas por los atlantes como refugios contra los residuos radioactivos producidos por la guerra nuclear que habían peleado. También nos hemos referido a la teoría de Huguenin de que los platillos voladores eran aeronaves que este pueblo llevó al Mundo Subterráneo antes de que aconteciera la catástrofe que hundió la Atlántida. Abandonaron su hogar anterior en la cima de la montaña sagrada de cuatro lados en el centro de la Atlántida —Monte Olimpo o Meru, luego simbolizado en las pirámides truncadas de cuatro lados, en Egipto y Méjico— y viajaron por el cielo, por encima del Puente del Arco iris de la Aurora Boreal, a través de la abertura polar, al nuevo hogar en Walhalla, los palacios dorados de la ciudad de Shamballah, capital de Agharta, el Mundo Subterráneo. La mitología teutónica se refiere a la migración de los dioses-gobernantes de la Atlántida al Mundo Subterráneo, anterior a la destrucción de la Atlántida, como el "Gotterdam-merung", o Crepúsculo de los Dioses. Hicieron el viaje en platillos voladores, que eran aeronaves de la Atlántida.

Mientras en los días de la Atlántida los platillos voladores viajaban en la atmósfera externa de la tierra, después de que entraron en el Mundo Subterráneo siguieron volando en la atmósfera interna, en el interior hueco. Después de la explosión atómica de Hiroshima en 1945, salieron a la superficie en cantidad para evitar una catástrofe nuclear. La tragedia que ocurrió a la Atlántida se debió a un desarrollo científico más adelantado que el moral. Esto originó una guerra nuclear que calentó la atmósfera, derritió las capas de hielo polares y produjo el diluvio que sumergió todo el continente. Un grupo de sobrevivientes, liderados por Noé, halló refugio en las alturas de Brasil —que era una colonia de los habitantes de la Atlántida en ese momento— donde construyeron ciudades subterráneas, conectadas a la superficie por túneles, para impedir la destrucción a causa de los residuos radioactivos y la inundación.

Según Platón, la Atlántida se sumergió debido a una serie de inundaciones que llegaron a su clímax hace aproximadamente 11.500 años. Alrededor de cuatro millones de habitantes perdieron sus vidas. Aquellos que eran más espirituales y fueron prevenidos escaparon a Brasil a tiempo. Se afirma que ellos o sus descendientes aún viven allí, en ciudades subterráneas.

En relación con esto, es interesante tomar en cuenta el libro de Julio Verne, A Journey to the Center ofthe Earth, que presenta una concepción similar sobre la formación de la tierra. Verne describe un grupo de exploradores que entró en un conducto volcánico y, luego de viajar durante meses, llegó al centro hueco de la tierra, a un nuevo mundo con un sol propio que lo ilumina, océanos, tierra y hasta ciudades, construidas por los habitantes de la Atlántida. Verne creía que antes de la destrucción de la Atlántida, algunos de sus habitantes escaparon y colonizaron ciudades subterráneas en el centro hueco de la tierra. Dado que la mayoría de las predicciones de Verne luego fueron verificadas, es posible que ésta también se cumpla. Por supuesto que no por entrar en un conducto volcánico, sino por una expedición aérea a través de las aberturas polares hasta el interior hueco de la tierra.

Uno de los primeros colonizadores alemanes en Santa Catarina, Brasil, escribió y publicó un libro, en alemán antiguo, sobre el Mundo Subterráneo, con información obtenida de los indígenas. El libro describía la tierra como hueca, con un sol central. Decía que el interior de la tierra era habitado por una raza longeva, que vivía libre de enfermedades y se alimentaba con frutas. También sostenía que este Mundo Subterráneo estaba conectado con la superficie por medio de túneles abiertos en su mayoría, en la zona de Santa Catarina y alrededores en Brasil.

El autor invirtió seis años en la investigación y el estudio de los misteriosos túneles que abundan en Santa Catarina, obviamente construidos por una raza antigua, para llegar a las ciudades subterráneas. Las investigaciones continúan. En una montaña cerca de Joinville, los cantos corales de los hombres y las mujeres de la Atlántida se oyen en forma repetida, además del "canta galio" (gallo que canta), que es una indicación típica de la existencia de una abertura de túnel que lleva a una ciudad subterránea. No es un animal vivo el que produce el sonido, sino probablemente una máquina.

El explorador ruso Ferdinand Ossendowski, autor de Beasts, Men and Gods, sostiene que los túneles que pasan por debajo de los Océanos Pacífico y Atlántico y de la tierra, son construcciones de hombres pertenecientes a una civilización preglaciar hiperbórea. Esta civilización floreció en la región polar en el momento en que el clima aún era tropical, una raza de "superhombres" que poseían poderes científicos de un orden superior y autores de inventos maravillosos, que incluían máquinas cavadoras de túneles, de las que no conocemos nada. Con estas máquinas, llenaron la tierra de túneles. Ahora, citaremos palabras del increíble libro de Ossendowski, donde cuenta sus propias experiencias en Mongolia, donde la creencia en el Mundo Subterráneo de Agharta, gobernado por el Rey del Mundo, quien reside en la ciudad sagrada de Shamballah, es universal:

"—(Deténgase! —dijo mi guía mongol, cuando cruzamos el altiplano de Tzagan Luk—. iDeténgase! —Su camello se agachó sin que él se lo ordenara. El mongol levantó las manos en señal de adoración y repitió la frase sagrada: 'OM MANÍ PAEME HUM'. Los otros mongoles detuvieron sus camellos de inmediato y comenzaron a rezar. ¿Qué ocurrió?, me pregunté, mientras detenía mi camello. Los mongoles siguieron sus oraciones unos momentos y, luego montaron los camellos y continuaron. —Mire —dijo mi guía— cómo los camellos mueven las orejas con terror, cómo se quedan inmóviles y alertas las melenas de los caballos y cómo los camellos y el ganado se agachan hasta el suelo. Note cómo las aves dejan de volar y los perros de ladrar. El aire vibra de dulzura y uno oye la canción que penetra los corazones de todos, los hombres, los animales y las aves. Todos los seres vivientes, llenos de miedo se detienen. Pues el Rey del Mundo, en su palacio subterráneo está profetizando el futuro de todos los pueblos de la tierra. —Así habló el anciano—.

