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Creando Mundo

¿Qué mundo quiero crear?

Somos Mundos potenciales materializándose a través de las experiencias del Aquí y del Ahora que trasciende al espacio-tiempo.


Habida cuenta de que somos Mundos en potencia, considero de suma importancia el cuestionamiento de: ¿Qué mundo quiero crear?

No pregunto por < qué mundo "queremos" crear >, ya que considero que el Mundo con posibilidad de ser creado por cada Alma es, al igual que la propia Creación Universal, dentro del propio Ente Creador. Lo que percibimos del "mundo externo" es sólo un marco de referencia de las posibilidades creadoras individuales, la simple proyección de las vivencias internas de los diferentes Mundos que vamos gestando las almas que compartimos una experiencia terrena.

Estamos mucho en la inercia de "crear fuera", de levantar un mundo ante nosotros, y de ahí la tendencia de manipulación y enjuiciamiento de los comportamientos o aplicaciones vivenciales ajenas, de las otras Almas. Pero nada de cuanto construimos fuera lo podemos llevar con nosotros cuando desencarnamos, cuando nos apartamos de este marco de experiencia que es la vida en la materia.

Lo único que nos llevamos es lo que hemos "vivido" de las situaciones por las que fuimos pasando; lo que significó para nosotros cada una de esas experiencias, por lo que nos aportó y por lo que aportamos, o por lo que no aprovechamos de ella o no aportamos a otros. Esas experiencias se graban en la realidad intemporal e inespacial que somos, entrando a formar parte de la peculiaridad del Mundo al que vamos dando forma, y que tomará Cuerpo, materialización, allá donde nos proyectemos para ponerlo de manifiesto, para tomar consciencia de lo que de nuestra Potencialidad vamos concretando.

Al Mundo que vamos dando forma o expresión de contenidos, lo podemos ir contemplando en el significado que tienen nuestros rasgos corporales, en los hábitos que tenemos y en los modos de intervención de nuestra mente y nuestras emociones.

No hablará mucho de mi Mundo lo que yo haga fuera, sino el cómo vivo aquello que hago o dejo de hacer fuera. Lo que pretenda valorar de lo que haga fuera no es enriquecedor de la consciencia de mi Mundo, sino del ente ficticio, llamado Ego, que entiende que la validez de mi creación es en función de lo que recibo de fuera, concibiendo por Verdad lo que es un mero reflejo de algo no tangible, y como tal reflejo, con interpretación invertida.

Desde el Ego podemos concebir levantar una gran empresa, desarrollar capacidades que resuelvan nuestra necesidades (de diversa índole), mover masas en torno a algo que "nos llena",… pero nada de eso será el Mundo que construimos. Sí lo constituirá la consciencia de cómo lo vivimos, si con factores de satisfacción y equilibrio, o con factores de sobreesfuerzo con abandono de otros elementos precisos para sentir equilibrio y ordenación en nuestro Mundo, lo cual nos irá dando lugar a áreas de insatisfacción con necesidad de replanteamientos cuando la situación nos resulte insostenible, por ejemplo.

En el segundo caso estaremos dando lugar a un mundo con amplios desiertos, con poblaciones infraconsideradas,… nada diferente de lo que no aceptamos del mundo material que contemplamos como planeta Tierra actual, fiel reflejo de lo que la mayor parte de la Humanidad tiene construido como Mundo personal interno.

Con los alimentos que nutro a mi Cuerpo, que son los que a través de su metabolismo nutriré a mi Mente, con los pensamientos que tiendo a canalizar, con los estados de ánimo en los que persisto, con las actitudes con las que nutro mi personalidad, con las implicaciones externas en las que me sumerjo, con las informaciones por las que me motivo,… … voy dando lugar a las características peculiares de Mi Mundo. Por tanto, es en todos esos "detalles" donde debo ir enfocando mi consciencia para reconducir a cada uno de ellos hacia la coherencia con lo que voy concibiendo que es el Mundo que quiero Ser.