"En Mongolia, con las terribles montañas y las interminables mesetas, nació un misterio que preservaron los lamas amarillos y colorados. Los gobernadores de Lhasa y Ourga vigilaron esta ciencia y poseyeron estos misterios. Fue durante mi viaje al Asia Central que oí por primera vez sobre este Misterio de los Misterios. En un principio no le presté atención; pero luego, cuando pude analizarlo y compararlo con determinados testimonios, frecuentemente sujetos a controversia, sí. Los ancianos en el borde de Amyil me contaron una antigua leyenda, que decía que una tribu mongol, que escapaba de Genghis Khan, se escondió en una tierra subterránea. Luego, cerca del Lago Nogan, en la vecindad de Soyota, me mostraron una puerta que servía de entrada al reino de Agharta. Un cazador había entrado a través de esta puerta y contó de su visita cuando volvió. Los lamas le cortaron la lengua para impedirle hablar sobre el Misterio de los Misterios. En su ancianidad, volvió a la entrada de la caverna y desapareció en el Mundo Subterráneo. Los nómades se emocionan siempre al recordar esto.

"Obtuve información más detallada de Houtouktou Jelyl Djamsrap de Narabanch Kure. Me contó la historia de la llegada del Rey del Mundo todopoderoso a la puerta de salida del Mundo Subterráneo, de su aparición, de sus milagros y de sus profecías. Luego, comencé a comprender esta leyenda, esta hipótesis, esta visión colectiva, que —más allá de cómo la interpretemos— esconde no sólo un misterio, sino una fuerza real que gobierna e influye en el curso de la vida política del Asia. Desde ese momento, comencé mis investigaciones. El lama Gelong, favorito del Príncipe Choultoun Beyli, me describió el Mundo Subterráneo.

"Hace más de seis mil años —me dijo—, un hombre santo desapareció en la tierra, en compañía de una tribu de personas que nunca volvió a la superficie. Varios otros hombres, como Cakya-Muni, Undur-Ghengen Paspa, Baber y otros, también visitaron este mundo interno. Nadie sabe dónde hallaron la entrada. Algunos dicen que fue en Afghanistan, otros, que fue en la India.

"Todos los habitantes de esta región están protegidos contra el mal, y no existe el crimen dentro de sus límites. La ciencia se desarrolló con tranquilidad, sin interrupciones por la guerra, y libre de espíritu de destrucción. En consecuencia, el pueblo subterráneo pudo lograr un grado de sabiduría mucho mayor. Estas personas componen un vasto imperio con millones de habitantes, gobernado por el Rey del Mundo, que domina todas las fuerzas de la naturaleza, puede leer lo que está dentro de las almas de cada uno y gobierna más de ocho millones de seres humanos, todos dispuestos a ejecutar sus órdenes.'

'Todos los pasajes subterráneos en el mundo entero llevan al Mundo de Agharta. Los lamas dicen que todas las cavidades subterráneas en América están habitadas por esta gente. Los habitantes de los continentes prehistóricos sumergidos (Lemuria y la Atlántida) hallaron refugio y siguieron viviendo en el Mundo Subterráneo.

"El lama Turgut, que realizó el viaje de Ourga hasta Pekín conmigo, me dio más detalles: La capital de Agharta (Shamballah) está rodeada de villas, donde viven los Sabios Sagrados. Me recuerda a Lhasa, donde el templo del Dalai Lama se eleva por encima de una montaña rodeada de templos y monasterios. Su palacio está rodeado de los palacios de los gurúes, que controlan las fuerzas visibles e invisibles de la tierra, desde el interior hasta el cielo, y son los dioses de la vida y la muerte. Si nuestra alocada humanidad continúa sus guerras, tal vez vengan a la superficie y la transformen en desierto. Pueden secar los océanos, transformar los continentes en mares y hacer desaparecer las montañas. Viajan en extraños vehículos, desconocidos en la superficie, a velocidades increíbles, a través de los túneles dentro de la tierra. Los lamas encontraron vestigios de estos hombres en todas partes e inscripciones en las rocas; y vieron restos de las ruedas de sus vehículos.

"Cuando le pedí que me contara cuántas personas habían visitado Agharta, contestó: 'Un gran número, pero la mayoría conservan el secreto todas sus vidas. Cuando los olets destruyeron Lhasa, uno de sus regimientos, en las montañas del sudoeste, llegó a los límites de Agharta y se los instruyó en sus misteriosas ciencias, por lo cual los olets y talmuts se convirtieron en profetas. Algunas tribus negras del este también entraron en Agharta y continuaron viviendo allí por siglos. Luego, fueron expulsadas del Mundo Subterráneo y volvieron a la superficie. Trajeron con ellos los conocimientos del misterio de la profecía con cartas y la lectura de las líneas de la palma de la mano. (Fueron los ancestros de los gitanos.) En una región determinada del norte de Asia, existe una tribu que está a punto de desaparecer y que frecuenta las cavernas de Agharta. Sus miembros pueden invocar a los espíritus de los muertos, que viven en el espacio'.

"Entonces, el lama se calló por un tiempo y, luego, respondió a mis pensamientos. Siguió: 'En Agharta, los sabios escriben todas las ciencias de nuestro planeta y de los otros mundos en tablas de piedra. Los sabios de los budistas chinos saben eso. Su ciencia es la más avanzada y pura. Todos los siglos, los sabios de China se unen en un lugar secreto cerca del mar, montados en las espaldas de cien tortugas grandes que salen del océano, para escribir las conclusiones de la ciencia divina de su siglo'.

"Esto me trae a la mente una historia que me contó un anciano asistente chino en el Templo del Cielo en Pekin. Me contó que las tortugas viven tres mil años sin aire ni comida. Por esa razón, todas las columnas del Templo del Cielo, de color azul, descansan en las espaldas de tortugas vivas: para que los soportes de madera no se pudran.

"Muchas veces, los gobernadores de Ourga y Lhasa envían embajadores al Rey del Mundo —dijo el lama bibliotecario— pero no llegan a él. Sin embargo, un jefe tibetano, después de una batalla con los olets, llegó a una caverna, cuya entrada decía: 'ESTA PUERTA LLEVA A AGHARTA'.

"Un hombre de hermosa apariencia salió de la caverna y le presentó una tableta dorada, con una extraña inscripción: 'El Rey del Mundo aparecerá ante todos los hombres cuando llegue el tiempo de la guerra del bien contra el mal, pero el momento aún no ha llegado. Los peores miembros de la raza humana todavía no han nacido'.

"Chang Chum Ungern envió al joven Príncipe Pounzig como embajador ante el Rey del Mundo. El embajador retornó con una carta para el Dalai Lama de Lhasa. Lo mandó una segunda vez, pero el joven nunca regresó."

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Capítulo X
CONCLUSIÓN

De toda la evidencia en este libro, confirmada por muchos exploradores árticos que citamos, llegamos a las siguientes conclusiones:

1 No existen el Polo Norte ni Sur. Donde se supone que existen, hay aberturas grandes que dan al interior hueco de la tierra.

2 Los platillos voladores vienen del interior hueco de la tierra a través de estas aberturas polares.

3 El interior hueco de la tierra, que el sol central calienta —origen de la aurora boreal— tiene un clima ideal, subtropical, de alrededor de 24 grados de temperatura, ni demasiado calor ni demasiado frío.

4 Los exploradores árticos descubrieron que la temperatura se eleva a medida que se viaja hacia el norte lejano; hallaron océanos más abiertos (sin hielo); vieron animales que viajaban al norte en invierno, en busca de comida y calor, cuando deberían viajar hacia el sur; encontraron que la aguja de la brújula toma una posición vertical en vez de horizontal y actúa en forma extraña; des cubrieron que hay aves tropicales y más vida animal cuanto más al norte se va; hallaron mariposas, mosquitos y otros insectos en el lejano norte, cuando deja de verse más al sur, como en Alaska o Canadá; vieron que la nieve está coloreada a causa de polen de color y polvo negro, lo que es más frecuente cuanto más al norte se va. La única explicación es que este polvo venga de volcanes activos en las aberturas polares.

5 Existe una gran población que habita la superficie de la concavidad interna de la corteza terrestre, que conforma una civilización mucho más avanzada que la nuestra en cuanto a logros científicos. Es probable que desciendan de los continentes sumergidos de Lemuria y la Atlántida. Los platillos voladores son sólo uno de sus muchos logros. Sería ventajoso para nosotros comunicarnos con estos Hermanos Mayores de la raza humana, aprender de ellos y recibir sus consejos y ayuda.

6 Es probable que la Armada de los Estados Unidos conozca la existencia de una abertura polar y una tierra más allá de los polos. El Almi rante Byrd realizó sus dos vuelos empleado por la Armada, que probablemente lo conserve como secreto de estado.

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Capítulo XI
OVNIS O PLATILLOS VOLADORES EN ÉPOCAS ANTIGUAS
¿Visitaron la tierra alguna vez los seres superiores del espacio?

Cada época interpreta los hechos inusuales en el lenguaje de su propia experiencia, ya sea Ezequiel que describe objetos del cielo en la simbología de los ángeles y de gemas preciosas; el monje Lawrence, en 776 después de Cristo, que se maravillaba ante los escudos de llamas que venían del cielo y escupían fuego a los sajones que tomaban Sigiburgo; o los hombres modernos que especulan que los objetos voladores no identificados son de origen extraterrestre. Ahora que los astrónomos alimentan la creencia de que existe vida en todo el universo, por supuesto que se especula con que los hombres espaciales pudieron aterrizar en este planeta en tiempos pasados.

¿Existe evidencia?

Durante más de 2000 años, casi todos los grandes intelectuales de Grecia y Roma lo consideraron evidente, aunque la mayoría de los registros de la antigüedad han sido destruidos. En los textos clásicos que han sobrevivido, hay abundante evidencia de OVNIs y probable intervención extraterrestre.

Nuestros teólogos descartan a los antiguos dioses como antropomorfismos de fuerzas naturales, ¡como si durante siglos, razas enteras fueran a basar sus vidas cotidianas en relámpagos y truenos! Sin embargo, la lógica indica que los antiguos dioses de Egipto, Grecia, Roma, Escandinavia y Méjico no eran espíritus sin cuerpo o simbolismos antropomorfos, sino hombres espaciales de los cielos. Parece que después de las grandes catástrofes recordadas en las leyendas, los "dioses" se retiraron y, desde entonces, se han conformado con vigilar la tierra, excepto por una ocasional intervención en los asuntos humanos.