Ninguna de nuestras situaciones personales corporales, medioambientales, familiares, económicas, laborales, sociales,… son ajenas a la propia necesidad de experiencias que vienen a aportarnos algo valioso para el proyecto de vida hacia el Mundo que nuestro Ser va proyectando. Es por ello que no se trata de apartarnos de ellas para "vivirnos en el agrado que deseamos", sino de ir agudizando la consciencia hacia los contenidos que cada una de esas situaciones nos está aportando y cómo debemos vivirlas en nuestro interior, desde lo cual podrán modificarse aquellas que desde tal reconsideración deban ser modificadas.

Nuestro Ser precisa del soporte físico únicamente como herramienta que le haga posible el encauzamiento de su experiencia hacia objetivos cada vez más sutiles. El comprender esto nos llevará a precisar sólo de lo que no genere dependencias que condicionen el sentir la Vida que Somos.

Cuando mi Alma regresa al mundo de las Formas, de las estructuras diferenciadas, retoma de nuevo aquella que me caracterizó (las características de mi Cuerpo), la cual podré quizás modificar a partir del instante de mi concepción orgánica, gracias a los "trasvases" energéticos que se establezcan entre los miembros que compondrán mi nuevo núcleo familiar, sin que los posibles cambios sean realmente muy significativos, que lo serán más en las inercias que en sus aspectos, los cuales podrán cambiar a raíz del cauce que vayamos dando (materializando) a las nuevas inercias.

Todos los procesos encarnados tienen como finalidad la toma de consciencia de nuestro potencial creador despertado, en la que las circunstancias de nuestro Cuerpo tomarán protagonismo esencial, por lo que los traumatismos que nos generamos en el cuerpo y en la mente han de ser en este mismo plano donde los tengamos que resolver. Y para esto es esencial el aplicarnos al Aquí y al Ahora, a fin de trascender los condicionantes de lo que "ya fue" en el espacio-tiempo, enfocando nuestra vivencia presente al objetivo que podemos concebir como novedad que contiene la Vida que Soy en este momento, en el instante que me contemplo como tal, y a partir de ahí aplicarnos a la armonización que precise nuestro Ser para llevar aquella adelante.

Los infinitos seres que estructuran lo que mi Cuerpo-Mente muestra del Mundo a través del cual se expresa mi Alma,  forman parte a su vez del Mundo global que compartimos las Almas inmersas en esta misma experiencia terrena, por lo que parte de mi objetivo Individual es el de integrar en éste las necesidades de los objetivos de aquellas almas con quienes hago posible mi propia experiencia.

Compartir-nos desde el Amor y la Solidaridad es la plataforma de los Mundos que con-forman el Universo.

NOTA importante a considerar.- Observa la Flor en la imagen dinámica flash anterior, y date cuenta de que las vivencias de cada cual se complementan con aquellas otras vivencias que giran en sentido opuesto. En ello está el equilibrio para la armonía de todo cuanto de manifiesta en la Vida.

Y eso mismo podrás observar en los comportamientos, modos de pensar y motivaciones de personas que estén en tu entorno cercano. No existen por casualidad esos acontecimientos contradictorios, de sentido inverso, sino por la propia necesidad de todo lo que se hace "presente". Así pues, procura no enjuiciar criticando la opción de ese otro que se motiva por lo opuesto a ti, y valora lo que te posibilita en la opción de vida que deseas para ti. Lo blanco y lo negro se realzan recíprocamente,... siempre que se respeten y no se traten de anular el uno al otro.

La manera de ir transformando los modos ajenos que consideremos "negativos", es procurando vivir con serenidad de ánimo nuestros entusiasmos, nuestros logros, pues de esta forma serán de contenidos menos violentos (menos eufóricos) las acciones de los que canalicen para sí los comportamientos contradictorios a los que viven en ti. Aquello a lo que das vida en ti en esta Vida regida por la Dualidad, hace cobrar vida al acontecimiento complementario.

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