Apollodoro escribió: "El cielo fue el primero en dominar el mundo entero", es obvio que se refiere a la dominación de los seres espaciales. El emperador romano, Julián dijo: "Debemos creer que en este mundo... algunos dioses aterrizaron". Esquilo, Eurípides, Aristófanes, Plauto y Menandro suelen presentar a Deus ex Machina (un dios de una máquina), para desenredar la trama de sus obras teatrales. Aristóteles, Platón, Plinio, Lucrecio y la mayoría de los otros filósofos creían que los dioses eran superhombres que vivían en los reinos de arriba.

Hace un siglo, un almacenero alemán, Heinrich Schliemann, utilizó la Ilíada como guía para desafiar el ridículo de los profesores y desenterró Troya. ¿Podremos desenterrar registros de naves espaciales en otros clásicos?

Algunos ejemplos de los trabajos de antiguos escritores, investigados en busca de referencias a OVNIs, son los siguientes:

a.C. 498: Apariciones.
"Castor y Pólux fueron vistos peleando en nuestro ejército, a caballo... Tampoco olvidamos que cuando los locrianos derrotaron al pueblo de Cretona en una batalla en las orillas del Río Sagra, se supo el mismo día en los Juegos Olímpicos. Se han oído voces de los faunos, y deidades han aparecido en formas tan visibles que movieron a todos los que no son insensibles o están endurecidos hasta la impiedad a confesar la presencia de los dioses."

—Cicerón, Sobre la naturaleza de los Dioses. Libro 1, capítulo 2. a. C. 325:
"Allí, en la quietud de la noche, se dice que los dos cónsules recibieron la visita de la misma aparición, un hombre de estatura más grande que la humana y más majestuoso, que declaró que el comandante de un lado y el ejército del otro debían ser ofrendados a los dioses infernales y a la Madre Tierra."

—LMo, Historia. Libro VIII, capítulo 11. so a. C. 223:
Luz Brillante, Tres Lunas. KÍ "En Ariminium, una luz brillante como el día resplandeció a la noche; en muchas partes de Italia, se hicieron visibles tres lunas a la vez."

—Dio Casio, Historia Romana. Libro I. U a. C. 222: Tres Lunas.
'También tres lunas habían aparecido de una sola vez, por ejemplo, durante el Consulado de Gnaeus Domicio y Gayo Fanio."

—Plinto, Historia Natural, Libro II, Capítulo 32. a. C. 218: El Cielo Está Lleno.
"En el distrito de Amiterno, se vieron de lejos, en muchos lugares, apariciones de hombres con vestimentas blancas. La esfera del sol se achicó. En Praeneste, había lámparas que brillaban en el cielo; en Arpi, un escudo en el cielo. La luna luchó con el sol y, durante la noche, se vieron dos lunas. Naves fantasmas aparecieron en el cielo."

—Livio, Historia. Libros XXI-XXII. a. C. 217: Fisura en el Cielo.
"En Faleri, el cielo parecía rasgado por una gran fisura, a través de la cual, brillaba el sol."

—Livio, Historia. Libro XXII, Capítulo 1. a. C. 214: Hombres y Altar.
"En Hadria, se vio un altar en el cielo y, a su alrededor, las figuras de hombres en ropaje blanco."

—Julio Obsequens, Prodigiorum Libeüu, Capítulo 66. a. C. 163: Un Sol de Más.
"En el Consulado de Tiberio Graco y Manió el Joven, en Capua, se vio el sol de noche. En Formice, se vieron dos soles de día. El cielo estaba encendido. En Cefallenia, parecía que una trompeta sonaba desde el cielo. Hubo una lluvia de tierra. Una tormenta de viento demolió casas y destruyó las cosechas. A la noche, brillaba un aparente sol en Pisaurum."

—Obsequens, Prodigiorum nsTa. C. 122: Tres Soles, Tres Lunas.
"En Galía, se vieron tres soles y tres lunas;"

—Obsequens, Prodigiorum, Capítulo 114. a. C. 91: Bola de Fuego Dorada.
"Cerca de Spoleto, una bola de fuego dorada rodó hasta el suelo, aumentó de tamaño, pareció elevarse del suelo hacia el este y era lo suficientemente grande para tapar el sol."

—Obsequens, Prodigionun, Capítulo 114. a. C. 85: Escudo en Llamas, Chispas.
"Durante el Consulado de Lucio Valerio y Cayo Mario, un escudo de fuego que echaba chispas corrió por el cielo."

—Plinio, Libro de Historia Natural Libro II, Capítulo 34. a. C. 66: De Chispa a Antorcha.
"En el Consulado de Gnaeus Octavio y Gaius Suetonio, se vio una chispa caer de una estrella e incrementar en tamaño a medida que se acercaba a la tierra. Luego de hacerse tan grande como la luna, emanó una especie de luz nebulosa y volvió al cielo, transformada en antorcha. Este es el único registro de la ocurrencia. Fue vista por el procónsul Silenus y su séquito."

—Plinio, Historia Natural Libro II, Capítulo 35. a. C. 48: Truenos, Apariciones.
"Cayeron truenos sobre el campamento de Pompeyo. Un fuego apareció en el aire encima del campamento de César y cayó sobre Pompeyo... En Siria, dos jóvenes anunciaron el resultado de la batalla (en Tesalia) y desaparecieron en el aire."

—Dio Casio, Historia Romana. Libro IV. a. C. 42: Luz Nocturna, Tres Soles.
"En Roma, brilló una luz tan fuerte en la noche, que la gente se levantó para empezar a trabajar como si fuera el amanecer. En Murtino, se vieron tres soles alrededor de la tercera hora del día, que se unieron en una sola esfera."

—Obsequens, Prodigiorum, Capítulo 130. ¿a. C.?: Soles, Lunas, Globos.
"¡Con qué frecuencia nuestro Senado ordenó a los magistrados consultar los libros de la Sibila! Por ejemplo, cuando se vieron los dos soles o las tres lunas y cuando se notaron las llamas de fuego en el cielo; o en la ocasión que el sol salió de noche, cuando se oyeron ruidos en el cielo, y el cielo mismo pareció estallar y se veían extraños globos en él."

—Cicerón, Sobre la Adivinación. Libro I, Capítulo 43 d. C. 70: Carrozas en el Cielo.
"El 21 de mayo, un fantasma demoníaco de increíble tamaño... Pues antes de atardecer, aparecieron en el aire, sobre todo el país, carrozas y tropas armadas que andaban entre las nubes y en ciudades vecinas."

—Josephus, Guerra Judía. Libro CXI. d. C. 193: Tres Nuevas Estrellas.
"...tres estrellas... de repente se vieron alrededor del sol, cuando el Emperador Juliano, en nuestra presencia, ofrecía el Sacrificio del Hechizo frente al Senado. Estas estrellas eran tan claras, que los soldados las miraban sin cesar y las señalaban unos a otros..."

—Dio Casio, Historia Romana. Libro LXXTV. d. C. 217: Aparición.
i    "En Roma, además, un 'espíritu' con aspecto de hombre llevó un asno hasta el Capitolio y luego al palacio, en busca de su amo, ya que decía que Antonino estaba muerto y que Júpiter era emperador ahora. Al ser arrestado por esto y enviado por Matermainus a Antonino, dijo: 'Iré como pides, pero no veré a este emperador, sino a otro'. Y cuando llegó a Capua, se desvaneció en el aire."
—Dio Casio, Historia Romana.

Las referencias citadas son sólo muestras de la evidencia disponible. Tomemos en cuenta a cinco autores: Julius Obsequens registró 63 fenómenos celestiales; Livio, 30; Plinio, 26; Dio Casio, 14; Cicerón, 9.

Los romanos creían con fervor que dos hombres extraños a caballo, más altos que los hombres comunes, de igual edad, altura y belleza, salvaron el día para Postumo en el Lago Regllus y, que ese mismo día, aparecieron en forma milagrosa en el Foro, anunciaron la victoria y partieron para siempre.

Un historiador contemporáneo describió dos escudos brillantes que escupían fuego por los bordes y disparaban una y otra vez contra las columnas de Alejandro el Grande en la India, provocaban estampidas de caballos y elefantes, para luego retornar al cielo.

Cuando recordamos que Rómulo fue llevado al cielo por el viento, mientras juzgaba a su sucesor, Numa Pomilio sobre la Colina Palatina por utilizar armas mágicas; que Livio, Plinio el anciano, y Julio Obsequens nos hablan de las voces misteriosas, trompetas celestiales, hombres con vestimentas blancas flotando sobre aeronaves, varios soles y lunas al mismo tiempo, estrellas nuevas repentinas y apariciones sobrehumanas que descienden sobre el hombre y luego desaparecen en el aire, sentimos que leemos las maravillas de la Biblia.

Por algún extraño retorcimiento de la mente, veneramos prodigios en la antigua Palestina como manifestaciones de Dios, y desdeñamos fenómenos idénticos que ocurrieron en el mismo momento a sólo unos cientos de kilómetros. La evidencia existe, sólo tenemos que revisarla.

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Capítulo XII
Platillos voladores, propulsión y relatividad

Si solucionamos el problema de los OVNIS, ¡se abrirá todo el universo para el hombre! La siguiente es una teoría que tal vez ayude a explicar esto.

En los últimos años nos han visitado gran cantidad de aeronaves extrañas. En realidad, es probable que haga tiempo que ocurren estas visitas, tal vez por lo que llamamos períodos geológicos. Sin embargo, en 1947 o un poco antes, la cantidad de visitas se incrementó mucho. Desde ese año, un gran número de personas alrededor del mundo ha visto los famosos platillos voladores, u objetos voladores no identificados (OVNIs).

En los últimos años, observadores han visto estas naves realizar maniobras acrobáticas de sorprendente naturaleza. Pareciera que la mayoría de los platillos no depende de una propulsión conocida para nuestra ciencia o, por lo menos, hasta hace poco. Hay muy pocos registros de naves con propulsores y, aunque algunos tienen motores a reacción —a chorro o cohetes puros—, muchos ni siquiera tienen esto. En realidad, los platillos voladores típicos flotan encima de la tierra sin un medio visible de sostén y, luego, se van a una velocidad realmente increíble a alguna otra parte del globo.

La falta de un sistema de propulsión conocido, capaz de tales efectos, ha llevado a muchas personas a especular que los dueños de los platillos han podido dominar la física de la gravitación. El sistema de propulsión utilizado debe aplicar, de alguna manera, lo que se suele llamar antigravedad. Casi no hay forma, por lo menos en cuanto hombres comunes y expertos pueden ver, de explicar cómo pueden mantenerse suspendidos encima de la tierra sin propulsión ni mecanismos de elevación. Un enigma muy relacionado es el típico movimiento de los platillos voladores, pues no sólo parecen haber conquistado la gravedad, sino también la inercia. Muchos informes —algunos, aparentemente auténticos— cuentan de OVNIs que aparecen en forma repentina de la nada y desaparecen en un instante. A menos que utilicen un truco óptico, los platillos tienen que ser capaces de una aceleración realmente extraordinaria. Otro aspecto típico de los platillos voladores, que aparece en la prensa local de todo el mundo, es el objeto visto que pasa a cientos de kilómetros por hora y, luego, de repente, moverse a lo que deben ser miles de kilómetros por hora.

Además de estas aceleraciones lineales extraordinarias, los platillos parecen engañar la inercia en otros aspectos. Cuando están a velocidades muy altas, parecen doblar en perfectos ángulos rectos e, inclusive, revertir la dirección, sin resultados desastrosos para su estructura o su tripulación, si es que existe. Al menos dos de mis amigos me han contado que vieron platillos voladores moverse por el cielo a velocidades muy elevadas y doblar en ángulo recto.

Otro buen truco es que parecen poder moverse por la atmósfera a velocidades y niveles de densidad de aire que son incompatibles con toda tecnología de conocimiento público. A medida que un objeto se mueve por el aire, la fricción de las moléculas que golpean contra la superficie hace que el material se caliente. En nuestros interceptores de reacción a chorro, hacen falta sistemas de enfriamiento. Todos sabemos que los meteoros que entran en la atmósfera de la tierra y los conos de los misiles que reingresan en la atmósfera terrestre se calientan a tal punto, que en muchos casos se desintegran o se queman por completo. Los OVNIs se mueven a una velocidad comparable en una atmósfera más densa y, sin embargo, no presentan estos efectos. Para estar seguros, suele aparecer luminosidad a su alrededor, en especial a la noche, y ocasionales rastros de humo de vapor aparecen, pero la máquina sobrevive. Esto resulta muy curioso para los hombres de los misiles.

Lo que está en juego en todas estas maniobras es nuestra comprensión de las leyes de inercia que gobiernan este mundo. Newton fue el primero que las formuló con claridad en su principio doble de que un objeto en descanso tiende a seguir en descanso al menos que se le aplique una fuerza; y si se le aplica una fuerza, tiende a moverse en la dirección de la fuerza aplicada y en proporción a ésta. Estas leyes newtonianas de inercia todavía son la base de gran parte de nuestra visión científica, pero si las combinamos con las fuerzas de atracción molecular de la materia, que están igualmente fijadas en el orden de la naturaleza —o eso creemos— el comportamiento de los platillos se vuelve muy difícil de explicar.

Cuando los platillos aceleran de cero a muchos miles de kilómetros por hora en sólo unos segundos, ¿por qué no queda destruida su maquinaria interna, junto con los miembros de la tripulación? Cualquier persona que haya conducido en una curva a una velocidad demasiado elevada, conoce la persistente tendencia del vehículo a seguir por el curso original de movimiento contra la fuerza de los neumáticos y el mecanismo de dirección. Asimismo, cuando un platillo volador hace una curva repentina, si tomamos en cuenta que viaja a miles de kilómetros por hora, ¿por qué las moléculas o cristales de la estructura metálica no se rompen en pedazos a raíz de la gran tensión, de acuerdo con las leyes de la inercia?

Por último, cuando los platillos vuelan por la atmósfera, ¿por qué las moléculas de la atmósfera, que golpean contra el platillo, no crean calor por la fricción y queman el objeto? Este comportamiento tan llamativo es lo que llevó a muchas personas a creer que los platillos voladores no son reales. ¡Los objetos materiales no pueden comportarse de esta manera! Los platillos deben ser luz en movimiento, ilusión óptica, espejismos, difracción de luz, lentes atmosféricas o fantasmas o espíritus.

El director del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea comentó con sagacidad, después de las observaciones en el Washington Airport hace unos años, que él (es decir, la Fuerza Aérea) no tenía nada con energía infinita y sin masa. Cualquier persona entrenada en física no relativista cree que sería imposible que una masa se comportara como lo hacen los OVNIs. Sin embargo, el problema con este argumento es que, ¡los platillos existen! ¡Han sido fotografiados! ¡Devuelven imágenes de radar firmes! A corta distancia, parecen naves hechas de metal o materiales transparentes similares al plexiglás. Aparte de todos sus trucos extraños, parecen tener todas las características de los objetos materiales duros, diseñados, fabricados, manufacturados, etcétera.

Si los platillos son vehículos sólidos reales, debemos revisar nuestros conceptos sobre la naturaleza en uno de dos temas: o concluimos que nuestro conocimiento de las reglas que unen a los átomos y a las moléculas es incompleto, o debemos revolucionar nuestra idea de la inercia. Si las dos alternativas estuvieran fuera del alcance de la ciencia moderna, no habría razón para preferir una por encima de otra. Sin embargo, hay una manera de explicar los platillos dentro de la teoría de la física moderna. Para ello, es necesario pasar a las alturas abstractas de la física, en particular a la Teoría General de la Relatividad de Albert Einstein. Antes de asustarnos, aclaremos que la Teoría General no es tan compleja e intrincada como parece. Su reputación de difícil viene de que, para captarla, hace falta una transvaluación en nuestro modo de sentir con respecto al mundo.

El concepto de la inercia de Newton nos dice que un objeto se queda en su lugar a menos que se le aplique una fuerza y que, cuando se aplica esa fuerza, el objeto se mueve con esa fuerza. Newton había mezclado las ideas de por qué existe la inercia. En un punto de su Principia, eso es casi inherente a la materia. En otro, la fuerza de la inercia o fuerza centrífuga surge de algo llamado espacio absoluto. La persistencia de la materia en su estado, según Newton, viene de su relación con el mundo absoluto del espacio, más final que cualquier sistema material que se nos ocurra.

Esta idea de Newton nunca resultó satisfactoria y, en la última parte del siglo diecinueve, el físico austriaco Ernst Mach, volcó su pensamiento crítico a esto. Mach, que todos conocemos por sus números Mach de la aerodinámica, también fue un precursor del Círculo de Viena, que desarrolló el positivismo lógico. Para él, todo lo que estaba más allá de la observación —como el espacio absoluto— no existía. Por lo tanto, propuso que la inercia era una referencia a 'toda la materia en el universo'. Con esto, quiso decir todas las estrellas fijas. Hoy en día, cuando sabemos que el cosmos está compuesto de un vasto número de estrellas, agrupadas en un gran número de galaxias, esto se refiere a todas las galaxias. Para Mach, un objeto sujeto a las leyes de la inercia era relativo a todas las estrellas o, como decimos en la actualidad, a toda la nebulosa.

Sin embargo, el principio de Mach, como lo llamó Einstein, presentaba una dificultad: no proporcionaba una conexión física entre las estrellas y el sistema de inercia. Mach sólo sustituyó el universo por el espacio absoluto de Newton como un sistema de coordenadas, donde los objetos existían y se movían. No nos llevó más allá, para mostrarnos qué es la inercia, o por qué funciona como funciona.

Tal vez podamos decir que nos llevó por una pequeña fracción del camino y llevó a Albert Einstein un largo trecho.

En 1916, Einstein propuso su Teoría General de la Relatividad. En efecto, era una teoría sobre la gravitación universal y la inercia. Einstein redujo las dos fuerzas a la misma cosa y lo expresó en su famoso Principio de Equivalencia: las fuerzas gravitacionales y de inercia son indiferenciables e iguales. Su representación de esto consiste en un hombre en un ascensor en el espacio. El hombre está lejos de objetos grandes. Si el ascensor se mueve de manera uniforme a una velocidad constante, de una muy baja a una muy elevada, el hombre parecerá carecer de peso; no percibirá movimiento ni atracción gravitacional. Sin embargo, si el ascensor se detiene, si lo tira un cable cósmico en la dirección de la altura del hombre a velocidad en aumento, el hombre comenzará a sentir que la gravedad actúa sobre él. Cuando se alcanza una aceleración determinada, equivalente a las medida de 10 metros por segundo, el hombre imaginará que está de retorno en la tierra y que lo atrae la gravedad terrestre como antes de que partiera de su planeta. Por supuesto que esto no es así. Su falsa impresión es sólo el resultado de la inercia y la aceleración en su ascensor. No hay gravedad o, en realidad deberíamos decir que, no hay un objeto grande en su vecindad.

De esa manera, Einstein ilustró que la inercia y la gravedad tienen exactamente los mismos efectos en el observador y no pueden distinguirse sobre la base de observaciones locales. Siguió para explicar la gravedad y la inercia en los mismos términos físicos. Mientras el peso de los objetos en una gran masa celeste, como la tierra, es provocado por la atracción gravitacional de ésta, el comportamiento de inercia de los objetos se explica por la atracción gravitacional de toda la materia en todos lados. Para utilizar una simple analogía, diremos que el caño que está sobre la mesa frente a mí permanece donde está en gran parte porque todas las estrellas y las nebulosas del cosmos lo atraen y desde todas las direcciones concebibles. Es como si millones de millones de millones de pequeños cables estuvieran conectados al caño en forma simétrica todo alrededor y tiraran con la misma fuerza en el mismo momento en todas direcciones. Asimismo, cuando tiro un lápiz de un lado del cuarto al otro, va en línea recta (aparte de la gravedad de la tierra) porque se ve tironeado en todos los ángulos rectos en la dirección de su vuelo por la totalidad de la materia en el universo, por todas las estrellas o nebulosas. De esa manera, la inercia en el mundo conocido es en realidad gravitación, pero no la de la tierra o la de un solo cuerpo cerca de nosotros, sino la gravitación de cada partícula en el universo. Es el efecto de la sumatoria de un empujón, tirón o campo gigante, según cómo se mire el mecanismo gravitacional.

El lector preguntará: ¿Cómo nos ayuda esto a explicar cómo vuelan los platillos voladores? Si los dueños de los platillos voladores pudieron inventar un medio revolucionario de antigravedad, por ejemplo, una pantalla electromagnética que rodee sus naves, esto significa que puesto que así como se puede superar la gravedad de la tierra, también se puede superar la gravedad-inercia de todo el resto del universo. Si se bloquean las gravitaciones o ultrapartículas o campos, que explican la gravitación de la tierra, el efecto gravitacional del resto del mundo también queda bloqueado.

Por lo tanto, los platillos voladores, con su pantalla antigravedad, podrán volar por encima de la tierra e ignorar las leyes de la inercia. En términos literales, estarán volando en una pequeña taza, o sobre donde no actúan ni la gravedad ni la inercia. Si las criaturas que construyeron y conducen los platillos dominan la gravedad, también —según Einstein— tienen que superar la inercia.

La clave de lo que digo consiste en pensar en cómo un átomo o una molécula o un grupo de ellos, que conforman un objeto, se comportarán sin influencia gravitacional. El caño en mi escritorio, al alcance de mi mano en este momento, puede volar de un lado de la habitación al otro. Asimismo, si arrojo un lápiz, la más leve brisa puede hacerlo volar en un ángulo recto al otro lado de la habitación. Es decir que, podemos suponer que los átomos y la materia en un área libre de inercia se volverán casi totalmente libres en el medio que los rodea. Pueden moverse en una dirección con la misma facilidad que en otra. No tendrán tendencia a permanecer en una posición rígida, quieta, como ocurriría normalmente, sino que pueden volar en cualquier dirección en que los impulse una leve fuerza.

Creo que esto explica cómo los platillos voladores pueden acelerar de cero a miles de kilómetros por hora y desacelerar con la misma rapidez, cómo pueden realizar las maniobras drásticas registradas. Una vez que una fuerza, de cualquier clase, los impulsa en una dirección diferente a la de su línea de movimiento, los átomos y las moléculas no tienen la tendencia de seguir en su dirección anterior. Por lo tanto, no se ejerce tensión sobre la estructura de la nave, y las fuerzas moleculares de conexión del material del que está hecho no se ven desmembradas. Una vez más, los ocupantes, si logran vivir en un mundo semejante, sin inercia, no se ven aplastados —ni siquiera perturbados— por los giros de la superestructura a su alrededor. Podrían sentarse y leer un libro con tranquilidad sin enterarse de que la nave estaba realizando acrobacias sorprendentes.

'El concepto de la pantalla de gravedad-inercia también explica por qué los platillos voladores no se queman a medida que vuelan por la atmósfera a altísimas velocidades'. Tomemos en cuenta ; una molécula o un átomo de gas que golpea contra otros átomos en la atmósfera, sujeto a las leyes de la inercia como todo lo demás. No causa mucho daño o desorden porque tiene una masa pequeña; un platillo pasa volando y la molécula queda dentro de la pantalla de gravedad-inercia. De repente, ¡esta pequeña molécula de aire queda completamente libre! Ya no tiene el golpe del movimiento; puede golpear contra cualquier cosa sin causar la menor fricción. En otras palabras, entra en la pantalla como una bala y golpea contra el platillo como una pluma.

Sin embargo, a medida que el platillo sigue su vuelo veloz, esta molécula sale por la parte de atrás de la pantalla en un estado muy agitado. Se encuentra otra vez en el mundo de la inercia y comienza a golpear contra moléculas muy agitadas. Su pequeño golpe se ve magnificado como resultado de la fricción, que no era posible. Esto causa una liberación de energía: la luminosidad, vista alrededor de los platillos voladores, en especial a la noche.

Quizá sea el momento para revisar lo que dijimos y lo que no.

En algún sentido, hemos explicado cómo vuelan los platillos voladores, pero no cómo se genera una pantalla gravedad-inercia. A veces, los platillos voladores en observación durante el día, con anteojos polarizados, y algunas fotografías de platillos, exhiben una especie de aureola o corona a su alrededor. Por supuesto que esto puede ser la parte física de la pantalla, pero cómo se produce sigue siendo un misterio, por lo menos para este autor.

Es casi seguro que el campo está relacionado con electricidad y magnetismo de alguna manera, pues se han notado los efectos de ambos en conexión con los platillos voladores. También es probable que se utilice energía nuclear en el proceso de generación, porque el aumento en los niveles de radioactividad de fondo también acompaña los vuelos de OVNIs. Sin embargo, no conocemos los mecanismos exactos que producen la pantalla. Investigaciones en este campo son secretas. La potencia terrestre que desarrolle esta técnica primero tendrá una enorme ventaja militar. Tal vez vuelva obsoletas no sólo las aeronaves, sino también los misiles balísticos.

Pensemos qué puede significar el dominio de la gravedad y la inercia para el hombre, para su vida en la tierra y su progreso en el espacio, si otras razas se lo permiten. En primer lugar, aquí en la tierra, el control de la gravedad y la inercia podrían transformar gran parte del sistema económico. En seguida pensamos en aviones libres de gravedad, más las ventajas de poder controlar la inercia que gobierna y —perturba— tanto nuestras vidas. Si se controlara la inercia, un niño de cinco años podría hacer rebotar un elefante en su rodilla; el trabajo de todo el mundo se realizaría con pequeñas cantidades de energía. Esto depende, por supuesto, de cuánto hace falta para producir esta pantalla. Podríamos mover montañas con sólo la cantidad de electricidad que ilumina un hogar. Tal vez esté a nuestro alcance la manipulación de todo el fenómeno de la fricción. Los trenes podrán andar a grandes velocidades sobre los rieles, protegidos por la pantalla de inercia, con sólo una fracción de la potencia. La idea del vuelo libre de inercia abre interesantes perspectivas para el viaje espacial. ¡Y con el vuelo libre de inercia, el espacio ya no sería una barrera para el viaje solar!

Algunos astrónomos y físicos señalan las enormes cantidades de energía necesarias para acelerar hasta una pequeñísima carga lo suficientemente cerca a la velocidad de la luz para hacer el viaje a la estrella más cercana en un período razonable. Sostienen que la única comunicación que la humanidad tendrá con vida inteligente de otra parte de la galaxia es por radio.

Las distancias entre las estrellas se miden en años luz y sólo una cantidad limitada de estrellas están dentro de la mitad de un año luz, equivalente a noventa. Por lo tanto, se vuelve evidente la necesidad de acercarse a la velocidad de la luz para lograr viajes interestelares. Sin embargo, con la antigua ley de inercia, siquiera acercarse es muy difícil, algunos científicos lo creen imposible.

El doctor Frank Drake ilustra el problema con el cálculo de que entregar la Enciclopedia Británica a nuestro vecino interestelar más cercano requeriría un cohete tan inmenso, que la explosión del despegue incineraría el estado de Florida. Otros científicos, por supuesto, siempre han creído que el viaje interestelar es posible, inclusive con las limitaciones de un mundo con inercia. El gran físico alemán, profesor Singer, una vez propuso un vehículo interestelar capaz de recolectar los átomos de hidrógeno en el espacio en una red gigante y convertirlos en combustible en el camino.

Pero si logramos desarrollar la pantalla gravedad-inercia, podremos acercarnos a la velocidad de la luz con poca energía.

También podría significar que las especies superiores, que descubrieron la técnica hace mucho tiempo, han viajado una y otra vez entre las estrellas con bastante regularidad. A su vez, esto incrementaría la posibilidad de que nuestro sistema solar reciba visitas de razas de otras estrellas.


Esta edición se terminó de imprimir en los talleres de Imprenta de los Buenos Ayres, Carlos Berg 3445, Buenos Aires, en el mes de diciembre de 1992.

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Raymond Bernard La Tierra Hueca.doc

 

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